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Ibáñez: “¡Si hay algo que me gustaría en este mundo es saber dibujar!”

El creador de Mortadelo y Filemón presenta el álbum del 60 aniversario de sus dos detectives

Ibáñez, en la presentación del libro del 60 aniversario.
Ibáñez, en la presentación del libro del 60 aniversario. EFE

El 20 de enero de 2018 Mortadelo y Filemón cumplirán 60 años. Con sus achaques, sus disparatadas aventuras y sus absurdas ocurrencias, pero en plena forma. “Ni yo mismo me lo creo”, reconoce Francisco Ibáñez, padre de las criaturas. “Hice unos personajillos para hacer algo que presentar a la revista Pulgarcito, de la editorial Bruguera, para unas cuantas aventuras… ¡Y ya llevamos 60 años!” Divertido, con soltura, acostumbrado a estas presentaciones (se suceden los homenajes y efemérides en los últimos años), el creador ha explicado algunos secretos de estos entrañables personajes que han fichado por Penguin Random House.

“Hace años saltaba de la cama y me iba contentísimo a firmar libros en una presentación. Ahora estoy más cascado y, a veces, cuando veo que hay una cola de horas, me entran ganas de largarme corriendo. ¡Pero es tan bonito…!”, comenta Ibáñez. Se da el caso de que se presentan tres generaciones de una misma familia cada uno exigiendo su propia dedicatoria. O personajes famosos, que se han declarado fans de Mortadelo y Filemón: “Ibáñez es el hombre al que he admirado más en este planeta”, ha dicho el cineasta Álex de la Iglesia. Los Reyes Magos le trajeron a Felipe González, cuando era presidente del Gobierno, la colección completa de los detectives de la TIA. Y la Reina Sofía más de una vez le pidió a Ibáñez que le dedicase algunos dibujos. Otros, famosos o no, los devoran por las noches en la cama, hasta dormirse. “A veces he pensado que podrían venderlos en las farmacias, como somnífero”, dice, con humor (claro)

Ibáñez no le da importancia a la idea que tuvo, ni siquiera al nombre de los protagonistas (él propuso, hace 60 años, Mr. Cloro y Mr. Yesca, agencia detectivesca, u Oscarino y Pernales, agentes especiales, o Lentejo y Fideíno, detectives finos): “El valor llega luego, cuando vas creando historias que hacen gracia a los lectores. Son los personajes los que dan valor a la idea y al nombre”. Y, por supuesto, los textos. “El guion es más importante que el dibujo”, dice él, que es también guionista de las historietas. Y añade, con falsa modestia: “¡Si hay algo que me gustaría en este mundo es saber dibujar! Pero lo fundamental es la escritura. Hay dibujantes de viñetas que merecerían estar en el Museo del Prado, pero sin un buen guion no hay historieta”.

Ibáñez no pretende hacer crítica social. “Eso es para los chisteros de los diarios, que son capaces de hacer una viñeta y, antes de bajar la tapa del wáter, ya está publicada”, comenta, con admiración y humor. Las historietas de Mortadelo y Filemón necesitan un proceso más lento. “La actualidad dejaría de serlo cuando editaran el libro”. Pero, sobre todo, lo que pasa es que a Ibáñez no le apetece hacer crítica social, a pesar de tener títulos sobre elecciones, sobre Bárcenas... No podría, cuando reconoce que lo que le hace gracia a él son las declaraciones de los políticos: “Abrir las primeras páginas del periódico y leer lo que dicen los políticos es lo que más me hace reír”, declara, entre risas.

Aun así, en el álbum de este 60 aniversario la trama no deja de ser actual: los dos detectives tienen la peligrosísima y arriesgadísima misión de ir a Kolea D’Aliba, cuyo máximo mandatario, Pxing Pxong, está celebrando San Juan con tracas atómicas, misiles intercontinentales o bombas de hidrógeno. Y eso, claro, no le gusta nada a Mr. Trompf, presidente de los Estados Juntitos. El profesor Bacterio les dará un potingue que disolverá las neuronas cerebro-raquídeas del líder koleano.

Han estado en medio mundo, se han enfrentado a problemas trascendentales, han estado en citas olímpicas y se preparan para que no pase nada en el próximo Mundial de fútbol. Y seguirán estando donde los manden. De hecho, la posibilidad de que los personajes sobrevivan al autor no le parece mal a Ibáñez. “Veo los dibujos de algunos compañeros y se me cae la baba hasta los zapatos”, dice. “Me parecería estupendo que Mortadelo y Filemón me sobrevivieran en esos dibujos, ¡pero que sea dentro de mucho tiempo!” Sea como sea, hay Mortadelo para rato. “¡Ya estoy pensando gags para el centenario, que tendrá que ser lo mejor!”, exclama, incombustible, Francisco Ibáñez.

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