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Las bandas latinas se debilitan en Cataluña

Desde 2012, los miembros de estos grupos violentos se han reducido a más de la mitad, según los Mossos d’Esquadra

La policía lleva al supuesto líder de los Latin a un local donde se reunían, en 2014. Ampliar foto
La policía lleva al supuesto líder de los Latin a un local donde se reunían, en 2014.

Mientras Madrid sufre un repunte en la actividad de las bandas latinas con dos homicidios en 2016 y decenas de reyertas, Cataluña vive unos años de calma aparente. De los aproximadamente 3600 miembros de bandas identificados en 2012 se ha pasado a 1500, según datos de los Mossos d’Esquadra. “Para los jóvenes ha dejado de ser un atractivo formar parte en una banda. Han asimilado que el precio a pagar es la cárcel”, explica Jordi Domènech, inspector del Área Central de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra.

Los Mossos atribuyen este descenso al cambio de estrategia policial adoptado en 2012, cuando se empezó a considerar estas bandas como “grupos criminales organizados” y se les persiguió desde la Comisaría General de Investigación Criminal. Desde ese año la Unidad Central de Bandas Criminales ha detenido a 263 miembros de bandas, de los cuales 115 han ingresado en prisión y 63 han sido imputados por distintos delitos.

El intento de mediación con estos grupos resultó un fracaso. Aprovecharon la conjetura para delinquir más”, explica Domenech sobre la política adoptada por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona en 2006 de recurrir al diálogo para neutralizar el fenómeno, que proliferó a finales de los años noventa tras la llegada de adolescentes latinoamericanos por la reagrupación familiar, según la policía y expertos. “Hemos pasado de tener una media de 5 homicidios al año a ninguno en 3 años”, añade.

En 2006, una facción de los Lating King se constituyó la Asociación Cultural de Reyes y Reinas Latinos de Cataluña. La asociación fue desmantelada por la policía en 2015 y se detuvo a 29 de sus miembros, acusados de organización criminal, tráfico de drogas, extorsión y lesiones. “La intervención estrictamente policial no da resultado, se tiene que complementar con medidas sociales”, apunta Carles Freixa, experto en bandas latinas y uno de los impulsores de la legalización de estas facciones.

Según Freixa, en España no hay pruebas suficientes para denominar a todas las bandas como grupos criminales. “La mayoría de veces son miembros que participan en acciones de narcotráfico a título individual”, explica. Lating Kings, Ñetas, Trinitarios y los Bloods son las bandas más numerosas en Cataluña y la edad de sus miembros oscila entre los 14 y 40 años. “Los más veteranos han convertido la banda en su forma de vida”, explican los Mossos.

“Nosotros no podemos hablar con un delincuente, nuestro trabajo es detenerlo y evitar que cometa delitos”, asegura Domènech. Según el inspector, la crisis fue un factor determinante para que el número de miembros se redujera ya que muchos volvieron a sus países de origen. La presión policial también obligó a las bandas a cambiar su modus operandi y su estructura. “Han perdido mucha visibilidad, ya no ocupan parques ni realizan pintadas. También han abandonado su simbología para no ser identificados”, explica el jefe de la Unidad Central de Bandas Criminales de los Mossos. “Tampoco salen tan armados, aunque de vez en cuando encontramos pistolas escondidas y machetes en las zonas más conflictivas”, añade el sargento.

El área metropolitana de Barcelona, en especial el Hospital y Baix de Llobregat son las zonas con más presencia de pandilleros. Desde hace varios años ocupan pisos para traficar con droga y huir de los parques. “Su razón de ser ha pasado a ser puramente criminal y de narcotráfico”, dice el jefe de la unidad. “Han perdido el interés de enfrentarse entre ellas, incluso se dan caso de miembros que pasan de una banda a otra indistintamente por puro interés económico”.