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Los sueños rotos de José y Belén

Amigos y allegados rinden homenaje en el colegio donde estudiaban los dos jóvenes de 17 años que perdieron el martes la vida en un ascensor de Madrid

Acto de homenaje a los dos jóvenes fallecidos en el Colegio Nuestra señora del Recuerdo.

Rostros serios y cabizbajos, masticando aún la tragedia. Absortos, casi ausentes, así llegaban en la mañana de este miércoles los compañeros y los profesores de José y Belén al colegio Nuestra Señora del Recuerdo. A las 11.00 en su capilla han rendido un emotivo homenaje a la pareja que falleció el martes por la tarde en Madrid tras fallar el ascensor en el que habían montado. Los chicos acababan de terminar los exámenes de 2º de Bachillerato y, antes de retomar las clases para preparar las pruebas de acceso a la universidad, habían quedado en el domicilio de Belén para tomar algo y charlar. El grupo de amigos, a pocos metros del fatal accidente, quedó en estado de shock y requirió la asistencia de psicólogos del Samur.

La capilla, que ha congregado a compañeros, profesores y familiares, se ha quedado pequeña. Algunos alumnos se han acercado hasta el altar para dejar notas manuscritas, flores y hasta colgantes. Una música quebraba el sepulcral silencio en la sala. Estaban rotos de dolor. Luego han rezado durante más de una hora. “Una amiga se encontraba en la azotea cuando pasó todo. Nos llamó muchas veces y entonces supimos que pasaba algo. Al recibir la noticia fue dramático, estamos muy mal”, explica una compañera de clase que no quiere revelar su identidad. El grupo de cinco chicas lleva dos ramos de margaritas blancas y los ojos empapados. “José me explicaba todo aquello que no entendía de las clases de matemáticas. Era muy servicial”, cuenta una joven. Otra amiga continúa: “Gente ejemplar y con una sonrisa permanente. Amigos de todo el mundo”.

José era, según sus compañeros, el mayor de cuatro hermanos. Uno de ellos estudia ahora en EE. UU., como antes José, y otros dos son también alumnos del colegio Nuestra Señora del Recuerdo, un centro concertado vinculado a los jesuitas situado en la plaza del Duque de Pastrana, en el distrito de Chamartín. “Era alto, flaco y jugaba de alero en el equipo de baloncesto”, confirma uno de sus compañeros. Ha madrugado para llegar al colegio, aunque las clases se habían suspendido. Otro amigo, Francisco, de 17 años, admite que los dos fallecidos eran novios desde hace más de un año. “Se conocieron aquí gracias a Dios y juntos eran muy felices”, relata. José llevaba en este centro desde Infantil. Belén entró más tarde, en 3º de la ESO, recalcan fuentes del centro, que tiene 2.500 alumnos. Muchos de ellos se han acercado hoy con la sudadera que reciben al principio del curso. En la parte trasera, su año de nacimiento, el 99. Un símbolo de unión.

Superar juntos el dolor

“Les hemos dicho que vengan aunque no haya clase, todos juntos podremos superar mejor el dolor”, declara el padre Antonio España, director del centro. España ha confirmado que psicólogos de la Universidad Pontificia de Comillas, con la sede a escasos 100 metros, ayudarán en caso de necesidad. “La comunidad educativa está realmente consternada. No nos lo creemos”. En las puertas del enorme complejo, rodeado por un muro de piedra y ladrillos vistos, España y Santiago Aguado, director de Bachillerato, han recibido durante la mañana afectuosos abrazos de alumnos, docentes y familiares. “Conocía a José porque nuestros padres eran compañeros de trabajo. Era muy majo”, subraya Pilar Guerra, que cursa 3º de la ESO.

“Eran alumnos modélicos. Se habían confirmado hace solo unos días y estaban en los trabajos de la comunidad. Tenemos un desgarro tremendo, aunque nos sostiene la fe”, explica Paula Sastre, profesora de Economía. Belén, que era hija de un prestigioso abogado, hizo con ella su penúltimo examen el martes a primera hora. A las 12.00 terminó otro de Historia del Arte y se marchó a casa. “No pude despedirme porque salió antes del examen, pero había estado repasando con ella y otra amiga”, apunta Mercedes Carbonell, otra alumna. Y añade: “Belén siempre sonreía, era muy agradable, una niña diez que tenía todo preparado para realizar su sueño: estudiar Derecho en Cunef”. Otro amigo, Ricardo Berenguer, revela que la pareja no daba una fiesta, sino que había quedado con su grupo más cercano para compartir unas cervezas y olvidar la presión de los estudios.

La investigación continúa

A las 16.50, los jóvenes abandonaron la reunión que mantenían con sus amigos en la terraza del número cuatro de la calle hermanos Bécquer. Otros esperaban en el rellano para subir. La intención de la pareja era bajar hasta la sexta planta, donde vivía ella, para coger algo. El ascensor, que según la Comunidad de Madrid había pasado las revisiones pertinentes, falló. Ahora, la Dirección General de Industria estudia el expediente para colaborar en la investigación. Los primeros datos del informe policial indican que una de las paredes de la cabina habría cedido provocando el desprendimiento. El juez de instrucción número 23 de Madrid ha abierto diligencias previas. Ha solicitado la autopsia de los cadáveres, que se encuentran aún en el Instituto Anatómico Forense.

Ayer, al conocer los hechos, amigos y profesores se acercaron al lugar del suceso. Como la afluencia era mayúscula, el director del centro decidió que se trasladaran al colegio, donde a las 20.00 realizaron una eucaristía improvisada. La pareja, que se confirmó a finales de abril, estuvo a finales de julio pasado en Cracovia (Polonia). Allí participó en las Jornadas Mundiales de la Juventud, un evento organizado por la Iglesia Católica desde 1984 y que convoca a los jóvenes de todo el mundo para encontrarse con el Papa.

Un colegio jesuita

Javier Sánchez, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, realizó en 2007 una investigación para determinar los centros educativos que formaban a las élites. Concluyó que los 708 ministros que había tenido España entre 1705 y 1998 habían estudiado secundaria en 82 centros públicos y 163 privados, de los cuales 141 eran religiosos. De ellos, la gran mayoría (49) estaban gestionados por jesuitas. Sus colegios son los que mayor número de ministros han educado. En Madrid sobresale Nuestra Señora del Recuerdo, donde estudiaron el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, Rodrigo Rato o Pablo Isla, presidente de Inditex.

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