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Colau descarta participar con los secesionistas y nombra cabeza de lista a Domènech

Catalunya en Comú intenta atraer al catalanismo moderado

Xavier Domènech.

Catalunya en Comú, el partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ya ha echado a andar su candidatura para las próximas elecciones autonómicas del 21 de diciembre. La coordinadora nacional de esta formación empezó ayer por proponer a Xavier Domènech como cabeza de lista, una decisión que tendrán que ratificar las bases el 11 de noviembre. Además, el partido descartó participar en una lista unitaria con los partidos independentistas y se erigió como alternativa a los frentes abiertamente favorables y contrarios a la independencia. Catalunya en Comú busca así cubrir una esfera más central dentro del catalanismo político, un espacio otrora en manos del PSC.

“Estas elecciones han de permitir pasar página de los viejos bloques y dar paso a nuevos consensos”, dijo ayer la portavoz de Catalunya en Comú, Elisenda Alamany, en un claro intento por desmarcarse de la confrontación entre los bloques independista y constitucionalista. Aunque, eso sí, marcó dos líneas rojas: en cualquier caso, los comunes están a favor de la libertad de los exconsejeros detenidos y en contra de la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Alamany apeló a la necesidad de “construir puentes” y “consensos amplios” dentro del catalanismo político, una postura, dijo, que representa perfectamente su candidato, Xavier Domènech.
“Cataluña ha estado sometida a demasiados plebiscitos últimamente y es necesario pasar página. Lo que podría dar fin al bloqueo es pasar página de esos plebiscitos y listas unitarias que en nuestro país solo han servido para dar continuidad a políticas de recortes impulsadas por la antigua Convergència”, defendió Alamany. La portavoz de Catalunya en Comú utilizó la misma ambigüedad que han practicado tanto Colau como Podemos respecto a la cuestión catalana. Dijo que su prioridad es “una agenda constituyente transitable por todo el catalanismo político”.

Alianza con Podem


A quien sí abrió los brazos el partido de Colau fue a Podem, que ahora mismo se encuentra en plena crisis interna por la intervención de la dirección nacional y la previsible destitución inminente de su secretario general autonómico, Albano Dante Fachin. Los comunes están deseosos de contar entre sus filas con Podem, especialmente con los sectores más alejados de las tesis soberanistas de su actual líder. Por ello invitaron a la formación morada a participar juntos en una coalición que llevaría por nombre En Comú Podem-Catalunya en Comú. “El ADN de Podem siempre ha estado en Catalunya en Comú”, dijo ayer Alamany. Podem mantiene abierta una consulta para decidir si confluye con Catalunya en Comú en las elecciones del 21-D y los comunes también tendrán que validar esta iniciativa con sus inscritos.

La que todavía no se ha dejado ver en esta agitada precampaña es Colau, que se prevé que tenga un papel mucho más activo del que tuvo en 2015. La alcaldesa, que en los anteriores comicios autonómicos apenas se implicó con la candidatura de la confluencia Catalunya Sí Que es Pot, aprovechará la campaña de la cita electoral de diciembre para poner en valor su proyecto político.

Colau ya lanzó el pasado viernes un mensaje al finalizar el pleno municipal. Frente al parón institucional que reina en Cataluña tras el encarcelamiento de varios miembros del Govern cesado, la alcaldesa resaltó la operatividad de su Consistorio. Barcelona, dijo, es “la principal institución catalana en activo elegida por los ciudadanos”. Colau quiere trasladar al Parlament su manera de entender la política, más radical en los gestos que en las acciones del día a día. 

El candidato de la alcaldesa

Xavier Domenech, durante un pleno en el Congreso de los Diputados.
Xavier Domenech, durante un pleno en el Congreso de los Diputados. EFE

MIQUEL NOGUER

Si en algo coinciden los integrantes de Catalunya en Comú, Podem, Iniciativa y las otras fuerzas que aspiran a fusionarse en un único grupo en el Parlament de Cataluña tras las elecciones del 21-D es en considerar que el resultado final ni puede ni debe parecerse a lo que, durante la legislatura ahora concluida, ha sido el grupo de Catalunya Sí que es Pot. La falta de liderazgo, de consignas claras y de orden interno han debilitado hasta el extremo un proyecto fabricado a toda prisa para concurrir a las elecciones de 2015 y que naufragó casi de inmediato.

La elección de Xavier Domènech para liderar el nuevo proyecto busca precisamente darle la vuelta a este espacio en un momento en el que la política catalana está centrada exclusivamente en el frentismo entre independentistas y constitucionalistas. Domènech aspira a encarnar la centralidad que tuvo en Cataluña el PSC hasta hace diez años pero sin caer en sus errores. “No queremos ser el PSC 2.0”, aseguró en una entrevista en este periódico el año pasado.

Fraguado en los debates del Congreso, donde es diputado, y avezado a navegar en las aguas turbulentas de Unidos Podemos, Domènech espera convertirse en una suerte de punto de unión entre los independentistas y el PSC sin renunciar al “derecho a decidir” ni al referéndum pactado para Cataluña. Su discurso es tan equidistante como el de la líder del partido que representa, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que sigue jugando a la ambigüedad más absoluta para proteger su coalición de gobierno con los socialistas en el Ayuntamiento.

Historiador de formación, Domènech llegó a la vida institucional de la mano de Colau, que le nombró responsable de Programas de Memoria Histórica en Barcelona. Se dio a conocer retirando la estatua del rey Juan Carlos del salón de plenos. No se arrepiente de ello, pero el perfil que intentará cultivar hasta las elecciones es el de un líder centrado que huye de los frentes.

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