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La aldea maldita ha vuelto a nacer

El espacio, que ocupa terrenos de tres municipios, alberga en su interior una iglesia en ruinas del siglo XVII

Varios aficionados pescan en la laguna de Maripascuala en el parque de Polvoranca. Ampliar foto
Varios aficionados pescan en la laguna de Maripascuala en el parque de Polvoranca.

Las pestes, el paludismo o las hambrunas fueron algunas de las causas por las que la aldea de Polvoranca adquirió cierta fama de lugar maldito. Este enclave, en el que actualmente está ubicado el parque que lleva el mismo nombre, ocupa 150 hectáreas y ocupa los terrenos de tres municipios (Fuenlabrada, Alcorcón y Leganés). El lugar ya tenía habitantes en el año 1000 a. C durante la Edad del Hierro, que eligieron este terreno por la gran abundancia de agua. Esta característica es, curiosamente, la razón que llevó a su despoblación definitiva a finales del siglo XIX. Este año, en el que se cumple el 20 aniversario de la inauguración del parque, solo cuatro paredes de ladrillo rojo, las ruinas de la iglesia de San Pedro de Polvoranca (que data del siglo XVII) y un muro a medio caer son los únicos vestigios que quedan de lo que fue la aldea, el germen del actual municipio de Leganés.

Actualmente, destaca en la parte oriental de las instalaciones la laguna de Mari Pascuala, alrededor de la cual se encuentran un embarcadero, zonas deportivas para la realización de ejercicios (existe un circuito de salud) y lugares acotados para la práctica de la pesca deportiva. De este a oeste, en la avenida que cruza el parque, hay jardines temáticos de aromas y rocas, y en la zona central se alza el centro de educación ambiental perteneciente a la Red de Centros de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid.

A lo largo de los siglos, los dueños del terreno fueron diferentes, pero siempre pertenecieron a la nobleza. Por ejemplo, en 1575 las tierras pasaron del conde de Orgaz al licenciado De León y su esposa Ana de Ossorio. Destaca también el hecho de que en aquel tiempo el lugar también fue frecuentado por Fray Luis de León, figura clave del Renacimiento español.

Dos ciclistas circulan por el parque de Polvoranca. ampliar foto
Dos ciclistas circulan por el parque de Polvoranca.

El vestigio más importante de la antigua aldea y que sigue en pie a duras penas, es la iglesia de San Pedro (que fue terminada en 1655), en la que el evangelio, una parte del crucero y de la cubierta y el campanario están prácticamente derrumbados. El templo fue construido sobre una antigua ermita medieval por Francisco de Mora y Juan Gómez de Mora (arquitectos que trabajaban en la corte de los últimos Austrias) y es propiedad del Ayuntamiento de Leganés, que concedió a estos restos un grado de protección integral en 1988 y los incluyó en su catálogo de edificios protegidos.

Según el Consistorio del municipio, se está elaborando un proyecto para acondicionar la zona donde está la iglesia, que consiste en la plantación de árboles y vegetación autóctona para dar un nuevo aspecto al lugar. Además, el Ayuntamiento estudia realizar un cerramiento de las ruinas (actualmente están valladas) en las que se colocarían a su vez paneles explicativos “para que los vecinos conozcan bien la historia del lugar” y se está avanzando en el proyecto del apiario municipal que se trasladará a la zona este año. Sin embargo, según el Consistorio de Leganés, la recuperación de la iglesia no será a corto plazo, ya que “al no haber acuerdo en el pleno municipal para aprobar unos nuevos presupuestos, el gobierno local ha definido que sus prioridades pasan por realizar reformas en colegios públicos e instalaciones deportivas”.

Al lado de las ruinas del templo se encuentran vestigios de muros que se cree que son los restos de las últimas casas de Polvoranca que aún se mantienen en pie. La población llegó a superar las 300 personas sobre todo durante el siglo XVII, pero a causa de los brotes infecciosos originados en las lagunas cercanas la gente abandonó progresivamente la zona hasta que quedó casi despoblada en el siglo XIX. Más tarde, en 1999, gracias a una excavación arqueológica se descubrió la existencia de un crematorio funerario en el que había restos de más de 2.500 años de antigüedad. En 2005, se descubrieron también huesos de piernas y brazos y un cráneo, cuando una excavadora trabajaba comprobando la resistencia de los muros de la iglesia de San Pedro. Hallazgos que aumentaron más, si cabe, el misterio y la leyenda negra de la zona.

A su vez, el parque se construyó sobre los yacimientos de la antigua aldea y durante su construcción se encontraron restos cerámicos y puntas de sílex de la Edad del Hierro, además de restos arqueológicos del Paleolítico y de la Edad de Bronce. Esto produjo que las obras fueran supervisadas por arqueólogos.

Un hombre alimenta a los patos en el parque de Polvoranca. ampliar foto
Un hombre alimenta a los patos en el parque de Polvoranca.

Pesca y ecología

Uno de los principales atractivos del parque y que tiene mucha actividad es la laguna de Mari Pascuala. Es una laguna artificial, con una extensión de aproximadamente siete hectáreas y una profundidad de 1.5 metros, que acoge aves acuáticas (entre las que destacan los patos y gansos). En ella, además de la realización de deportes (como el remo o el piragüismo), se da la particularidad de la práctica de la “pesca sin muerte”, en la que los aficionados utilizan para esta actividad, entre otros, cebos de pan, con el fin de devolver vivas al agua sus capturas, siendo las carpas la especie más abundante. Esta práctica deja escenas curiosas, sobre todo entre los mayores del parque, ya que algunos quedan para pescar varias veces a la semana "y así salir de la rutina y llenarse de energía”, como asegura un grupo de ancianos con sus cañas suspendidas desde un puente cercano al agua.

De esta laguna parte también el arroyo de la Recomba que atraviesa el parque y forma una segunda laguna natural pegada a la primera, pero separada por un dique, antes de adentrarse en el jardín botánico y continuar su curso fluvial ya fuera del parque con el nombre de arroyo Culebro.

Los datos

Superficie: 150 hectáreas

Administración: Comunidad de Madrid

Horario: abierto las 24 horas. Entrada gratuita

Puntos de interés: lago de Maripascuala, iglesia de San Pedro, ruinas de las antiguas casas, jardín botánico, jardines de aromas, jardín de rocas, arboreto y centro de educación ambiental.

Cómo llegar: autobús (482, 486, 513), cercanías (C5), Metrosur (estaciones de Leganés Central o Puerta del Sur más trayecto a pie de aproximadamente 40 minutos).

Servicios: circuito de salud con 18 zonas para ejercicios, puestos de pesca deportivas y pistas deportivas para fútbol, petanca patinaje o baloncesto.

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