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ANÁLISIS

Voto en el PSC con aviso al PSOE

Los militantes han confirmado la negativa rotunda al hecho que la izquierda se convierta en la tabla de salvación de Mariano Rajoy

La victoria de Miquel Iceta en las elecciones internas del PSC ha sido clara, tiene la enorme ventaja de que no se ha producido tras una confrontación ideológica, sino sobre diferencias programáticas y tácticas y, por lo tanto, no deja un partido dividido. Sin embargo, la votación de los afiliados ha dejado claras algunas cosas de innegable valor político. Una de ellas es que los militantes han refrendado claramente la negativa rotunda a que la izquierda se convierta en la tabla de salvación de Mariano Rajoy para una eventual investidura como presidente de un nuevo Gobierno del PP.

El PSC no quiere eso y apuesta claramente a favor de que el conjunto del socialismo español siga en esa onda, en contra de los deseos de parte de sus dirigentes. De rebote, estas elecciones internas han servido también para poner en valor una de las recientes innovaciones del socialismo hispano, justamente en un momento en que está siendo cuestionada: el sometimiento de las grandes decisiones, como la elección de líder y las alianzas, al voto de los afiliados. Está por ver si eso influirá en el actual debate interno del PSOE. Pero el reto está ahí y tanto Iceta como Parlon apuestan por poner en práctica esta fórmula en la controversia sobre la investidura de Rajoy.

El calendario político ha propiciado que esa sea una de las conclusiones principales de una batalla en la que, no obstante, lo que se jugaba era otra cosa: el cambio generacional en la cúpula del socialismo catalán. Y no una renovación en las mejores condiciones, como cuando el PSC era un gran partido de gobierno. Al revés, el debate ha versado sobre cómo adaptarse a los múltiples cambios provocados y requeridos por una etapa marcada por las derrotas electorales, la escisión de gran parte del ala catalanista del partido y por el surgimiento de dos fuerzas que estrechan el espacio social y político socialista por ambos flancos: Ciudadanos por la derecha y En Comú Podem por la izquierda.

A Iceta no le tocaba retirarse por edad, al contrario, su fecha de nacimiento, 1960, le convierte en un político que está llegando a una madurez de la que cabe esperar que aún le queda mucho por hacer. Pero lo cierto es que Iceta está ahí, en la dirección del PSC, desde siempre, desde que hay memoria del partido. En primera o segunda fila, pero casi siempre manejando los hilos. Y de forma muy ostentosa desde el congreso de Sitges, que derribó a Raimon Obiols en 1994. Era por tanto pertinente que una dirigente relativamente nueva y muy joven ofreciera cambio generacional.

El dato a retener en este aspecto es que la candidatura de Núria Parlon, nacida en 1974, ha obtenido nada menos que el 46% de los votos. No ha ganado, pero queda claro que casi la mitad de los afiliados que han participado en la votación querían renovación. También queda claro que, tras un periodo de fuerte tensión política, los reflejos conservadores se han impuesto en un partido en el que cuatro de cada diez militantes tienen más de 65 años.

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