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Los Ayuntamientos se plantean cambios para acabar con los disturbios en sus fiestas

Las asociaciones policiales denuncian la proliferación de altercados violentos y la falta de recursos para combatirlos

Un coche patrulla de la Guardia Civil en Majadahonda (Madrid).
Un coche patrulla de la Guardia Civil en Majadahonda (Madrid).

La batalla campal de este domingo en las fiestas patronales de Majadahonda ha colmado el vaso. El Ayuntamiento se plantea cambiar el modelo de sus fiestas. Otros municipios, como Pinto o Aranjuez, que han sufrido disturbios en sus festejos este verano, también estudian alternativas. Las asociaciones policiales denuncian que en los últimos años hay una proliferación de altercados violentos, que achacan a la falta de civismo. Además, admiten que faltan recursos.

A las 4.20 de la madrugada del domingo mil jóvenes trataron de acceder a la carpa municipal, en el recinto ferial de Majadahonda. La seguridad privada se lo prohibió por exceso de aforo y eso desató su furia. Tuvo que intervenir la Guardia Civil y la Policía Municipal. En lugar de aplacar los ánimos, los soliviantó. Los jóvenes les lanzaron botellas, vasos y piedras. Ocho agentes resultaron heridos leves y 27 personas fueron detenidas, entre ellas siete menores. Los adultos ya han pasado a disposición judicial. No es la primera vez que sucede algo así. En 2013, y también en las fiestas patronales de Majadahonda, 200 jóvenes arrojaron piedras y botellas a los agentes. Se detuvo a 16 jóvenes y 17 agentes resultaron heridos.“No es el momento de lamentarse, sino de reaccionar”, señala Narciso de Foxá (PP), alcalde de Majadahonda.

En su opinión, la solución no es aumentar la seguridad, que estaba garantizada con los 123 agentes desplegados en el recinto, sino “cambiar la estructura de la fiesta”. “Debemos estudiar cómo, no se puede improvisar, necesitamos especialistas. Quizás haya que limitar horarios, nos estamos pasando”, insiste De Foxá.La oposición solicita replantear el modelo. “Cientos de jóvenes que se concentran para consumir alcohol sin un ocio alternativo suele terminar así”, denuncia el socialista Javier Vales. Alfonso Reina, de Ciudadanos, sostiene que es preciso “modificarlas hasta que sean seguras”, aunque pide consenso político para ello.

De Foxá subraya que, de los 27 detenidos, solo uno era de Majadahonda, aunque “lo que está sucediendo es un problema general de la juventud”. Hace años que se vienen produciendo altercados en otros municipios y cada vez son más frecuentes.

En 2009, unos 200 jóvenes intentaron asaltar la comisaría de Pozuelo de Alarcón tras enfrentarse a la policía municipal. Hubo 20 detenidos. En 2010, en una batalla campal en las fiestas de Torrelodones, ardieron contenedores, volaron botellas y varios agentes tuvieron que ser atendidos. Dos menores fueron detenidos. Este año, además de en Majadahonda, se han vivido momentos de máxima tensión en San Sebastián de los Reyes, Pinto, Aranjuez, Hoyo de Manzanares y en San Agustín de Guadalix, donde falleció un joven de 19 años por una puñalada.

Estado de sitio

“Llevar a una ciudad en fiestas a un Estado de sitio no es lo más correcto”, afirma Luis Javier Benito, concejal de Seguridad de Aranjuez. El 3 de septiembre se registró una pelea multitudinaria en la macrodiscoteca instalada para celebrar las fiestas locales. Cientos de jóvenes lanzaron objetos contra los agentes. Varios resultaron heridos. Hubo tres detenidos, uno de ellos menor. Benito cree que hay que replantearse el modelo, pero señala: “No podemos cerrar los locales y que todos paguen por unos cuantos”. En su opinión, los disturbios no son casos aislados: “Son bandas organizadas que quedan para pelearse. Pedimos ayuda a la Delegación del Gobierno porque los Ayuntamientos no disponemos de los recursos adecuados para evitarlo”.

Pinto ha vivido una situación parecida. Su alcalde, Rafael Sánchez, indica que el viernes 12 de agosto se incautaron más de 20 armas blancas en la macrodiscoteca, por lo que para el día siguiente los cuerpos de seguridad tomaron nuevas medidas. Se realizaron pasillos de seguridad y cacheos preventivos. “Los jóvenes actuaban con cierta premeditación”, asegura Sánchez.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) incluso indica que los jóvenes pertenecían a otras poblaciones y habían quedado para confrontarse. Una pelea el sábado, en la que tres personas fueron detenidas, una menor, obligó a cerrar la macrodiscoteca. Para el próximo año, adelanta el regidor, se está valorando no instalarla. Antes, en las fiestas de 2014, Pinto ya registró varios heridos por arma blanca.

Un 'cóctel fatal': alcohol, horarios y aglomeraciones

El secretario de Unión de Policías Municipales (UPM) en Madrid, Jaime Johnson, sostiene que se están normalizando estos conflictos violentos, resultado de un “cóctel fatal”, como son los horarios, la ingesta de alcohol y la concentración de numerosos jóvenes en un mismo espacio. “No es fácil abordar el civismo, pero habría que dotar a las plantillas de más efectivos”.
Para Francisco Cecilia, secretario de AUGC-Madrid, los agentes que actúan en este tipo de conflictos no disponen ni de medios ni de formación, ya que son miembros de la unidad de seguridad ciudadana, no de una especializada. Destaca que en la región se deberían dedicar 3.900 agentes, pero “son muchos menos”. Si se quieren controlar estos disturbios, habría que dotar de más recursos al cuerpo y reorganizar las unidades. “Hay localidades separadas una hora de camino que solo cuentan con una patrulla”.

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