La segunda vida de los objetos perdidos

La oficina municipal alberga 95.000 piezas de las que solo en 20% son devueltas

Una estantería con paraguas de la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento de Madrid.
Una estantería con paraguas de la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento de Madrid.KIKE PARA

Si pudiéramos sentir compasión por las cosas, este lugar nos encogería el corazón: 95.000 objetos que han perdido a su dueño, que han sido hallados por ahí, tirados u olvidados, y recluidos en este almacén de la Oficina de Objetos Perdidos. Afortunadamente aquí hay personas que se ocupan de ellos y les dan cariño y buen trato: los clasifican cuidadosamente, les colocan etiquetas que informan de la fecha y el lugar donde fueron encontrados, los protegen con envolturas de plástico y hacen todo lo posible por encontrar a sus dueños, a veces tras investigaciones detectivescas. Si en un par de años el propietario no aparece, no hay problema, se les busca un nuevo dueño o utilidad. "Se devuelven en torno al 20% de los objetos que entran, pero al final les damos salida a todos de una forma u otra", dice Dolores Feced, consejera técnica de la dirección general de Contratación y Servicios (Área de Economía y Hacienda del Ayuntamiento), de la que depende la oficina.

Por ejemplo, esta semana ha comenzado una serie de subastas, tanto online (a través de escrapalia.com) como presenciales (en Durán Arte y Subastas), que buscan volver a poner en circulación 1.300 de entre los más valiosos objetos perdidos: joyas, relojes, ordenadores, instrumentos musicales... hasta se celebran subastas especiales para objetos de la marca Apple, que son de los que más tirón tienen entre los compradores. Lo recaudado, restando el 10% correspondiente a las empresas subastadoras, se ingresa en las arcas municipales. El año pasado fueron casi 41.000 euros.

Pero esto de las subastas es para artículos de alta gama: la clase de tropa está formada por otros elementos, de los más cotidianos a los más raros: cañas de pescar, paraguas, tensiómetros, muletas, cortadoras de azulejos, freidoras, patinetes, planchas de pelo, televisores, barras de cortina, carritos de bebé y todo tipo de enseres, que se almacenan aquí en estanterías de ocho metros de altura separadas por estrechos pasillos. Esto tiene algo de gabinete de curiosidades, de rastrillo, de bazar: del suelo al techo las cosas esperan en silencio que alguien venga a buscarlos. En 2015 se recibieron 55.862 objetos, un 10% más que el año anterior. "El mes pasado entraron una armónica, unas baquetas, una flauta y una guitarra", cuenta Feced, "podría montarse una pequeña orquesta".

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También apareció una bandera de la tuna: fue felizmente reclamada por sus legítimos propietarios. Otros no son admitidos: animales y plantas, por supuesto, vehículos (ni siquiera bicicletas), medicamentos o perecederos, o sustancias y objetos cuyo tráfico sea ilícito (no lleven armas ni drogas). Dinero sí: ¿llevaría usted a la Oficina 10.000 euros encontrados en la calle? Para muchos esto plantearía un dilema, pero el caso es que la ciudadanía entrega aquí grandes cantidades de dinero que encuentra perdidas. Por ejemplo, recientemente una mujer extravió un sobre con su sueldo mensual en un autobús. Alguien lo encontró y lo trajo aquí. "Aquella mujer estaba desconsolada y fue bonito ver cómo recuperó el dinero que necesitaba", recuerdan en la oficina.

¿Y un billete de cinco euros? Probablemente nadie se molestaría en traerlo hasta aquí, pero el caso es que también se reciben bastantes cantidades pequeñas, que no se suelen reclamar y acaban en el bolsillo del hallador o del Ayuntamiento. "Esto demuestra que la ciudadanía es mucho más honesta de lo que podríamos pensar en un primer momento", apunta Lola Andrés, la subdirectora. Muchas veces el interés ni siquiera es económico, sino sentimental. "Por ejemplo personas que quieren recuperar una cartera por las fotos que contiene o una carpeta porque lleva dibujos de los nietos", explica Andrés.

Una segunda vida para las cosas perdidas

La Oficina de Objetos Perdidos (Paseo del Molino 7-9) está abierta de lunes a viernes de 8.30 y 14.00 horas. Solo cierra el 24 y el 31 de diciembre. Teléfono: 91 527 95 90; www.madrid.esobjetosperdidos@madrid.es

Esta semana arrancaron las subastas de las cosas que llevan más de dos años en almacén. La puja online se oferta a través de Escrapalia.com. En ella hay dispositivos Apple (hasta el 20 de octubre; lo que no se venda se resubasta del 27 de octubre al 3 de noviembre). El resto de objetos se venden hasta el 27 de octubre (con resubasta del 3 al 10 de noviembre).

La subasta presencial se celebra en Durán Arte y Subastas (Goya, 19) el 27 de octubre. Está enfocada a joyería y relojería.

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¿Cómo funciona la oficina? Si usted halla algo tiene la obligación de traerlo a este lugar y decidir si se convierte en hallador, es decir, si le interesa recibir el objeto dentro de dos años si nadie lo reclama. Además de lo aportado por particulares, la oficina tiene convenios de colaboración con Renfe, Adif, Metro de Madrid, Empresa Municipal de Transportes, Aena, Correos y la Central Administrativa del Taxi. Cuando alguna de estas empresas encuentra algo lo custodia por algún tiempo y luego lo pasa a la oficina, excepto Correos, que lo pasa a diario. Si usted encuentra algo en la calle (una cartera, documentación, etc) lo puede introducir en un buzón y la cosa en cuestión acabará en estas estanterías.

La mayor parte, un 47%, proviene del aeropuerto. "Es un lugar por el que pasa mucha gente y en el que el ajetreo hace que se pierdan más cosas", explica Andrés. En lo que va de año se han recibido más de 4.000 cinturones, que se suelen olvidar en las bandejas de la máquina de rayos X antes del embarque. Se suelen devolver solo una docena. De hecho, si restamos el porcentaje procedente

Gafas de ver y de sol en la Oficina de Objetos Perdidos.
Gafas de ver y de sol en la Oficina de Objetos Perdidos.KIKE PARA

Barajas, la tasa de devoluciones de la Oficina sería más alta, casi de la mitad. Pero el hecho de que muchos de los que pasan por el aeropuerto no residan en Madrid, hace bajar el porcentaje, pues no regresan en pos de sus pertenencias. Aquí trabajan 12 personas en los mostradores de atención al público y dos encargados de la gestión del almacén. Lo primero que tratan de hacer es contactar con el propietario utilizando las pistas que contienen los objetos. Si es documentación es más fácil, utilizando el Padrón municipal. Pero hay otras formas. "Recibimos un sobre con el membrete de una comunidad religiosa extranjera. Haciendo investigaciones, solo con esa información, logramos localizar a un contacto de esa organización en Madrid y devolverle su pertenencia", explica la consejera técnica.

Uno de los pasillos la Oficina de Objetos Perdidos.
Uno de los pasillos la Oficina de Objetos Perdidos.KIKE PARA

Si nada funciona, a los dos años se subasta o se busca otra salida. Por ejemplo, las maletas (que abundan) se pueden utilizar para entrenar a perros policías, las muletas se dan al Samur o Madrid Salud, los elementos electrónicos se reciclan, la ropa se vende al peso a una empresa de reciclaje textil, etc. En las subastas se pueden encontrar ordenadores Mac o relojes Rolex, muchos objetos caros y de marca. Con venir a esta oficina sus dueños podrían haberlos recuperado sin más

problema. ¿Qué clase de persona no hace el esfuerzo de venir a recuperar un Rolex? Pueden ser varias las razones: o el desconocimiento o, una vez más, la desconfianza en el prójimo. "A nadie se le ocurre que otra persona va a encontrar un reloj tan caro y llevarlo a la Oficina de Objetos Perdidos, dice Feced. "Hay gente que piensa que no existe la honradez... pero aquí tenemos más de 95.000 objetos".

Sobre la firma

Sergio C. Fanjul

Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) es licenciado en Astrofísica y Máster en Periodismo. Tiene varios libros publicados y premios como el Paco Rabal de Periodismo Cultural o el Pablo García Baena de Poesía. Es profesor de escritura, guionista de TV, radiofonista en Poesía o Barbarie y performer poético. Desde 2009 firma columnas y artículos en El País.

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