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El dueño de Funnydent acusa a los administradores judiciales de dilapidar su patrimonio

Cristóbal López niega ser un estafador, pero reconoce haber realizado una mala gestión empresarial

El dueño de Funnydent, Cristóbal López, el viernes durante la entrevista.
El dueño de Funnydent, Cristóbal López, el viernes durante la entrevista.

Cristóbal López saltó a la fama en enero de 2016 cuando, sin previo aviso, cerró sus nueve clínicas dentales dejando a miles de pacientes en la estacada. López, dueño de Funnydent, entró en prisión preventiva tres días más tarde y su empresa fue intervenida. En una entrevista exclusiva con EL PAÍS acusa a los administradores judiciales de dilapidar su patrimonio y de enriquecerse a su costa. Estos lo niegan alegando que su función es vender los bienes para atender a los afectados. En febrero, la juez ya archivó el caso al no ver estafa, sino mala gestión empresarial.

"En esta vida se puede morir de éxito o de fracaso. Yo morí de éxito", mantiene López. Para Gabriel Segura, uno de los dos administradores nombrados por el juzgado de Instrucción número 3 de Navalcarnero, Cristóbal lo hizo todo al revés: "Con lo que ganaba abría nuevas clínicas y con el resto, pagaba gastos. Hasta que llegó el momento de no poder pagar". Cristóbal López tiene ahora 50 años. Toda su vida se ha dedicado a los negocios. En 2012 decidió apostar por la odontología. Con 150.000 euros levantó en Móstoles su primera clínica. En solo cuatro años se convirtieron en nueve: pasó a tener 500 empleados y a facturar 20 millones de euros anuales. "No teníamos una estructura, crecimos muy rápido y nos equivocamos, pero no soy un estafador".

"Desde que entré en la cárcel no he visto ni un duro", argumenta el empresario, que vive en Arroyomolinos. La vivienda alojó en su día la primera oficina de su compañía. La convirtió en su hogar al salir de la cárcel, donde estuvo casi dos meses. El salón está presidido por una carta que le escribió su hija. "Ha sido mi principal apoyo", cuenta. También habla de su madre, de cuya pensión dice vivir ahora. López explica que fue su antiguo abogado quien aconsejó los administradores a la juez: "Descubrí que estaba compinchado con ellos porque le vi mobiliario de mis oficinas". La misión de los gestores es vender los bienes de Funnydent para atender a los clientes, algo que según López no ha sucedido: "Solo se han realizado 700 implantes a 215 pacientes de Leganés y Móstoles. Yo he estado seis meses ayudando desde el anonimato". Los administradores lo confirman.

El empresario considera que sus clínicas "se han malvendido". "Han sacado 150.000 euros por centros valorados en 1,4 millones. Los interventores han dilapidado el dinero. Han vendido las clínicas a Yanoesfagi, una empresa creada por sus amigos", aclara. Gabriel Segura subraya que cada decisión que ha tomado ha sido comunicada al juzgado y que la gestión está auditada por Auren, la consultoría a la que el juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid asignó el proceso concursal. Además, explica que las clínicas han sido vendidas "por su valor de mercado" para seguir los tratamientos dentales. "En enero de 2017 nos dicen que hay que cesar la actividad. Habíamos generado una producción pendiente y se buscó a alguien para continuarlos, pero con un matiz: no se podían traspasar activos de Funnydent porque está en concurso", subraya Segura.

"Dilapidación de la empresa"

López también denuncia que se han llevado mobiliario de los centros a Valencia, "donde residen los administradores, que se han gastado 500.000 euros en viajes". "Hay reservas en hoteles de Marbella, donde yo no tengo clínicas. Se han lucrado a mi costa", exclama el empresario mientras muestra unos extractos bancarios. Segura recalca que no tiene nada que ver con Yanoesfagi y que el dinero del que habla el dueño de Funnydent se ha invertido en tratamientos y en pagar a proveedores. "Cuando cerró Cristóbal, no había activos ni dinero con el que poder administrar. La historia cambia según quién la cuente". El administrador es tajante respecto al empresario: "Él siempre se va a ver como una víctima".

Fachada de la clínica Funnydent en Fuenlabrada (Madrid). ampliar foto
Fachada de la clínica Funnydent en Fuenlabrada (Madrid).

López exhibe una carpeta repleta de multas de tráfico. "Los administradores hacen uso de mis coches de empresa y he recibido 180 multas por valor de 45.000 euros". Segura confirma que utilizan algún vehículo, pero que la mayoría desaparecieron y está denunciado. Aún así, el dueño de Funnydent interpuso el 26 de mayo una denuncia "por dilapidación de la empresa". Se queja de que los gestores no hayan presentado aún las cuentas de sus operaciones ante la juez instructora, como solicitaba un auto fechado en enero. El nuevo abogado de López, Félix Moreno, insiste en la auditoría. A mediados de mayo escribió al juzgado número 3 de Navalcarnero para reclamarla.

"Los administradores me prometieron el 15% de los beneficios de la empresa que habían creado (Yanoesfagi) por mi silencio. Acepté. Yendo de pirata he arreglado la boca de muchos pacientes y he podido conseguir pruebas", sostiene López, que se siente traicionado por su círculo. "El dinero entraba en sacos. Mientras hubo, estupendo. Luego, se olvidó todo lo que hice por los demás". Su intención, asegura, era "cerrar las clínicas solo cinco días, hasta que resolviera los problemas con los dentistas". Afirma que había pactado con ellos que cobrarían cuando se solucionara la falta de liquidez, pero que explotó todo antes. Para entonces, y según el plan de viabilidad presentado por los administradores en mayo de 2016, Funnydent debía dos millones de euros a proveedores y 1,3 a la Seguridad Social.

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