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Las terceras vías proliferan a la espera de que fracase el soberanismo

Las plataformas, avaladas por el PSC o la Unió, reivindican recuperar un catalanismo transversal

El proceso soberanista catalán vivirá su desenlace definitivo en otoño de 2017, tras el anunciado referéndum, y diversos sectores políticos y sociales vaticinan su fracaso. Para preparar ese escenario y recomponer el espacio político han surgido en los últimos meses en Cataluña diversas iniciativas que reclaman una tercera vía con el fin de superar el inmovilismo del Gobierno del PP y la apuesta independentista. Son plataformas que avala el PSC o la casi extinta Unió Democràtica y que reivindican recuperar un catalanismo transversal en el que puedan caber desde los liberales, democristianos, socialistas e incluso los antiguos comunistas.

El exconsejero de la Generalitat Antoni Fernández Teixidó durante el acto de presentación Lliures
El exconsejero de la Generalitat Antoni Fernández Teixidó durante el acto de presentación Lliures

En el epílogo del franquismo y el inicio de la transición las fuerzas políticas que reclamaban la recuperación de la democracia estaban agrupadas en la Assemblea de Catalunya, que fue capaz de aglutinar ideologías muy diversas bajo el lema de libertad, amnistía y Estatuto de autonomía.

La situación política actual dista mucho de aquella, pero el notario Mario Romeo entiende que es necesaria la unidad de acción de sectores muy diversos pero coincidentes en que “el futuro de Cataluña no está escrito ni predeterminado por nadie”. Romeo preside la asociación Tercera Vía creada hace dos años, y es también uno de los impulsores de Portes Obertes, la última plataforma que se presentó el pasado 14 de noviembre en Barcelona con asistencia de dirigentes del PSC y de Unió. Entre ellos, Miquel Iceta, Pere Navarro, Celestino Corbacho, Josep Antoni Duran Lleida o el expresidente de la Generalitat, José Montilla.

Romeo asegura que Portes Obertes se propone “generar el debate y propagar que la mayoría de los catalanes no está por romper y que la petición de un mayor autogobierno y el reconocimiento de Cataluña como nación puede aglutinar a amplios sectores de la población”.

En su opinión, “los independentistas son igual de inmovilistas que el PP, porque piden la Luna pero cuando se puede avanzar con el tema de financiación no quieren acudir a las reuniones”. Es un discurso muy parecido al que hace el PSC, partido en el que milita Romeo. Eso no le impide, dice, impulsar estas plataformas, por encima de intereses orgánicos y electorales.

“Los partidos están muy predeterminados por la dinámica política, que tienen como eje el proceso soberanista”, afirma. Otra cosa es la escasa influencia que hasta ahora han tenido estas iniciativas similares y de ahí que Romeo admita que lo ideal sería crear “una plataforma de plataformas”. Allí podrían estar, además, de Portes Obertes y la Tercera Vía, Construïm, otro movimiento impulsado por Unió Democràtica que se presentó en marzo de 2015 y del que poco más se supo, en especial después de que el partido democristiano de entrara en concurso de acreedores. El portavoz de Construïm, Ignasi Rafel, se ha sumado ahora a Portes Obertes, que también cuenta con el apoyo del exdiputado del PP por Girona Jordi de Joan.

A las entidades ya citadas hay que sumar Federalistes d'Esquerra, que no se muestra favorable a la fusión. Es la única iniciativa de este tipo que defiende sin tapujos la celebración de un referéndum sobre el futuro político de Cataluña. Y después está Societat Civil Catalana, defensora de la unidad de España, situada a la derecha y que flirtea a menudo con PP, Ciudadanos e incluso con el PSC.

Las presentaciones de las plataformas que se definen como catalanistas aparecen siempre alusiones a la “situación de desgaste y agotamiento” que vive la sociedad catalana a cuenta del proceso independentista, se aboga por sumar fuerzas, ser transversales, y expresiones similares pero sin resultados tangibles más allá de los actos que despiertan la atención mediática.

La influencia de la ANC

“No queremos influir en los partidos, para eso ya está la ANC”, asegura otro impulsor de Portes Obertes que reclama el anonimato para hablar con libertad y marcar distancias con la presión que ejerce la Asamblea Nacional Catalana en los partidos independentistas, expresada en las manifestaciones que se convocan desde 2012 con motivo de la Diada. Una presión que culminó con el célebre reclamo de la entonces presidenta de la entidad, Carme Forcadell, a Artur Mas (“president, posi les urnes), instándole a celebrar la consulta. Forcadell es hoy presidenta del Parlament.

“Tenemos gente federalista, autonomista, confederalista y hemos decidido actuar de manera conjunta con Construïm y la Tercera Via, pero esto no es ningún club de los ex del PSC ni de Unió”, explica este mismo impulsor de Portes Obertes.

El exdiputado de Unió en el Parlament Roger Montañola respeta estas plataformas pero destaca que “para rehacer la política se ha de actuar, más allá de mirarse la realidad desde la grada, y la acción política la hacen los partidos”. Montañola es uno de los impulsores de Lliures, otra plataforma presentada en Barcelona el 26 de octubre y nacida también para ocupar un espacio catalanista, pero de centro derecha.

La gran diferencia con las ya descritas es que Lliures se propone crear un “partido liberal y humanista” capaz de actuar de contrapeso a la “hegemonía discursiva de izquierdas de que cuantos más impuestos se paguen es mejor”, apostilla Montañola. Coincide con Portes Obertes, Construïm y la Tercera Vía en arremeter contra “la deriva del proceso” y el pensamiento extendido de que “si uno discrepa del independentismo ya se la califica de unionista”.

Y les diferencia que, según Montañola, no son “una unión de personas con reminiscencias del pasado en cuanto a ideas ni que aspira por volver a una etapa ya superada”. La mayoría de sus integrantes tienen menos de cuarenta años y no han estado nunca en política, pero las cabezas visibles son el propio Montañola y el exconsejero de la Generalitat Antoni Fernández Teixidó, ex militante de la Liga Comunista, el CDS o la extinta Convergència. “Lliures es mucho más que Montañola y Teixidó”, arguye el exdiputado democristiano.