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Antoni Abad y la Venecia que no se ve

El artista propone en su proyecto para la Bienal un recorrido multisensorial a partir de la percepción de los invidentes

Valeria Bottalico, experta en arte y accesibilidad que ha colaborado con Abad, promociona el proyecto.
Valeria Bottalico, experta en arte y accesibilidad que ha colaborado con Abad, promociona el proyecto.

La Venezia che non si vede,el proyecto de Antoni Abad para el Pabellón Catalán de la Bienal de Venecia ya está causando sensación y aún no se ha inaugurado. Desde que en enero el artista aterrizó en la ciudad italiana y empezó a reunir una red de personas invidentes o con problemas de visión, para elaborar una nueva cartografía de Venecia, todos quieren colaborar con el proyecto, museos, asociaciones, universidades y entidades vinculadas con la cultura y la integración.

El resultado de estos meses de intenso trabajo se puede escuchar a través de Blind Wiki, la aplicación que reúne más de 1100 mensajes, en continuo aumento, de 60 participantes que revelan una Venecia inédita y desconocida. Muchos son ciegos o conviven con importantes problemas de visión, la mayoría vive en Venecia aunque los hay que han llegado de otras ciudades para participar. También colaboran algunos de sus acompañantes y estudiantes de Cà Foscari y la IUAV, la Universidad de Arquitectura, donde da clase el artista Antoni Muntadas, uno de los jurados que eligió el proyecto comisariado por Roc Parés y Mery Cuesta.

"Parece una paradoja participar en una bienal de artes visuales en una ciudad eminentemente visual con un proyectos que propone experimentar Venecia a partir de las percepciones de los invidentes. Sin embargo uno de los cometidos del arte de nuestro tiempo es generar nuevas visiones y gestarse de forma colectiva en el territorio", explicó Parés, durante la presentación oficial.

Se destacan los peligros como las calles que terminan en un canal o los barcarizo, huecos con unas gradas donde atracan los barcos, verdaderas trampas para los ciegos.

Hace años que Antoni Abad, tras abandonar una consolidada carrera como escultor y videoartista, abrazó las experimentación. La serie Megafone, que celebró sus diez años con una muestra en el Macba en 2014, reúne todos los proyectos que aprovechan las potencialidades de los móviles para ofrecer nuevas percepciones de la realidad. Tras utilizarlos para dar voz a colectivos marginales, Abad se centró en las problemáticas de las personas con discapacidades. Nacieron así el multipremiado mapa de la Barcelona Accesible, elaborado por personas con problemas de movilidad y desde 2015 los proyectos con invidentes en Roma, Sidney, Berlín y Wroclaw.

"Los mensajes que conforman la cartografía de Venecia son de varios tipos. Los sensoriales ofrecen el ambiente sonoro de la ciudad, los táctiles describen bajorrelieves y otros elementos que los invidentes pueden tocar y los olfativos revelan cómo han cambiado los olores con el paso de la ciudad de artesanal a turística", indicó Abad. También hay descripciones artísticas, arquitectónicas e históricas de los lugares, anécdotas y leyendas. Varios destacan los peligros como las calles que terminan en un canal o los barcarizo, huecos con unas gradas donde atracan los barcos, verdaderas trampas para los ciegos.

El Pabellón Catalán no acogerá una exposición, sino que será un campo base donde la gente podrá descargarse la app, descansar, reunir información, ver un documental y apuntarse por unos tours en barco guiados por invidentes, que ofrecen un recorrido sensorial y otro más histórico artístico por un canal cercano.

"En toda la historia de la Bienal, este es el primer pabellón realizado según los criterios del diseño universal. El estudio catalán Avanti Avanti ha cuidado cada detalle para que puedan disfrutarlo personas con cualquier diversidad", apuntó Mery Cuesta, que con el dibujante Max se ha encargado de la realización de un comic para invidentes.

Considerando la peculiaridad del proyecto el consejero de Cultura Santi Vila ha anticipado que para su presentación en Barcelona se hará una nueva versión para la ciudad. Abad ya lo había intentado en 2010 en Casa Golferichs pero la tecnología era aún demasiado incipiente.

Este año la presencia catalana en Venecia es especialmente consistente. El representante de España, Jordi Colomer es catalán, así como Teresa Lanceta con sus tapices y Antoni Miralda, Joan Rabascall y Jaume Xifré, con la memoria de los micro eventos realizados en París entre 1969 y 1976, seleccionados para la exposición central de Christine Macel.