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OPINIÓN

Un proyecto de empresarios y sociedad civil

El sistema radial de comunicaciones dominante en el país necesitaba del complemento obligado de la vertebración circular

Un tren cruzando la ciudad de Valencia.
Un tren cruzando la ciudad de Valencia.

En política, el diseño de una acción pública y su ejecución no obedece sólo, ni fundamentalmente, a la necesidad o a la razón. Mayor importancia tiene la capacidad de influir en el actor público por parte de los que tienen interés en ella. La experiencia de la Comunidad Valenciana en algunas grandes infraestructuras nos ha hecho tomar conciencia de ello. Nos han reafirmado en la idea de que el grado de desarrollo y coordinación de la sociedad civil de un territorio, la capacidad de comunicación y coordinación con organizaciones afines de otros territorios y la perseverancia en la acción, resultan fundamentales para influir de forma eficaz en el Gobierno cuando de proyectos de alcance nacional se trata.

Por la ubicación de la Comunidad Valenciana en la geografía nacional, y debido a nuestra histórica proyección económica a Europa, hemos sido conscientes de que el sistema radial de comunicaciones dominante en el país necesitaba del complemento obligado de la vertebración circular. De ahí la relevancia dada al Corredor Ferroviario Mediterráneo en ancho europeo como modo de transporte fundamental en el siglo XXI para el Arco Mediterráneo, que concentra alrededor del 45% del producto nacional bruto y más del 50% de las exportaciones españolas, constituyendo el espacio turístico por excelencia de España.

La ausencia de una red ferroviaria moderna y de doble plataforma (viajeros y mercancías) en ancho internacional es un serio inconveniente para la economía española, afectando seriamente a su competitividad y capacidad de generación de empleo. Con un acceso ferroviario ágil a Europa, los productos españoles podrían ver reducido el coste de transporte y mejorar la imagen medioambiental del producto en unos mercados con creciente sensibilidad medioambiental.

Hemos llevado a cabo una intensa, larga y difícil labor de comunicación basada en un análisis riguroso del impacto económico y social del corredor y una denuncia bien documentada del estado real de las obras y los motivos de las dilaciones e incumplimiento de las promesas del Ministerio de Fomento. Esto, junto a la sistemática conexión con el mundo empresarial de las otras tres regiones, y encuentros en distintas ciudades del Arco Mediterráneo (Tarragona, Murcia, Almería), ha generado las bases de un proceso de movilización empresarial que ha culminado en la gran concentración de Madrid del 3 de octubre, con presencia de más de 1.500 empresarios relevantes de Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia.

Ha sido una tarea que ha generado cambios en la concepción, actitud y comportamiento del Gobierno central, como pone de relieve el giro dado por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Sin ánimo de triunfalismo y anticipación de resultados, sí creo que puede decirse que el Corredor Mediterráneo hubiera seguido durmiendo el sueño de los justos por mucho tiempo sin la labor de información, comunicación, concienciación, organización, movilización y generación de presión que han impulsado empresarios y sociedad civil en los últimos años.

Federico Félix es presidente de la Fundación Pro AVE