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La meca de los senderistas en Madrid

El Parque Natural de Peñalara, con su exótica flora y fauna, acoge a caminantes de todas las edades

Circo de Peñalara, dentro del parque natural de la sierra madrileña.
Circo de Peñalara, dentro del parque natural de la sierra madrileña.

La calma de la Laguna Grande del Parque Natural de Peñalara descoloca a quienes conocen las leyendas que sumergen sus aguas. Dicen que cada noche de difuntos emerge una pastora que murió intentando impedir que se ahogara un cordero. En realidad, según la narración popular, lo que escuchó en la oscuridad no eran los balidos del animal, sino los sonidos que emanaban de la laguna. Rocío, de ocho años, no conoce esta historia. Revolotea entre las rocas que bordean la laguna acompaña de sus abuelos, su madre y su hermana pequeña. Su abuela le advierte de que tenga cuidado al escalar porque no es seguro para ella. “¡Pero si a mi no me gusta lo seguro!”, replica la intrépida menor.

El Parque natural de la Cumbre, el Circo y las Lagunas de Peñalara,de 768 hectáreas, debe su formación a las enormes masas de hielo que durante el Cuaternario cubrieron la zona. El enorme peso del hielo, los desplazamientos y el posterior deshielo, debido a la subida de las temperaturas ocurrida hace unos 100.000 años, dieron origen a las lagunas de Peñalara. Su importancia reside en la espectacularidad de sus paisajes por poseer restos glaciares de la sierra y por su tradición montañera. Luis Fernando Roldán, de 59 años, se sorprende de que no haya más gente haciendo senderismo: “Agosto es una muy buena época para venir, es un camino bastante cómodo de hacer y queda al lado de Madrid”.

La senda que suelen hacer los aventureros, que según el Centro de Visitantes cada vez son más extranjeros, es la que nace junto al Puerto de los Cotos y termina en el pico de Peñalara, el punto más alto de la Sierra de Guadarrama (2.428 metros). Se puede tardar cerca de cinco horas en el trayecto de ida y vuelta. Para no afectar al protegido entorno, no se permite abandonar el camino en la Hoya de Peñalara ni el acceso a las orillas de la Laguna. “Viene gente de todas las edades; mayores, familias y parejas. Buscan, principalmente, hacer senderismo aunque también hay rutas para los ciclistas”, explica Ángel Hurtado, del Centro de Visitantes.

El parque no cuenta con visitas guiadas y las fuentes del camino están secas por la escasez de agua del depósito del manantial. A pesar de ello, se ven numerosos grupos de jóvenes y familias completas caminando con sus bastones entre buitres negros, mariposas y lagartijas. Si bien no está permitido acampar, Alberto González, de 27 años, junto a cuatro amigos, descienden tras pernoctar una noche en el parque. “Hicimos vivac, que es dormir al raso con nuestros sacos de dormir sin instalar tiendas de campaña, que eso sí se puede. No hizo mucho frío, cerca de 12 grados y el cielo estaba maravilloso”, detalla.

Una de las principales características que diferencias a este parque del resto de los de Madrid es su flora y fauna. Casi la mitad de los tipos de plantas vasculares que habitan en esta sabana monatañosa son considerados raros, endémicos o amenazados. A su vez, coexisten 97 especies de aves, de las cuales 79 están protegidas. Según explican las guías del parque, las duras condiciones ambientales, la altitud y la gran variedad de ambientes, propician el escenario ideal para muchas especies, gran parte protegidas y poco frecuentes en el resto de la sierra.

En la Laguna Grande, una parada obligatoria donde la gente aprovecha de sacar los primeros bocatas, frutas o galletas, se puede ir al pico de Peñalara o al Área de Zabala. Si se escoge el segundo, el camino acaba en una cumbre habitada por un pequeño refugio que rinde homenaje a José Fernández Zabala, uno de los primeros alpinistas de la sierra y fundador de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara a principios del siglo XX. El refugio de granito y hormigón está cerrado en agosto, pero se puede acceder al vestíbulo.

Desde el Área de Zabala o el pico de Peñalara, el viento arremete con más fuerza. El aire se despoja de la contaminación de la capital, los árboles se tornan pequeños y las vacas parecen de juguete. En un respirar profundo, el visitante es capaz de olvidar que es agosto y que está en Madrid.

El parque en datos


  • Superficie: 768 hectáreas.
  • Administración: Comunidad de Madrid.
  • Horario del Centro de Visitantes: De 10:00 a 18:00.
  • Puntos de interés: Pico de Peñalera, refugio de Zabala, Laguna Grande, Laguna de los Pájaros, la Hoya de Toril, el Camino de las Vueltas.
  • Cómo llegar: Parada de autobús de línea regular (Empresa Francisco Larrea, unas tres veces diarias) en el mismo Puerto de Cotos, a la entrada del Parque. También en Rascafría.

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