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Los mayores son para el verano

El ayuntamiento de Getafe pone en marcha un campamento intergeneracional de abuelos y nietos

Una mujer y su nieta durante la clase de baile del campamento intergeneracional
Una mujer y su nieta durante la clase de baile del campamento intergeneracional

Entre canción y canción del verano, se mueven al ritmo de la música 140 mayores y 25 niños en el polideportivo Juan de la Cierva de Getafe (176.659 habitantes). Abuelos y nietos forman parte del campamento intergeneracional de verano, donde, divididos en cuatro grupos (amarillo, naranja, verde y azul), hacen clases de baile, senderismo en el Retiro, excursiones a piscinas naturales e incluso experimentos de robótica. El hecho de que los menores puedan participar con sus abuelos en el campamento es una novedad que se ha introducido este año, ya que según explica el concejal de mayores y limpieza de Getafe, Ángel Muñoz, "se tomó esta decisión porque había personas mayores que no se podían apuntar por tener que cuidar de los pequeños en casa". En Getafe hay aproximadamente 36.000 mayores de 65 años, según el Consistorio.

Alrededor de las 11.00 de la mañana y bajo el sol intenso del verano madrileño, los abuelos y nietos se esfuerzan en seguir el ritmo que marcan las monitoras. En una esquina del grupo, Marilena, de 69 años, y su nieta Sofía, de siete, bailaban enérgicamente a la vez que tararean algunos temas. "El campamento y el baile en especial son una vía de escape muy buena, sobre todo desde que me quedé viuda. Aquí me cuidan mucho y estoy encantada, sino estaría aburrida en mi casa", explica Marilena. La elegante señora reconoce que la natación es otra de las actividades que más le divierten del campamento porque ejercita y activa la mente. Es la primera que uno de sus cuatro nietos viene con ella y Sofía se muestra encantada, incluso admite que repetirá el año que viene mientras mira coge con cariño la mano de su abuela.

Otra pareja de abuelos que se estrenan este año con sus nietos, son Bernardina Sánchez y Miguel Rodríguez, de 73 años, que vienen con Noa Gómez, de 12. "En este campamento hay pocos niños pero venir con mis abuelos es divertido, me siguen el ritmo en el baile muy bien y en la piscina son activos, no se pasan el día tomando el sol", cuenta Noa entre risas. Es la primera vez que los abuelos de la niña se apuntan al campamento y Rodríguez confiesa "que los meneítos (como él llama al baile) no le van mucho, pero la piscina es la mejor actividad", asegura. Por su parte, Sánchez, que se define como una abuela orgullosa de tres nietos, explica que el campamento es la mejor opción para pasar el verano porque "aguantar a los tres nietos en una casa es una locura, sobre todo al pequeño que ese no se controla en ninguna parte", comenta la anciana. 

No todos los ancianos van acompañados de sus nietos, sino que en esta ocasión, Mercedes Zamora (que ha asistido a todas las ediciones del campamento), de 65 años, participa en las actividades acompañada de su marido Patricio Cabrera, de 67, por primera vez. La pareja tiene tres nietos. "Los niños no han venido porque mi hija no trabaja y puede cuidar de ellos, entonces me acompaña mi marido. Lo que menos me gusta es el baile y la robótica ha sido algo novedoso para mí. Si tengo que dejar algo esto sería lo último, porque este campamento me da a mi muchísimo ", dice Zamora. Patricio se muestra contento porque este año pueden acudir nietos al campamento, ya que no había podido asistir en ninguna ocasión por cuidar de los niños. "El baile no me gusta porque soy patoso, pero la robótica me entusiasma, hemos construido un barco", explicó emocionado el anciano. 

A pocos metros y sentada descansando está Teresa Rivera, terapeuta y una de las monitoras del campamento intergeneracional. "Tanto a los ancianos como a los niños se les ve muy contentos, son agradecidos y dispuestos. Cada uno conoce sus límites y no todos pueden hacer de todo, pero se van arreglando", cuenta Rivera. La monitora reconoce que uno de los aspectos que le hace recordar que está trabajando con gente muy mayor (la persona de más edad del campamento supera los 80 años) es que recibe llamadas diarias después de las actividades en las que los mayores le preguntan de nuevo por el lugar y el horario de las actividades del día siguiente. 

Una de las cabezas más visibles del proyecto intergeneracional es el concejal de mayores y limpieza de Getafe, Ángel Muñoz. El concejal destaca que Getafe es un municipio muy comprometido con los mayores, ya que a la Casa del Mayor hay asociadas unas 6.490 personas y más de 14.000 ancianos (casi la mitad del total que habitan en el municipio, según el Consistorio), realizan actividades diseñadas especialmente para ellos. "Mejoramos respecto al año pasado en lo que creemos que fallamos, que es que había actividades poco atractivas para los niños. No solamente queremos que ellos se diviertan, sino que sus abuelos también participen y que aprendan a hacer actividades que unan a las dos generaciones", afirma Muñoz. Aún con una semana de campamento por delante, parece que la nueva estrategia ha funcionado, ya que muchos mayores confesaron que querían repetir y traer a más nietos el verano que viene.

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