LOS JUEGOS QUE CAMBIARON BARCELONA

La cuestionada herencia de Samaranch

La ciudad por la que luchó el ex presidente del COI discute ahora su figura y recuerda su pasado franquista

Obra en recuerdo de los Juegos Olímpicos.
Obra en recuerdo de los Juegos Olímpicos.Albert Garcia

La foto buscaba la metáfora de la colaboración institucional que hizo posible el éxito de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992. Todos a una, remando en la embarcación Mare Nostrum. En primera fila el entonces alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall y quien era el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch. A continuación, el ex vicepresidente del Gobierno español y también ex alcalde de Barcelona, Narcís Serra, y el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. En la tercera fila, aparecen el entonces presidente del Comité Olímpico Español (COE), Carlos Ferrer Serrat, y el consejero delegado del COOB (el comité organizador de los Juegos), Josep Mi<TB>quel Abad.

No fue fácil reunirles. Requirió diplomacia de alto nivel. Primero hubo que convencerles de hacerse la foto juntos. Luego buscar una fecha: sería el día que se inauguró la Vila Olímpica, la foto está tomada en el flamante puerto Olímpico. Cuadradas las agendas, ese día llovió. Pero se retrasaron Pujol y Serra. Tanto rato como para que dejara de llover. La foto se pudo tomar bajo un sol radiante.

Los protagonistas de la foto tuvieron cada uno su papel en la organización de los juegos. Pero probablemente ninguno de la tenacidad de Samaranch. Ya en 1970, cuando era delegado nacional de Deportes y el entonces alcalde José María Porcioles tenía en mente celebrar una exposición universal a finales de siglo, en una reunión en el ayuntamiento, Samaranch le dijo: “Está muy bien lo de la exposición, José María, pero en 1992 quizás suceda en Barcelona algo más importante”.

Placa que recuerda la figura de Samaranch, en el Ayuntamiento de Barcelona.
Placa que recuerda la figura de Samaranch, en el Ayuntamiento de Barcelona.Albert Garcia.

Más tarde, Samaranch se acercaría al también alcalde Narcís Serra que, cuando en 1980 el primero fue elegido presidente del COI, pidió unos Juegos para Barcelona. “Acepto el reto”, respondió el máximo responsable del olimpismo. Serra se marchó a Madrid de Ministro y la relación —intensa— comenzó entonces con su sucesor, Pasqual Maragall. La candidatura, el entusiasmo de la casa Real, el papel de empresarios clave de la Barcelona, la designación, los preparativos... Samaranch fue clave en cada movimiento.

Pero la ciudad por la que luchó Samaranch cuestiona recurrentemente su figura. No le perdona su militancia desde bien joven a La Falange y su pasado de procurador de las Cortes durante Franquismo. En 2013, el ex alcalde Xavier Trias fracasó al afrontar la propuesta del PP de dedicar una calle al ex presidente del COI. La propuesta tuvo mayoría política pero Trias tuvo que dar marcha atrás por la presión vecinal.

La última polémica es más reciente y tiene origen en la propuesta de la CUP, el año pasado, de retirar la escultura de Joan Mora que hay en el edificio noble del Ayuntamiento. Representa una bolsa de deporte con los aros olímpicos, una antorcha y una inscripción en la que Samaranch la regala a la ciudad en recuerdo de Barcelona 92.

Finalmente, la escultura, en la que nadie había reparado durante 20 años, se ha mantenido, pero se eliminó la inscripción del ex presidente del COI. Pero la historia no acabó aquí y una segunda propuesta, esta vez del PP, pidió la restitución de la alusión a Samaranch. En este caso, el gobierno de la alcaldesa Ada Colau votó dividido: el partido de la edil votó en contra, mientras sus socios de gobierno, el PSC, votaron a favor de la restitución, como PP, Ciutadans y CiU. Defendieron que hay que dar valor a quienes organizaron los juegos. ERC y la CUP votaron que no. La inscripción no se ha repuesto.

Samaranch no es el único pasajero controvertido del bote de la foto que ilustra esta página. El ex alcalde y ex Ministro socialista Narcís Serra está pendiente de juicio en relación a los sobresueldos a la cúpula de Catalunya Caixa cuando presidía la entidad y ésta padecía pérdidas y había sido intervenida. La figura del ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, tiene un antes y después desde que en verano de 2014 confesó la existencia de fondos de la familia ocultos en Andorra y procedentes de una herencia de su padre. Después de la confesión, todos los hijos de Pujol han sido investigados por blanqueo y fraude fiscal y el mayor está en prisión preventiva.

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