Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El jefe de la patronal gallega censura la reforma laboral por la “precariedad elevadísima”

Arias da por "fracasados" los cambios del PP para crear empleo e insta a una subida de salarios para acabar con una "economía anémica"

Antón Arias, sin corbata, es felicitado tras proclamarse presidente de la patronal gallega.
Antón Arias, sin corbata, es felicitado tras proclamarse presidente de la patronal gallega.

El nuevo presidente de los empresarios gallegos, Antón Arias, se ha estrenado en el cargo con una crítica a uno de los ejes de la política económica del PP. El jefe de la patronal ha proclamado el fracaso de la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy y ha instado a una subida de salarios. "El tipo de empleo que se deriva de la reforma laboral es un modelo fracasado. Tenemos una precariedad elevadísima, no somos capaces de generar empleo de calidad. Esto es una gran lacra, sobre todo para la empresa", ha señalado el constructor coruñés, licenciado en Sociología y dedicado al sector del ladrillo por tradición familiar.

Arias, que tras las elecciones el pasado viernes toma las riendas de una Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) bloqueada por las guerras internas y las deudas, considera que "es hora de subir salarios" porque es necesario revertir la "economía anémica" actual y que los ciudadanos recuperen "poder adquisitivo". En una entrevista en la Radio Galega, la emisora dependiente del Gobierno del popular Alberto Núñez Feijóo, el jefe de los empresarios ha defendido que "hay margen" para incrementar sueldos y ha emplazado a "poner encima de la mesa con los interlocutores sociales" la "reflexión" para concretar en qué sectores y en qué nivel. “Uno de los problemas de las medidas de recorte es que no podemos tener una económica anémica por falta de consumo", ha argumentado.

En contra de lo que suelen afirmar los dirigentes empresariales, el presidente de la patronal gallega no cree que el abaratamiento del despido sea una “prioridad”, ha presumido de tener "una buena relación" con los sindicatos "desde hace años" y ha instado a "no poner ningún límite" a la negociación colectiva.

La candidatura de Arias fue la única que se presentó el viernes a las elecciones y obtuvo el 60% de los votos. El constructor, expresidente de la Federación Gallega de la Construcción y tercera cabeza visible de la patronal gallega en menos de cuatro años, destapó su intención de concurrir a los comicios justo antes de que finalizase el plazo y ha sido acusado de traición por las asociaciones empresariales de Pontevedra y Ourense, que aseguran que existía un pacto para demorar las votaciones por no haber acuerdo entre los dirigentes empresariales gallegos para un candidato de consenso.

Arias defiende su candidatura como la "última oportunidad" para evitar la “desaparición” de la CEG "por inviabilidad económica" o "por saturación de los propios miembros”, enzarzados en luchas internas que el nuevo presidente llama a erradicar. Arias ha negado ser el “hombre de paja” de Antonio Fontenla, el constructor coruñés que dirigió la confederación de empresarios durante 12 años. "Nunca noté que tuviese una intención de utilizarme para fines que le pudiesen interesar a él", ha señalado sobre quien en 2013 también deslizó críticas a la reforma laboral de Rajoy. “Cada uno mantiene sus propias posturas”.

Sobre los enfrentamientos internos en la patronal, que suelen producirse entre las confederaciones de A Coruña y Lugo contra las de Pontevedra y Ourense, Arias ha negado que exista una “brecha norte-sur” entre los empresarios gallegos y ha reducido el problema a conflictos entre los “órganos de gobierno” de estas organizaciones.

Más información