“Me han llegado a confundir con un jardinero”

Lourdes Casademont lleva más de 16 años en el Cuerpo de Agentes Rurales y está especializada en la investigación de incendios

Lourdes Casademont es especialista en investigación de incendios.
Lourdes Casademont es especialista en investigación de incendios. Joan Sánchez

Su pasión es la investigación de incendios. Lourdes Casademont nació en la Bisbal d’Empordà en 1968. Es afable, extrovertida, sonriente y en igual medida dura y estricta. También es una de las únicas cuatro mujeres en Cataluña especializada en Investigación de Incendios del Cuerpo de Agentes Rurales (CAR). Es además la vicepresidenta de la Asociación Profesional de Agentes Rurales de Cataluña (ASPARC), donde trabaja para dar a conocer un cuerpo “invisible” para la sociedad. “Me han llegado a confundir con un jardinero”, asegura. Y explica que los éxitos llegan para ella “sumando esfuerzos entre cuerpos” y lo intenta desde el Baix Empordà, su área de actuación.

A sus 49 años y con cuatro hijos, Casademont ha recorrido un variado camino que va desde la moda a la policía local, pasando por las relaciones públicas. Con 28 años, la vida de esta agente rural, que entonces ya tenía tres hijos y trabajaba en el comercio de galletas de sus padres, dio un giro de 180 grados. Fue tras las conversaciones que mantuvo con su vecino, que era y es el jefe regional del CAR en Girona, cuando decidió dar el paso e ingresar en el cuerpo de agentes.

De los 481 agentes de la plantilla actual las mujeres solo representan el 11,6%. “Es un trabajo eminentemente masculino porque el 90% son hombres y porque también lo acostumbran a ser los interlocutores, cazadores, pescadores y agricultores”, asegura. A pesar de escuchar frases como ‘nena, ¿no te da miedo ir por el bosque sola?’, ser mujer no le ha representado ningún problema, ni fuera ni dentro de su trabajo. No se deja amedrentar. Pero reconoce que con las personas inmigrantes la cosa es diferente “porque tenemos diferencias culturales muy grandes”. “Los subsaharianos se dirigen sin mirarnos a la cara, los marroquíes nos ignoran y hablan con el agente masculino y los de los países del Este nos infravaloran”, admite. Para evitar problemas prefiere que se entiendan con su compañero.

“Mi verano huele, sobre todo, a humo”

¿Dónde irás de vacaciones? A Islandia.

¿Qué quieres ser de mayor? Criminóloga, para poder hacer aportación científica a la investigación de incendios.

¿A qué huele el verano? Sobre todo a humo.

¿Eres más de tinto de verano o de gintónic? Soy más de tinto de verano.

Caminos y bosques

Aparte de las diversas tareas confiadas a su trabajo Lourdes es una de la treintena de agentes rurales especializados en Cataluña en buscar las causas y origen de los incendios. A pesar de que están cada vez más desestacionalizados, el verano es cuando más se declaran y cuando más disfruta investigando. Por lo general, un 20% son intencionados. “En un 70% del total se puede incidir a través de la prevención”, dice, y recuerda orgullosa, que en 15 años se han reducido del 25% al 10% los de causa desconocida. Conoce todos los caminos, bosques, rincones donde se inició cada incendio y qué lo causó. Controla cada línea eléctrica, repasa que la vegetación de los márgenes esté segada como debe y que las barbacoas de uso recreativo tengan las medidas necesarias. Le apasiona y lo transmite.

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Enfundada en su mono ignífugo de trabajo, muestra orgullosa sus herramientas. Una gran bolsa negra que ha sustituido al maletín metálico, un detector de metales, la cinta que delimita el lugar de inicio del incendio, banderitas que señalan indicios y una veintena de elementos más. Sobre todo, cuenta satisfecha como gracias a que un agente adiestró a su perro Pyros, que les ayuda a detectar el uso de hidrocarburos como aceleradores.

Durante la investigación del fuego, los agentes tienen en cuenta diversidad de factores como la humedad y el viento y buscan las posibles causas. Rayos, líneas eléctricas, quemas, si ha habido intervención humana voluntaria o no “y cuando no encontramos nada, miramos la posibilidad que haya caído un meteorito. Ha pasado, pero aquí no”, casi lamenta.

Su gran ilusión: “Encontrar una fulgurita”. Me explica que es una roca en forma de tubo que se origina por la entrada de un rayo en un terreno arenoso, que con la alta temperatura fusiona los granos. Conociéndola, es cuestión de tiempo.

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