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Los ataques de Albiol distorsionan la ‘operación diálogo’

La Generalitat considera un "factor muy problemático" al líder del PP catalán si La Moncloa quiere dar con un punto de distensión

García Albiol, el jueves, junto al portavoz del PP en el Senado, José Manuel Barreiro y Javier Arenas, en el Parlament.
García Albiol, el jueves, junto al portavoz del PP en el Senado, José Manuel Barreiro y Javier Arenas, en el Parlament. EFE

Xavier Gacía Albiol, líder del PP catalán, ha acusado en las últimas semanas a Carles Puigdemont de “cobarde” por dejar “tirado” el PDEcat y renunciar a ser candidato; ha asegurado que la Generalitat está haciendo una especie de “lista de Schlinder” con funcionarios simpatizantes con el independentismo y lo ha tildado de “miserable” por su política sobre los refugiados. Sus ataques coinciden con la voluntad negociadora del Gobierno para reconducir el proceso. La Generalitat no esconde que Albiol es un “factor muy problemático” si La Moncloa espera dar con un punto de distensión entre los dos Ejecutivos.

En una rueda de prensa en el Parlament, Albiol justificó uno a uno sus ataques o insultos cuando se le planteó si estos eran compatibles con la operación diálogo. El popular no contestó directamente la pregunta y se ratificó en tildar de “actitud miserable” a la Generalitat por criticar la política de La Moncloa con los refugiados. “Utilizar su sufrimiento para castigar al Gobierno de España es miserable y lo mantengo. No se pude decir que se quieren acoger a 4.000 personas [la cifra a la que estaba dispuesta la Generalitat] y a la hora de la verdad ser solo 301”.

Albiol rechazó, eso sí, que hubiera llamado nazi al Ejecutivo catalán cuando, antes del juicio del 9-N, comentó que estaban haciendo una suerte de lista de Schindler. “Hice ese símil porque el exjuez Vidal dijo que se estaban haciendo listas de ‘jueces buenos y que están por la causa independentista, que son los que se quedarían, y de malos, que son los que vamos a castigar y a echar de Cataluña”. Y luego sostuvo que, sí, que le parecía “cobarde” que Artur Mas encendiera “ a la gente” en la calle para “echar” la culpa a los voluntarios en el juicio del 9-N. En realidad, había llamado “cobarde” a Puigdemont por renunciar a ser candidato pero en la rueda de prensa afirmó que no lo recordaba —lo dijo el 9 de enero— pero que Mas lo era también.

Las críticas más polémicas

Estas son algunas frases de Albiol en plena operación diálogo: “Puigdemont es un cobarde por dejar tirado a un PDCAT en extinción” (9 de enero); “No tengo duda de que su voluntad es hacer una lista como la de Schindler” (día 4); “Se tiene que ser muy inmoral y miserable” (día 14 de), sobre la política de la Generalitat con los refugiados.

Su objetivo, dijo, es apostar por el desbloqueo institucional y “no desfallecer” hasta que la Generalitat deje de condicionar la negociación sobre sanidad, asuntos sociales o infraestructuras al “único punto del referéndum”. “Deberían trabajar y no dividir”. Y respondió así si entendía que sus críticas podían dificultar el diálogo o ser ofensivas: “Me ratifico en lo de los refugiados. Es inadmisible. España acogió en 2016 a 22.000 refugiados y es el quinto país del mundo que más acoge”. No son esas las cifras que manejan la mayoría de partidos que acudieron el sábado a la multitudinaria manifestación de Barcelona: sostuvieron que según el acuerdo con la Unión Europea España debería haber acogido a 17.000 personas -el plazo concluye en octubre- y de momento solo lo ha hecho con 700.

Se ha acabado imponiendo la vía Albiol", dicen fuentes del Gobierno catalán en alusión a la que representa Enric Millo

La estrategia de Albiol, en cualquier caso, contrasta con la emprendida por la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría y el delegado del Gobierno, Enric Millo, su mano derecha en Cataluña, que intentan huir de esa agresividad. Su plan es desactivar el procés creando puentes, aumentando inversiones y multiplicando la presencia de ministros en Cataluña. No va en esa línea de imagen conciliadora Albiol. Llamado a presidir el PP catalán -el congreso se celebrará el 25 y 26 de marzo-, el líder popular mantiene un discurso duro, que ya le catapultó a la Alcaldía de Badalona, en la que sigue con un ojo puesto. Miembros del PP matizan que los mensajes del partido suelen ser más extremos que los del Gobierno pero admiten que en el PP conviven la línea más moderada de Sáenz de Santamaría y la de Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, más de mano dura y en la que se sitúa Albiol.

La sensación de la Generalitat es que se ha acabado “imponiendo la vía Albiol”, según fuentes del Ejecutivo. Tienen esa impresión después de que no hayan mejorado las relaciones con Millo el último mes tras insinuar el posible uso del artículo 155 de la Constitución —el de la suspensión de la autonomía— o sus críticas —luego pidió perdón— a que Puigdemont invirtiera dinero en la conferencia en Bruselas en lugar de en ambulancias pediátricas tras la muerte de una niña. Con todo, el Ejecutivo catalán entiende que Albiol es la antítesis de Millo a quien Puigdemont conoce de Girona. De Millo se destacan su talante dialogante y la “buena intención” con las que asumió el cargo en el origen de la operación diálogo, ahora hibernada. El trato con Millo es fluido. Tuvo un papel activo para que Puigdemont acudiera a la Conferencia de Presidencia. No fue, según las mismas fuentes, al no introducirse en el orden del día un punto sobre Cataluña.

Fuentes del Ejecutivo señalan de Albiol que “se ha pasado de la raya” y recuerdan cómo Puigdemont le ha replicado en el Parlament. En una ocasión, después de que el dirigente popular dijera que la Generalitat actuaba desde el "autismo político" en materia independentista, el presidente catalán le replicó demandándole responsabilidad: “Debería ser consciente del daño que hace a quienes tienen un familiar [autista] o a niños con un compañero autista”. Pero desde Presidència recuerdan especialmente dos casos que enervaron especialmente a Puigdemont. Uno fue la mención a "La lista de Schindler" —abominó con que se banalizara de nuevo el crimen “más monstruoso de la humanidad”— y otro que acusara a la edil de Badalona Fátima Taleb de “criminalizar” a los vecinos del municipio del Barcelonès tras denunciar haber sido víctima de insultos xenófobos.