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CLÁSICA

Luz sevillana, tiniebla imperial

La lírica toma el bastión imperial de San Lorenzo de El Escorial de la mano de ‘Las bodas de Fígaro’: Sevilla según Mozart a los pies del monasterio

Representación de 'Las bodas de Fígaro' de Mozart, una producción del Festival di Spoleto.
Representación de 'Las bodas de Fígaro' de Mozart, una producción del Festival di Spoleto.

Cada año, el verano tiene una cita con la música en el tórrido estío de San Lorenzo de El Escorial. El mes de julio se convierte en un banquete de propuestas que hacen del lugar predilecto de Felipe II un entorno refrescante a través de la cultura y la música.

De imperio a imperio, esta vez es la luz de la Sevilla de abundancia y riqueza del Puerto de Indias la que se cuela en el Teatro Auditorio de la localidad para que, desde Viena, la música de Mozart haga todo lo demás: la inspiración de tres ciudades y tres formas de entender el Imperio a través de la refrescante trama de Las bodas de Fígaro.

El pícaro, personaje principal en las calles de la ciudad hispalense, toma aquí el relevo del emperador de los Austrias en San Lorenzo para abarcar una trama de condes, sirvientes y amores que se pierden en las callejuelas y tras los postigos. La ópera bufa del genio de Salzburgo viene de la época en la que el compositor formó el combo de excelencia con el libretista Lorenzo Da Ponte. Una comedia para volver a soñar en pleno verano y olvidarnos del calor que hace fuera.

En esta ocasión tendremos la oportunidad de verla en dos únicas funciones (la del próximo jueves 20 de julio y la del sábado 22) con la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Yi Chen Lin.
Es esta una producción del Festival de Spoleto llena de colorido para retratar una jornada disparatada. Los cantantes estarán encabezados por Lucas Meachem, Carmela Remigio, Simón Orfila y Katerina Tretyakova. La escena estará dirigida por Giorgio Ferrara en un montaje que juega con el color en la escenografía como un actor más, que dota de significado a la obra. Una oportunidad perfecta para iniciarse en la ópera con una historia divertida.