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Tres muertos por un kilo de cocaína

Los Mossos atribuyen tres asesinatos de la guerra entre narcos dominicanos en Cataluña a un robo de drogas, dinero y armas en un piso de Barcelona

Los Mossos haciendo trabajos de investigación.
Los Mossos haciendo trabajos de investigación. EFE

Tras el robo en su piso, Mayol juró venganza contra Jean Carlos. Estaba convencido de que él, junto a otros amigos, le robó a finales de marzo un kilo de cocaína, dos mil euros en efectivo, joyas y una pistola de su casa en Barcelona. El 27 de abril, Jean Carlos Manuel, de 25 años, apareció tiroteado en unos bajos en El Prat. Con él murió también Joel Beato, de 21. Su novia Natacha Esmeralda Feliz, de 22 años, recibió un tiro en el cuello que no la mató de milagro. Un mes antes fue asesinado Juan Francisco Jiménez, de 37 años, quien supuestamente les facilitó información del piso de Mayol.

Los Mossos sospechan que esas muertes son fruto de la amenaza de Mayol. Una conclusión a la que han llegado después de la declaración de varios testigos protegidos y medio año de investigación. Los asesinatos se enmarcan en una guerra entre narcotraficantes dominicanos en Cataluña que empezó a finales de 2016. El único detenido por los tres crímenes es Ángel María Lorenzo, de 40 años, compañero de piso de Mayol, a quien todos definen como un hombre muy peligroso. Mayol -en realidad se llama Victoriano Lorenzo, de 42 años- está desaparecido, hay quien dice que en Holanda.

También está en prisión Andrés, que en realidad se llama Adonis de Aza, acusado de jugar a dos bandas, como amigo de Jean Carlos y a la vez informador de Mayol. El joven, de 23 años, estaba en el piso de El Prat el día de tiroteo. Él fue quien franqueó el paso a las cuatro personas, vestidas de negro, que acabaron disparando al resto de jóvenes.

Jean Carlos confiaba en Andrés, por eso, cuando decidió mudarse de piso para que los Mossos, que le buscaban por un homicidio anterior, no le encontrasen, le entregó todas sus armas con el fin de que se las escondiese, según la declaración de un testigo protegido. Era algo temporal, porque no podía llevárselas a la habitación de alquiler que había conseguido en El Prat mientras buscaba una vivienda definitiva. Entre las armas que Jean Carles le entregó a Andrés, estaba supuestamente la pistola robada a Mayol. Pero Andrés traicionó a su amigo y corrió a entregársela a Mayol, según esa misma versión.

Eso explica que saliese ileso del tiroteo del 27 de abril. Ese día estaba con Jean Carlos (que usaba documentación falsa a nombre de Daniel Baez porque se había fugado de una prisión en República Dominicana), Natacha, Joel y dos amigos más tomando algo y fumando. Poco antes de las once de la noche, Andrés dijo que tenía que irse porque había quedado con su mujer. Cinco minutos después, Andrés llamó de nuevo al timbre. Joel le reconoció por la mirilla y le abrió. Tras Andrés entraron cuatro hombres en tromba que asesinaron a Joel y Jean Carlos, y malhirieron a Natacha. Andrés alegó que al salir se encontró a unos encapuchados que le pusieron una pistola en la sien y le obligaron a tocar al timbre para que abriesen. La policía desconfía de su explicación.

Los Mossos detuvieron a Ángel María, alias Cacon, tres meses después del tiroteo, el 25 de julio, después que un testigo protegido le reconociese. Aseguró que estaba en la puerta del piso de El Prat, pistola en mano, y le vio disparar desde la entrada a Joel, que fue quien abrió. La policía le implica también en el asesinato un mes antes, el 28 de marzo, de Juan Francisco Jiménez, de 37 años. El arma usada en los dos crímenes es la misma. El hombre apareció en una carretera, con un tiro en la cabeza, que tenía cubierta con una bolsa de ropa, y las manos atadas a la espalda con lo que parecían los cordones de unas bambas. Los testigos protegidos atribuyen a la víctima el papel de “santero”: la persona que proporcionó la información y las herramientas para robar en casa de Mayol.

Tras la detención de Ángel María, que se negó a declarar, la policía catalana, a través de una nota de prensa, dio por resueltos los tres homicidios. Pero todavía quedan muchos cabos sueltos. Los testigos aseguran que el 27 de abril fueron cuatro las personas que entraron en el domicilio de El Prat, uno de ellos de aspecto caucásico. Además, todavía no se ha aclarado de qué manera se relaciona este asesinato con los otros tres cometidos en los meses anteriores en la guerra entre narcos dominicanos.

Del análisis de las pruebas, los Mossos no tienen dudas de que Jean Carlos, Joel y el resto del grupo eran amigos de Wander Suárez, alias el Pinto, que murió tiroteado el 1 de enero en la avenida de Meridiana de Barcelona. Los agentes creen que El Pinto era el líder de una banda de narcotraficantes, de la que probablemente formaban parte el resto de jóvenes. En el teléfono de uno de ellos, encontraron fotos juntos y vídeos del entierro de Wander en República Dominicana.

Sobre la mesa está la hipótesis de que los enfrentamientos vienen de lejos, posiblemente desde la República Dominicana, entre dos bandas de narcos rivales. Tras el asesinato de Wander se colgó un vídeo en YouTube donde se veía su cuerpo inerte tras el tiroteo del coche en el que iba. En los comentarios no quedaba duda de que alguien se alegraba de lo sucedido. “Ya no jode más ese sapo”, decían. “Y habrá más”, añadía otro. Desde abril, no ha habido más muertos.

Un año de asesinatos a tiros

El 22 de abril de 2016 asesinan a Yrtu Gómez en la puerta de la discoteca Koko de Barcelona.

El 28 de noviembre de 2016 los Mossos encuentran a un hombre tiroteado dentro de un coche en L'Hospitalet.

El 1 de enero de 2017 tirotean a Wander Suárez en La Meridiana de Barcelona.

El 28 de marzo de 2017 la policía encuentra el cadáver de Juan Francisco Jiménez en Sant Joan Despí, maniatado y con un disparo..

El 27 de abril de 2017 matan a tiros a Jean Carlos Manuel y Joel Beato en un piso en El Prat.

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