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Los títulos de transporte público dejarán de ser de papel en 2018

Un único título ‘contactless’ ofrecerá descuentos a los que más utilicen el transporte público

Así será la T-Mobilitat.
Así será la T-Mobilitat.

A finales de 2018 los usuarios del transporte público del área de Barcelona empezarán a despedirse de la T-10, la T-50/30, la T-Mes y de todas las tarjetas de papel que les abren los torniquetes. La T-Mobilitat, una tarjeta de plástico con tecnología contactless, servirá para gestionar todas las rutas. Además de recargarla en las máquinas de las estaciones, los usuarios lo podrán hacer a través del teléfono móvil. También pasará a la historia el característico chirrido de validación. Bastará con aproximar la tarjeta al torniquete y, de hecho, no será necesario ni sacarla de la cartera para poder pasar. Es más: no será imprescindible disponer de ella. Los móviles inteligentes podrán suplir su función, puesto que se podrá poseer de manera virtual dentro de una aplicación.

Esta tarjeta permitirá aplicar descuentos a las personas que más usen el transporte público, según prometió ayer el consejero de Territorio de la Generalitat, Josep Rull, quien contó que, una vez implantada, la T-Mobilitat supondrá una “segunda revolución” tras la incorporación en 2001 de la integración tarifaria, que permite usar un mismo billete en varios medios de transporte. La tarjeta contactless servirá, según Rull, para poder ofrecer títulos “prácticamente personalizados” a cada ciudadano. Asimismo, dijo que pondrá fin a las zonas tarifarias actuales y hará posible pagar en función de variables como el kilometraje.

De todas formas, en una primera fase las tarjetas que existen actualmente continuarán vigentes en cuanto a concepto tarifario. Es decir, se podrá poner un título como la T-10 dentro de la T-Mobilitat. El rediseño de las tarifas llegará más adelante. Una aplicación de móvil podrá sustituir la tarjeta en los terminales equipados con tecnología NFC.

Sistema de validación de la T-Mobilitat. ampliar foto
Sistema de validación de la T-Mobilitat.

La concejal de Movilidad en el Ayuntamiento de Barcelona, Mercedes Vidal, admitió que el sistema actual, “obsoleto”, no permite hacer descuentos sociales en función de la renta, que sí serán posibles con la T-Mobilitat. También dijo que será capaz de aplicar bonificaciones puntuales a los ciudadanos como, por ejemplo, en días de máxima contaminación. Vidal destacó que el sector público tendrá la “soberanía tecnológica” del nuevo sistema después de una renegociación del contrato suscrito por el anterior Gobierno municipal.

En otoño de este mismo año la Autoritat Metropolitana de Barcelona (AMB) pondrá en marcha una prueba piloto de la tarjeta contactless en la L9 del metro. En el último trimestre de 2018 se empezará a implantar en toda Barcelona. Más adelante, en 2019, se extenderá a toda Cataluña.
La tarjeta, que también servirá para otros servicios como el de alquiler de bicicletas Bicing, permitirá ahorrar papel y tener un conocimiento más profundo de la utilización del transporte público, puesto que, con este paso adelante en términos informáticos, cada trayecto quedará registrado de manera minuciosa. El director AMB, Pere Torres, también ennumeró otras ventajas: planificar mejor las frecuencias de paso, combatir el fraude y evitar situaciones incómodas como coger un autobús con la tarjeta agotada y no poder recargarla.

¿Qué pasará si al pasar la cartera por encima del sistema de validación tenemos en su interior una T-Mobilitat y una tarjeta de crédito? El sistema será lo suficiente inteligente para conectarse solo con la primera y evitar un cobro duplicado, aseguran los técnicos.

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