Peralada apuesta por la emoción de una ‘Madama Butterfly’ japonesa

El director de escena andorrano Joan Anton Rechi situará la acción en el consulado americano de Nagasaki, en uno de los montajes estrella del festival de este verano

Aunque las óperas de Puccini suelen ser garantía de éxito en taquilla, el festival Castell de Peralada (Girona) prefiere no correr riesgos y, por si las moscas, al gancho de Madama Butterfly, su apuesta lírica del próximo verano, le añaden el poder de seducción de las grandes voces. La soprano albanesa Ermonela Jaho, el tenor estadounidense Bryan Hymel y el barítono español Carlos Álvarez, forman el trío de ases vocales del famoso título pucciniano, que podrá verse los días 7 y 9 de agosto en un nuevo montaje del director de escena andorrano Joan Anton Rechi, que apuesta por una mirada más japonesa, y bajo la batuta del israelí Dan Ettinger.

Vuelve Madama Butterfly a Peralada tras doce años de ausencia -en 2004 Cristina Gallardo-Domâs fue la estrella de un montaje de Lindsay Kemp-, en una nueva producción con la cotizada soprano lírica Jaho dando vida a la más sentimental heroína de Puccini. Hymel, que debutó el pasado verano en Peralada con un exitoso recital, y Álvarez, asiduo en el festival ampurdanés, asumirán los papeles de Pinkerton y Sharpless al frente de un reparte con la mezzosoprano catalana Gemma Coma-Alabert (Suzuki), el coro del Liceo y la Orquesta Sinfónica de Bilbao.

El nuevo montaje, con escenografía de Alfons Flores y vestuario de Mercè Paloma, es una coproducción del festival ampurdanés y la Deutsche Oper Am Rhein de Düsseldorf-Duisburg, que se estrenó ayer en la temporada del teatro de Duisburgo (Alemania) y en agosto podrá verse en Peralada en dos únicas funciones (días 7 y 9).

Rechi, que ya ha firmado montajes en Duisburgo de títulos como Werther, de Massenet, L´elisir d´amore, de Donizetti y la opereta La princesa de las czardas, de Kálmán, ambienta la tragedia japonesa de Puccini en el período más terrible de la ciudad de Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, en una atmósfera de dolor y destrucción que convierte la tragedia personal de Cio-Cio San en una tragedia también colectiva que afecta todos los personajes de la historia.

El director de escena andorrano sitúa la acción en el consulado americano de Nagasaki, un edificio señorial, lejos de la estética tradicional de una casa japonesa, a donde Cio-Cio San acude día tras días a esperar la llegada salvadora de su amor, el despiadado Pinkerton. La propuesta, turbadora y emocional, "ubicada en el poético universo de la destrucción", añade carga dramática a una historia ya de por sí lacrimógena.

"Siempre me ha parecido una casualidad que en el argumento de esta historia se unieran una geisha de la ciudad de Nagasaki y un marinero estadounidense, sobre todo si tenemos en cuenta uno de los hechos fundamentales de la Segunda Guerra Mundial", explica Rechi. "Sin embargo, siempre despertó mi curiosidad la frase del libro en que el cónsul Sharpless, explica que la geisha visitó el consulado un día antes".

Oriol Aguilà, director del Festival Castell de Peralada, destacó la ambición de mantener, pese a los altos costes, la ópera escenificada en el cartel. "La ópera y la pasión por las grandes voces son las principales señas de identidad de Peralada y para mantenerla viva apostamos por la fórmula de la coproducción en el campo de la escena internacional", afirmó Aguilà.

También avanzó dos de los recitales líricos que el festival ofrecerá en su 31ª edición, a cargo de la soprano rusa Julia Lezhneva (5 de agosto) y el tenor estadounidense Gregory Kunde (6 de agosto). Kunde tiene en su agenda una próxima actuación en el Liceo, el 12 de febrero en un concierto de arias y dúos de ópera junto al barítono español Juan Jesús Rodríguez.

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