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La pobreza energética afecta a uno de cada cuatro hogares de Valencia

El Ayuntamiento presenta un informe de la Politécnica de los 19 distritos de la capital

El mapa de la pobreza energética. Al fondo los dos concejales de Valencia.
El mapa de la pobreza energética. Al fondo los dos concejales de Valencia.

La pobreza energética afecta a un 23% de los hogares de Valencia, uno de cada cuatro, y con mayor incidencia en los distritos de los Poblats del Nord, Poblats del Oest y Algirós, según un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia encargado por el Ayuntamiento de Valencia.

Los concejales de Energías Renovables y Cambio Climático, Jordi Peris, y de Servicios Sociales, Consol Castillo, han dado a conocer la metodología y conclusiones del estudio, que también apunta que el 32,7% de las familias percibe que pasa bastante o mucho frío en invierno y bastante o mucho calor en verano.

El estudio ha permitido dibujar "una mapa" de la situación de pobreza energética en Valencia para "ayudar a definir las estrategias políticas" del consistorio, según Peris, que ha incidido en que el consistorio ya aplica algunas de sus recomendaciones.

El estudio se ha realizado a partir de 600 entrevistas y la combinación de cinco indicadores que ha permitido reflejar la situación de pobreza energética en los hogares de los 19 distritos de la ciudad.

La conclusión "más objetiva" porque mide los ingresos y los gastos en energía es la que incide en que el 23 % de los hogares sufre pobreza energética y, si se combinan varios indicadores, salvo el Eixample y Ciutat Vella, el resto de distritos supera el 15 % de hogares con pobreza energética.

Además de los Poblats del Nord, los Poblats del Oest y Algirós, también tienen una cantidad "significativa" de hogares afectados por la pobreza energética Zaidía, Rascanya, Jesús, Olivereta y Patraix.

Según el estudio, entre las causas de la pobreza energética hay factores internos al hogar y externos, como la escasa capacidad de pago, la baja eficiencia energética de los electrodomésticos y la vivienda, la facilidad para la desconexión, el desempleo, los bajos sueldos o el analfabetismo energético (desconocimiento en la lectura de facturas o de diversos tipos de contratos).

Las consecuencias son la "imposibilidad de vivir una vida digna", y afectan a la salud física y mental, además de provocar miedo, vergüenza o estigmatización social, ha incidido Peris.

"El estudio constata que es un problemas que va empeorando" y, según Peris, "evidencia" que afecta a dos tipos de colectivos, las personas en exclusión social y aquellas "más invisibilizadas" que sin serlo, tienen dificultades coyunturales para finalizar el mes.

Entre las recomendaciones del estudio está realizar auditorías en los hogares afectados para que se pueda disminuir el consumo, paquetes de eficiencia energética (con aislamientos en las ventanas o puertas, entre otros), planes de rehabilitación energética de edificios, ayudas de emergencia o incentivos del autoconsumo.

El estudio también propone estrategias de formación en los barrios más afectados para acabar con el analfabetismo energético, entender la pobreza energética como un elemento más del cambio climático y formación del personal de servicios sociales y educación del ayuntamiento, algo en lo que, ha dicho, "se está avanzando".

Peris ha indicado que las grandes empresas energéticas "deberían asumir sus responsabilidad en esto". Castillo ha añadido que "la pobreza energética no es una cuestión de oportunidad" y ha señalado que "no se puede implantar políticas sin tener una diagnosis", que es lo que han hecho, aunque ya habían tomado algunas decisiones "de forma intuitiva".

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