Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tren Castellón-Valencia: un calvario que viaja en cercanías

Usuarios de la línea C-6 exigen una fecha para el fin de las obras del corredor mediterráneo

Tren Cercanías con destino a Castellón en la Estación del Norte de Valencia Ampliar foto
Tren Cercanías con destino a Castellón en la Estación del Norte de Valencia

“Utilizo el tren de cercanías desde marzo de 1999, y hasta el año pasado el servicio era decente, con una puntualidad intachable y un horario de sentido común acoplado a las jornadas laborales de los usuarios, pero ahora invierto el doble de tiempo en llegar al trabajo y el mal humor que tenemos es constante porque no nos dicen hasta cuándo durará esto”. Marisol Saborit es una de las miles de afectadas por los retrasos y el recorte de trenes y frecuencias en la línea C-6 que conecta Castellón y Valencia por las obras del tercer carril del Corredor Mediterráneo. Según datos de la Conselleria de Infraestructuras, la situación ha despojado al servicio de la mitad del número de viajeros, de los 18.000 diarios a los 9.000 actuales.

Marisol vive en Nules y de lunes a viernes utiliza el tren para desplazarse hasta la estación valenciana del Cabanyal, la más próxima a las dependencias municipales donde trabaja. “Antes, con los trenes Civis hacía este trayecto en media hora. Ahora ya no hay, todos paran en todas las estaciones y llegar al trabajo me cuesta una hora, el doble”, explica a ELPAÍS. Señala que debido a las obras Renfe ha sumado al trayecto 10 minutos extra, “pero esos 40 minutos que tarda ahora mi viaje son los oficiales; a ellos hay que añadir siempre otros 20 minutos de retraso”.

El particular via crucis para Marisol y el resto de pasajeros de la línea C-6 arrancó en agosto de 2015, casi tres años después de que la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, presentara en Castellón el proyecto para implantar el ancho internacional de vía en el Corredor Mediterráneo mediante la fórmula del tercer carril. Desde el inicio de las obras, el volumen de trenes en circulación entre ambas capitales ha pasado de los 80 diarios a entre 38 y 40 convoyes por jornada, recuerda la diputada valenciana de Podemos Rosana Pastor en una batería de preguntas al Congreso para exigir respuestas sobre las obras y su afección en los usuarios.

Esta pasajera asegura estar “harta” y añade: “Seguimos yendo en tren los que no tenemos otra”. La misma versión comparte Juanjo, también vecino de Nules y viajero habitual de la línea C-6. “Es un quebranto importante”, indica en alusión a los retrasos e incidencias “que vivimos a diario y por el mismo precio, porque la frecuencia de los trenes se ha reducido un 50% pero el billete cuesta lo mismo, y no es justo”. El último imprevisto data de este pasado jueves: “Estuvimos 45 minutos parados en la estación de Sagunto por la avería de una de las locomotoras en el tren de regreso a casa, a las siete de la tarde”.

Hacinamiento y desmayos en las redes sociales

La falta de transparencia e información sobre las obras, la fecha de finalización y la recuperación de horarios es la denuncia común de los usuarios de la línea, que acaban de impulsar una plataforma en Facebook para mostrar a la Administración “la vergüenza que sufrimos desde hace un año”, explican en una publicación del 25 de septiembre, que acompañan con fotografías de pasajeros “hacinados” en el regional entre Tortosa y Valencia. Un convoy “que hace las veces de cercanías ante los raquíticos y lamentables servicios que han dejado por las obras” y en el que, señalan, “ha habido varios desmayos; además las puertas no se cerraban por la cantidad de gente, y por tanto el tren no podía reanudar la marcha”.

Desde el pasado verano el baile de fechas sobre la finalización de los trabajos del tercer hilo ha sido una constante. “Primero fue diciembre de 2015, luego abril de 2016, más tarde agosto y ahora dicen que finales octubre”, criticaba esta misma semana el director general de Obras Públicas, Transporte y Movilidad de la Generalitat Carlos Domingo tras reunirse en Castellón con 13 alcaldes del área de influencia de la línea C-6 ante el malestar ocasionado por los retrasos. Unas molestias que la consejería trasladará a Renfe en la reunión del próximo 4 de octubre, “y a la que ha sido convocado Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) porque es el responsable último y el que ha de dar una respuesta sobre el fin de las obras”, según ha adelantado Domingo.

El escepticismo mostrado por la consejería contrasta con el mensaje lanzado también esta semana en Castellón por el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues, asegurando que las obras en el tramo Valencia-Castellón están finalizadas al 95% y tildando de “no necesaria” la transferencia de competencias a la Generalitat para gestionar la línea reclamada por el líder del Consell, Ximo Puig. Por su parte, el ministro de Fomento en funciones, Rafael Catalá, anunciaba en su visita a Puçol para supervisar los trabajos del tercer carril en este tramo la recuperación “desde hoy mismo” –en alusión al jueves- de las frecuencias preexistentes.

Un anuncio que no convence a los usuarios, según expresa la plataforma de afectados en su perfil de Facebook: “Mira bien la foto. ¿Te suena el andén? Sí, ese mismo en el que nosotros muchos días nos quedamos tirados esperando avanzar porque estamos parados. Pues mírala bien porque el señor ministro ha venido sólo a eso, a hacerse la foto. No ha dicho cuándo van a finalizar las obras, ni el calvario que sufrimos día a día, ni de qué manera se nos va a compensar por este maltrato que supone pagar lo mismo por un servicio tan deficiente. De eso ni mu. Sólo la foto”.

Junto a la habilitación de autobuses lanzadera para completar el servicio, Renfe implantó un billete gratuito para indemnizar a los usuarios si se superaban los 30 minutos de retraso. “Intenté solicitarlo una vez, pero la burocracia es tremenda y hay una cantidad de trabas que al final te hace pensar si compensa o no”, lamenta Marisol. “Además, no sé si es o no casualidad, pero las veces que el tren ha venido con mucho retraso los tornos en el Cabanyal estaba abiertos, con lo que mucha gente no pasaba el ticket y, por lo tanto, no figuraba en el abono mensual la fecha, uno de los requisitos para pedir la gratuidad”.

Pérdidas de un millón de euros al mes para los pasajeros

Los afectados reconocen que la línea ha perdido viajeros, bien por la afección económica de las obras, que el Consell ha cifrado en un millón de euros mensuales, según palabras recientes del propio Carlos Domingo, o por la inversión de tiempo y la imposibilidad de conciliar horarios. “Esta situación genera un coste familiar, de reorganización constante. Tengo una niña de ocho años y otro de tres. Ayer no llegué a tiempo para ir a recogerlos al colegio porque el tren con llegada prevista a las 16.49 llegó a Nules a las 17.10 horas y tuve que buscar alternativas casi al momento”, sostiene Marisol.

“Conozco a gente que varios días a la semana opta por otro tipo de transporte; incluso hay quien coge el coche y va hasta Sagunto porque allí hay un poco más de servicio”, añade. Lo mismo explica Juanjo: “Hay quienes han decidido sacrificar dinero por ganar tiempo, ir y venir en coche a cambio de sumar minutos”.

“Ha sido un año duro; de pasarte el día trabajando y viajando. Yo tengo la suerte de disponer de cierta flexibilidad horaria, pero pienso en los estudiantes, que pueden perder clases, o en alguien con una cita médica o un trabajo más rígido y me llevo las manos a la cabeza”, añade este vecino de Nules, para quien “el desahogo entre nosotros es lo único que nos queda, porque nuestras reclamaciones ante Renfe o Adif caen en saco roto”.

Más información