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TEATRO

‘Millennials’ en la sala

El centenario Teatro Lara ha sabido reinventarse para seducir a una generación adicta a las pantallas

“Al principio, querían entrar con la función ya empezada y su bolsa de patatas, como si estuvieran en el cine. No entendían que los actores estaban ahí con ellos; que no interpretaban desde una pantalla”, cuenta Antonio Fuentes, el hombre que ha atraído al espectador millennial a un espacio centenario como es el Teatro Lara (Corredera Baja de San Pablo, 15).

Juan Caballero, Mario Alberto Díez. Carmen Navarro y Edu Ferrés en un momento de la obra 'Lavar, marcar y enterrar', que se exhibe en el Teatro Lara.
Juan Caballero, Mario Alberto Díez. Carmen Navarro y Edu Ferrés en un momento de la obra 'Lavar, marcar y enterrar', que se exhibe en el Teatro Lara.

Cada noche de sábado, decenas de personas, muchos de ellos menores de 30, hacen cola a las puertas del coso, en pleno Malasaña. No esperan entrar en la discoteca de moda, sino ver —o volver a ver— La llamada, el musical que dio la sorpresa en 2013,que sigue representándose en su sala principal y que ahora se va a convertir en película. El proyecto cambió la vida de sus creadores Javier Ambrossi y Javier Calvo y también la deriva de este teatro. “Cuando nos reunimos para hablar de su idea, no tenían la obra escrita. Solo sabían que trataba sobre la fe. Pero me convenció su energía”, recuerda el director del Lara.

Fuentes había abandonado las reuniones de traje y corbata, como directivo en una multinacional, para supervisar personalmente, “y hasta el más mínimo detalle”, todo lo relacionado con este teatro en el centro de Madrid. Su manera, poco ortodoxa, de entender el negocio fue clave en la búsqueda y seducción de un nuevo público. Primero probó representar La llamada en el hall del edificio. “Los que entendían de teatro me recalcaban todos los fallos que cometíamos, pero yo prefería quedarme con el buen rollo con el que se iba la gente”, cuenta.

Ese espacio, experimental y sin butacas —que dio pie al concepto del Sala Off del Lara—, dio cobijo a una espectacular Kity Manver interpretando a un hombre gay en Las heridas del viento. Antes, el interesantísimo Miguel del Arco, actual director artístico del Teatro Pavón-Kamikaze, había adaptado allí a los seis personajes en busca de autor de Pirandello en La función por hacer. También ha acogido taquillazos como Burundanga, que acumula seis temporadas en cartel y más de 1.900 representaciones, o la divertida comedia negra Lavar, marcar y enterrar. Historias de una peluquera en serie, escrita y dirigida por JuanMa Pina, que además de aguantar cinco temporadas ha visto crecer su universo en forma de "trilogía capilar", con una secuela (No hay mejor defensa que un buen tinte) y una precuela (Rulos, el origen).

Antonio Fuentes, director del Teatro Lara.
Antonio Fuentes, director del Teatro Lara.

A pesar del éxito, Antonio Fuentes aspira a no perder la frescura de los inicios. Ahora lo intenta con La Pilarcita, en la que la actriz revelación de los últimos premios Goya, Anna Castillo, actúa a un metro de distancia de los espectadores en la secundaria sala Lola Membrives donde se representa. La obra, ambientada en un pequeño pueblo extremeño, no puede estar más alejada de la realidad virtual y de los filtros de Instagram con los que a menudo se relaciona a las nuevas generaciones.
Lograr el milagro de vender miles de entradas durante los años de la crisis y el IVA cultural desbocado al 21% no resultó sencillo para su director: “Llegamos a bajar los precios hasta los cinco euros, algo de lo que me arrepiento. Ahora, optamos por ofertar una tarifa plana. ¿Por qué vamos a dejar que se queden asientos vacíos cuando podemos evitarlo?”.

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