El Gobierno ofrecerá más inversión para contener el independentismo

Millo dice que el Estado dispone ahora de recursos para financiación e infraestructuras

Enric Millo saluda al consejero Raül Romeva en presencia de Ada Colau.
Enric Millo saluda al consejero Raül Romeva en presencia de Ada Colau.Massimiliano Minocri (EL PAÍS)

El Gobierno de Mariano Rajoy ofrecerá mejoras en el sistema de financiación y más inversión en infraestructuras para contener el independentismo. Enric Millo, delegado del Gobierno en Cataluña, apuntó este jueves ese objetivo y avisó que sería un error que, ahora que el Estado dispone de más recursos, la Generalitat se niegue a negociar. La cúpula del PP catalán sostiene que Rajoy confía en sellar una tregua con Carles Puigdemont basada en esos dos aspectos. El president insiste en que convocará un referéndum pero la esperanza del PP es que sea receptivo tras la aprobación de los Presupuestos y no dependa tanto de la CUP.

Más información
Rajoy nombra a Enric Millo delegado del Gobierno en Cataluña
La cara amable y más catalanista del PP
Santamaría y Millo prometen “diálogo” para abordar la cuestión catalana

Millo, que tomó posesión del cargo el lunes, admitió que su misión es evitar “la colisión” entre las dos Administraciones y tender puentes de diálogo. Bajo la premisa de que, a su juicio, en Cataluña no existe una mayoría social independentista, el delegado alegó que el Estado ahora dispone de mayores recursos tanto para abordar la reforma de la financiación “justa y equitativa” y las necesidades en infraestructuras, una de las reivindicaciones bandera de la Generalitat. El delegado, que achacó la inacción del Gobierno en la primera legislatura a que tenía que combatir la crisis, aceptó, en declaraciones a TV3, una relación bilateral con el Gobierno catalán siempre y cuando los acuerdos sean de carácter multilateral y aprobados por todas las comunidades.

El PP catalán cree que Puigdemont será más receptivo a partir de enero cuando apruebe las cuentas y no dependa tanto de la CUP

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría y el propio Millo han dado señales de querer abrir una nueva etapa de diálogo con la Generalitat para desencallar una situación tremendamente enquistada. Pero esos mensajes han sido acogidos con un enorme escepticismo por parte del Ejecutivo catalán. La portavoz del Gobierno, Neus Munté y el vicepresidente Oriol Junqueras reclamaron “hechos” y no solo “palabras” para constatar que no se trata de una operación de maquillaje. Su postura es que llevan cinco años para negociar sin que haya habido nadie al otro lado de la mesa.

La Generalitat no da el diálogo por roto pero ha advertido que la mejor carta de presentación no es la aprobación del suplicatorio contra Francesc Homs; la citación en el juzgado de Carme Forcadell, presidenta del Parlament o la suspensión durante tres años de la carrera judicial del ahora senador Santi Vidal. Su posición es inamovible: reivindica las 46 medidas que ya le planteó Puigdemont a Rajoy, entre ellas el referéndum, que quiere convocar con o sin el permiso del Estado, y avisa que su postura va mucho más allá de la financiación.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete
No hay ningún problema en una relación bilateral si los acuerdos sean de carácter multilateral", dice el nuevo delegado

Pese a ello, la dirección popular catalana, que reclama desde 2012 una mejora de la financiación para la Generalitat, hace una lectura más optimista. Tiene la certeza de que a partir de enero, cuando previsiblemente se aprueben los Presupuestos, ahora en trámite parlamentario, Puigdemont no dependerá tanto de los votos de la CUP e intentará aplicar la geometría variable, pactando indistintamente con el PSC, PP o Ciudadanos para sacar sus leyes adelante. Su sensación es que el Gobierno catalán no renunciará obviamente al independentismo pero sí que podría levantar el pie del acelerador aparcando el referéndum.

La Generalitat se muestra escéptica y reclama "hechos" y no "palabras"

Sea como sea, el Gobierno central está dispuesto a demostrar un acercamiento con Cataluña. Sáenz de Santamaría ha asumido la carpeta catalana y no es gratuito que vaya a tener un despacho en la Delegación del Gobierno. El primer gesto fue el nombramiento de Millo como delegado que supone un giro de 180 grados respecto a Llanos de Luna, su antecesora y abogada del Estado. La exdelegada ha litigado contra 260 Ayuntamientos por tomar decisiones relacionadas con el independentismo.

La nueva financiación

Puigdemont calculó que el nuevo sistema de financiación debería reportar a las arcas catalanas “al menos” 2.600 millones de euros de forma inmediata y la misma suma con carácter retroactivo por cada uno de los dos años en que el modelo no se revisó. El presidente de la Generalitat, que dio la cifra en las Jornadas del Círculo de Economía de Sitges, no tiene intención de acudir a la Conferencia de Presidentes que convocará Rajoy porque ve el modelo caduco. Millo, que defiende un sistema “justo y equitativo”, ve un error esa ausencia. El PP catalán defiende la ordinalidad, es decir, que una comunidad no descienda en puestos de riqueza tras aportar los recursos a la caja común.

Munté ya dijo el martes que Millo tenía una “magnífica” oportunidad de demostrar esa voluntad de diálogo dejando de perseguir a los cargos electos catalanes. Pese a su tono conciliador, el delegado señaló que está dispuesto a dialogar con las entidades secesionistas para buscar las razones de por qué se ha llegado hasta este callejón sin salida. Tras avisar que cumplirá la legalidad, afirmó que no puede tirar atrás todos los contenciosos presentados por la Abogacía del Estado porque están en trámite judicial. Eso si: dijo que no veía inconveniente en que los alcaldes vayan a trabajar el 6 de Diciembre, Día de la Constitución, siempre y cuando no se abran los Ayuntamientos para que acudan los funcionarios.

La distancia entre los dos Ejecutivos quedó patente el miércoles en el Congreso cuando el ministro de Fomento anunció inversiones en Rodalies.. El consejero de Territorio, Josep Rull, replicó que no desean un nuevo programa sino el traspaso de trenes, vías, catenarias y estaciones. Según Rull, el Estado incumple sistemáticamente sus inversiones: en 2015 solo ejecutó, dijo, el 26% de lo presupuestado. “Entre lo que se pacta y se presupuesta hay una diferencia extraordinaria; y la diferencia aún es mayor entre lo que se presupuesta y lo que se ejecuta”

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS