Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Unos 200 restauradores se manifiestan contra la política de terrazas de Colau

La oposición apoya la protesta contra la alcaldesa, que busca mantener los veladores

Manifestants, a Barcelona.
Manifestants, a Barcelona.

Más de 200 empresarios y trabajadores del gremio de la restauración de Barcelona han protagonizado a primera hora de esta mañana una protesta que ha recorrido el centro de Barcelona exigiendo al Consistorio una política más flexible en el uso de las terrazas de bares y restaurantes.

La manifestación ha comenzado en las puertas del mercado de la Boqueria. De hecho, los empresarios de los porches que protagonizaron este verano la guerra de terrazas son los que han llevado la voz cantante de la protesta acompañados, en todo momento, de los concejales de Ciutadans en el Ayuntamiento. La líder municipal del partido de Albert Rivera, Carina Mejías, ha portado la pancarta, junto con los restauradores, en la que se leía: Salvemos las terrazas. Respetemos los puestos de trabajo.

La marcha ha cortado los carriles de bajada de la Rambla. Los manifestantes han utilizado bandejas, ollas,  silbatos y sirenas para hacer el mayor ruido posible. Un mar de gritos en el que se repetía continuamente una forzada rima: “Ada Colau te has equivocau”. Luego empezaron las consignas solicitando la dimisión, no solo de la alcaldesa, sino también de la concejal de Ciutat Vella, Gala Pin. Además, los manifestantes reivindicaron las terrazas como “cultura” y –entre gritos y ruidos que han despertado a los turistas de varios hoteles– han llegado por la calle Ferran hasta la plaza Sant Jaume. Allí les esperaban el concejal Alberto Fernández Díaz (PP) y el convergente Joaquim Forn que se han deshecho en abrazos con los empresarios. Al poco ha llegado el líder de ERC, Alfred Bosch, que también ha dado su apoyo a los empresarios.

Maria Rovira, de la CUP, estaba de camino al pleno del Ayuntamiento y, en la plaza de Sant Jaume, se ha topado con la manifestación que ha esquivado rumbo a la plaza de Sant Miquel.

En plena plaza de Sant Jaume y dirigiéndose a la fachada del Ayuntamiento, Maria Ángeles Molino, la empresaria de uno de los negocios de los porches de la Boqueria, ha leído un manifiesto donde se ha criticado al gobierno de Ada Colau, “que ha enquistado en el conflicto de las terrazas”. “Pedimos que modifiquen las actuaciones en procesos que han generado tensión en un sector que da trabajo a miles de personas”, ha resaltado Molino.

Mientras leía el manifiesto ha llegado el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni. El socialista se ha acercado a saludar a los manifestantes y uno de ellos le ha gritado: “Collboni, piensa en nosotros que ahora estáis en el gobierno”. El socialista ha recibido la petición con un gesto afirmativo y mostrándole el puño con el dedo pulgar hacia arriba a aquel que le ha efectuado la petición.

La intensidad de la protesta estaba bajando cuando ha aparecido en la plaza la concejal Gala Pin a la que los restauradores de la Boqueria culpan de haber iniciado la llamada guerra de terrazas. En ese momento, la plaza se ha convertido en un mar de gritos pidiendo su dimisión. Pin ha recogido el manifiesto y, tras saludarles, ha vuelto al Consistorio. Pin ha asegurado por twitter que el lugar “no era un buen sitio para hablar, no se oía nada, pero, aunque no sea habitual, como mínimo tenía que hablar con ellos”.

La actual ordenanza de terrazas fue aprobada en 2013 por CiU y debía entrar en vigor de manera escalonada. El régimen de distancias entre mesas y sillas ha provocado varias protestas de los restauradores desde que Colau entró en el Gobierno. El pasado julio el concejal socialista Jaume Collboni, ya integrado en el ejecutivo, firmó una tregua con los restauradores al anunciar unos cambios en la ordenanza que el Gremio celebró y calificó de "punto de inflexión".

El director general del Gremio de Restauración de Barcelona, Roger Pallarols, ha sentenciado esta mañana al final de la manifestación: “El Gobierno ha de dar respuestas inmediatas para salvar uno de los pilares de la economía de esta ciudad”.