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En busca de un banco público autóctono

La Generalitat construye una entidad de fomento empresarial a partir del Instituto de Finanzas

La calle Barcas de Valencia, donde tienen oficinas los principales bancos españoles.
La calle Barcas de Valencia, donde tienen oficinas los principales bancos españoles.

Los intentos de las comunidades autónomas por arañar libertad financiera del Estado han sido reiterados a lo largo de la democracia. El Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), un animal raro en el paisaje autonómico español, combinó con éxito en la década de los 90 un servicio de apoyo a las pymes —un modesto ICO valenciano—, con un servicio de deuda de la Generalitat.

Las instituciones públicas valencianas hicieron un esfuerzo aquellos años por convertir Valencia en la tercera plaza financiera de España. “Teníamos cajas de ahorros importantes, se creó un mercado de futuros, surgió el propio Instituto Valenciano de Finanzas. Estaba además la Sociedad de Garantías Recíprocas (SGR) y se crearon fondos de inversión. Se hicieron importantes esfuerzos de diversificación y creación de instrumentos financieros”, recuerda Aurelio Martínez, consejero de Economía y Hacienda de la Generalitat con el gobierno del socialista Joan Lerma.

Dos décadas después, el balance de aquellos proyectos no es precisamente positivo. Muchos de aquellos instrumentos murieron por la feroz crisis que barrió las economías de medio mundo o por los abusos e injerencias políticas. Otros sencillamente no cuajaron. ¿Podría recuperarse alguno de ellos? Aurelio Martínez, expresidente también del ICO; echa la mirada atrás y reconoce que el mundo camina hacia un concentración masiva en el mundo financiero.

El nuevo Gobierno valenciano, surgido del Acord del Botànic no se resigna a permanecer pasivo y se propone desde hace un año reestructurar el IVF y reconvertirlo en el banco de la Generalitat. “No queremos un banco para financiar el déficit de la Generalitat sino para financiar empresas. Es muy importante que quede claro porque ése es uno de los mayores recelos que suscita esta iniciativa. Queremos ser un banco de fomento empresarial, como tantos otros hay en el resto de España y Europa”, precisa el director general del IVF, Manuel Illueca.

El futuro banco, todavía en construcción, es un proyecto de ayuda muy básico al tejido productivo valenciano. "Nace de una realidad y es que las pymes tienen más complicado el acceso al crédito. Sus ingresos son más volátiles y su estructura más débil que las grandes compañías. Tienen más difícil encontrar un prestamista que quiera financiar sus proyectos”, justifica Illueca.

El Instituto se transformará en una entidad pública con acceso al crédito del Banco Central Europeo y a fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI). La idea es que el banco esté a finales de 2017, con un capital de 200 millones de euros y tenga una mayoría de miembros independientes en su consejo general. El Banco de España se encargaría de su supervisión.

Illueca aboga por recuperar en la medida de lo posible la autonomía financiera de la Generalitat. Ahora las finanzas públicas están maniatadas por la obligación de cumplir con los objetivos de déficit y la adhesión de las autonomías al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). "Cuando tengamos las cuentas equilibradas y un rating ajustado al de una Administración que cumple escrupulosamente los objetivos del déficit, recuperaremos la autonomía que nos permitirá emitir de nuevo deuda pública y apoyar proyectos de inversión estratégicos para la Generalitat. Mientras tanto, no podemos", subraya Illueca.

El director general del IVF levanta la vista del momento actual y expone lo que sería deseable para la Generalitat: “Debemos aspirar a un sistema de financiación dual. Está claro que el Estado es quien tiene que proveer a las autonomías de instrumentos financieros para paliar los efectos de las crisis. En la medida en que existan diferencias entre las autonomías [sobre cómo sufren la crisis], es razonable que éstas tengan posibilidades añadidas de financiación”, formula Illueca.

El director general del IVF se refiere al caso valenciano: “Sabemos que la Comunidad Valenciana tiene crisis más intensas que el resto de España por su tejido productivo de pequeñas y medianas empresas. Por tanto, lo razonable es que tenga una capacidad de endeudamiento adicional para poder activar algún tipo de estabilizador. Y además, este sistema dual ideal debería poder permitir a las comunidades autónomas proyectos de inversión estratégicos cuando lo estimen razonable sus gobiernos. Hasta unos determinados límites, por supuesto, pero eso sería sensato que se produjera", sostiene.

El futuro banco de la Generalitat es uno de esos estabilizadores a los que alude el director general del IVF. “Tenemos tramitándose el reglamento de organización y funcionamiento, donde se prevé la entrada de independientes en el consejo, y comisiones que asegurarán una mayor independencia en la medición de riesgos de las operaciones”, se extiende el economista. De momento, la entidad pública valenciana se ha incorporado a la Asociación Europea de Banca Pública.

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