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Cara a cara con la ‘no reválida’ de Bachillerato

La primera Selectividad bajo el paraguas de la LOMCE arranca el próximo 6 de junio

Los alumnos repasan en los pasillos los temarios antes del comienzo de las pruebas. Ampliar foto
Los alumnos repasan en los pasillos los temarios antes del comienzo de las pruebas.

Nueve horas diarias de estudio durante dos semanas consecutivas, “concentradas en la parte del día en la que retengo mejor la información y dejando tiempo para descansos”. La mayoría en casa, aunque también en bibliotecas para hacer estudio colectivo e intercambiar dudas. “Quiero hacer Negocios Internacionales y necesito una nota alta, un 12, así que todo lo que pueda hacer para conseguirlo, ayuda”.

Esta será la rutina de Mario Alberto Fernández de Bulnes, de 18 años y estudiante de segundo de Bachillerato en el Instituto Violant de Casalduch de Benicàssim (Castellón) hasta el 6 de junio. Ese día, junto a casi 20.000 estudiantes valencianos —a falta de cifras oficiales— se someterá a la evaluación más temida: la Selectividad. En la Comunidad Valenciana se llama PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), sustituye a la reválida de Bachiller y distará muy poco del modelo de examen de 2016. Tendrá la misma estructura: una fase obligatoria y otra voluntaria, indica la Consejería de Educación, y los cambios en la ponderación también serán mínimos. Tampoco será determinante para obtener el título de Bachiller, como sí lo habría sido la reválida, que además habría supuesto examinarse de hasta 10 asignaturas más en el caso valenciano. Entre los pocos cambios con 2016: que habrá menos asignaturas de las que examinarse y que en la fase obligatoria la puntuación máxima que podrá obtenerse será de 12, frente a los 10 puntos actuales.

Así, aunque legislativamente hablando, las cinco universidades públicas valencianas acogerán del 6 al 8 de junio la primera Selectividad adaptada a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), la de 2017 será una Selectividad puente entre la antigua LOGSE y la nueva ley educativa con más puntos en común con la primera norma y que tendrá que esperar a un pacto nacional por la educación que la destierre de su limbo actual.

Ante la ausencia de cambios, si por algo pasará a la historia la PAU 2017 es por la dosis de angustia extra que ha aportado a los estudiantes. “Los chavales se han pasado medio curso sin saber lo que tenían que prepararse, de qué les iban a examinar… Yo me arriesgué preparando las Pruebas de Acceso a la Universidad tendrán lugar en su convocatoria ordinaria los días 6, 7 y 8 de junio; y el 4, 5 y 6 de julio en su fase extraordinaria. En ambos casos arrancarán a las 9.30 horas con la evaluación de la asignatura de Castellano y culminarán tres días después a las 17.00 con Griego o Geología. Se harán de manera simultánea —tanto en horario como en tipo de examen— en las cinco universidades públicas valencianas. Todos los estudiantes que se presenten a la PAU harán un mínimo de cinco exámenes —los de la parte obligatoria— y un máximo de nueve, pues la fase voluntaria da opción a cuatro materias más. Cada examen tendrá una duración de una hora y media y entre prueba y prueba el alumnado tendrá 45 minutos de descanso. El examen vale un 40% (el otro 60% es el expediente académico). temario antiguo sabiendo que en febrero podían meter otros autores”, explica Ana Ovando, profesora de Griego y vicedirectora del Violant de Casalduch de Benicàssim.

Y es que no fue hasta finales de enero cuando se desvelaron para la mayoría de centros de Secundaria las incógnitas sobre cómo sería la Selectividad. A la situación de desgobierno en España con la que se topó el inicio de curso escolar se unió un bloqueo, con silencio incluido, roto el 23 de diciembre, “en la víspera de Nochebuena”, recuerda Sixte Safont, coordinador de la PAU en la Universitat Jaume I de Castellón. El Ministerio publicó la orden que determinaba las características de las pruebas para acceder a la universidad. Aquello activó la maquinaria para informar a centros educativos, equipos docentes y alumnado para poner fin a meses de incertidumbre. “El 11 de enero, justo a la vuelta de las vacaciones de Navidad, desde la Jaume I nos reunimos con los directores de los centros para informar de la estructura”, añade Safont. Ahí llegó el ligero respiro para la comunidad educativa.

La PAU seguirá teniendo una parte obligatoria y una voluntaria para subir al 14. Con la obligatoria, y según titulaciones, los alumnos podrán obtener un máximo de 10 ó 12 puntos. Este es uno de los cambios, pues antes con la parte obligatoria “sólo podías aspirar a un 10”.

La fase obligatoria examinará de cinco asignaturas troncales generales de segundo curso de Bachillerato cursadas: Castellano, Valenciano, Idioma extranjero, Historia de España, y una de las cuatro materias troncales generales con vinculación a cada modalidad de Bachillerato (Matemáticas II, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II, Latín II o Fundamentos del Arte II). En la fase voluntaria el alumno podrá presentarse a un máximo de cuatro asignaturas troncales, cursadas o no, para alcanzar el 14. “Tendrán que ser distintas de las elegidas para optar al 10”, explica Safont.

Al tratarse del primer Bachillerato bajo el paraguas LOMCE, que solo examina de troncales, se eliminan asignaturas. Nueve: Dibujo Artístico; Técnicas de Expresión de la Graficoplástica; Análisis Musical; Literatura Universal; Historia de la Música y la Danza; Lenguaje y Práctica Musical; Electrotecnia; Tecnología Industrial y Ciencias de la Tierra y Medioambientales. Por el contrario, aparecen cuatro que el año pasado no estaban: Fundamentos del Arte; Artes Escénicas; Cultura Audiovisual y Geología. En total son cinco materias menos a examen.

Al final de la jugada, la sensación de la comunidad educativa es la de que el nerviosismo generado por meses de “indefensión” e “incertidumbre” ha sido en vano, porque están en la misma casilla de salida. Muy distante de esa reválida que habría supuesto “una estructura muy diferente, con bastantes más asignaturas de las que examinarse, pues incluía hasta materias de primero de Bachiller o de carácter específico que ahora no están”. “En la Comunidad Valenciana habríamos pasado de las 25 materias actuales “a 34 o 35 con la normativa LOMCE”, recuerda Safont.

La incertidumbre regresa al hablar del futuro de la PAU, que marcará, cuando llegue, el pacto nacional por la educación. Para Mario Alberto, potencial estudiante de Negocios Internacionales, su futuro más inmediato tiene fecha: el 6 de junio. Una jornada decisiva que afronta “preparado”, aunque con la preocupación de que los nervios le jueguen una mala pasada. A este estudiante de Benicàssim la nota de la no reválida le llegará durante el viaje de fin de curso a Mallorca. “Sólo espero que ese momento sea feliz”, dice.

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