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Colau admite que no podrá municipalizar la atención domiciliaria

Laia Ortiz anuncia un cambio de modelo y más presupuesto para el servicio

Laia Ortiz, tercera teniente de alcalde de Barcelona.
Laia Ortiz, tercera teniente de alcalde de Barcelona.

El Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) es uno de los grandes instrumentos de los servicios sociales. En Barcelona lo prestan 3.400 personas, sobre todo mujeres, que trabajan cuatro millones de horas al año atendiendo a 22.000 usuarios. Desde hace lustros, el servicio, que cuesta 56 millones anuales al Ayuntamiento, está externalizado. Ada Colau prometió municipalizarlo en campaña electoral, pero ayer la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz, admitió que no será posible. “Es muy difícil con el marco legal actual”, que restringe la contratación a los Consistorios.

Planes ambiciosos a largo plazo

Aunque ninguna otra área en manos de Barcelona en Comú lo ha hecho, la teniente de alcalde Laia Ortiz sí ha querido reivindicar la obra de gobierno de Derechos Sociales. La concejal destacó que han “puesto orden” y creado servicios para “defender a los ciudadanos”, como la unidad antidesahucios, puntos contra la pobreza energética o planes de salud ambiental. Pero también reconoció que la ambición de la macro área, con planes como triplicar el parque de alquileres sociales en 10 años va más allá de este mandato. “Los cambios de timón requieren dos mandatos”, afirmó. También aprovechó para exigir la aprobación de la renta garantizada.

Barcelona anunció que el presupuesto anual del SAD aumentará un 33% y que tiene sobre la mesa tres informes jurídicos para emprender un cambio de modelo con el que busca mejorar el servicio y las condiciones de trabajo de las trabajadoras familiares, que es como se llaman las profesionales del SAD.

Uno de los textos habla de “la creación de un instrumento mixto público cooperativo, donde las trabajadoras puedan participar en grupos de autogestión”. El segundo, la municipalización, que señaló que ve muy difícil. Y el tercero es mejorar los contratos. Hasta finales de año, el SAD lo prestarán cuatro empresas, en cuatro zonas de la ciudad. De dos se encarga la cooperativa Suara y de las otras, Clece (del grupo ACS) y Valoriza (de Sacyr). Ortiz explicó que el modelo que se decida comenzará con una prueba piloto en zonas donde se concentran muchos usuarios (citó el Gòtic o Nou Barris, y habló de “manzana de los cuidados, con unidades de trabajadoras desde la proximidad”). La concejal espera que esté en toda la ciudad en 2019.

La atención domiciliaria es un servicio complejo, ya que la mayoría de usuarios necesitan atención a primera hora de la mañana, para levantarles y asearles. El 98% de las trabajadoras cobra menos de 1.000 euros o tiene contratos parciales o temporales. Un trabajo mal pagado para una tarea dura físicamente y que comporta moverse de un domicilio a otro.

Ortiz pronunció en el CCCB la conferencia El poder de los derechos sociales, en la que hizo balance de los dos años de mandato. La apuesta por el SAD la enmarcó en lo que el Consistorio ha identificado como su reto a corto plazo: el envejecimiento.