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Rabell tiende la mano a una consulta pactada e Iceta le pide que la aparque

Arrimadas dice que el referéndum es una "tomadura de pelo" y Albiol que no se convocará

Lluís Rabell, en un momento del debate.
Lluís Rabell, en un momento del debate. EL PAÍS

Catalunya Sí que es Pot tendió ayer la mano a Carles Puigemont en su idea de intentar hasta el final la consecución de un referéndum de independencia pactado con el Gobierno. Sus diputados se negaron a apoyar la cuestión de confianza y volvieron a reiterar su oposición a la consulta unilateral. Con todo, el presidente del grupo parlamentario, Lluís Rabell, propuso a Junts pel Sí trabajar para tejer complicidades en una estrategia soberanista a favor de esa consulta pactada. El PSC rechazó de forma tajante esa vía. Miquel Iceta demandó al presidente de la Generalitat que aparque la vía unilateral “porque no va a ningún sitio” y porque no tiene “ni fuerza ni legitimidad para impulsarla” con el 48% de los votos en las elecciones del 27-S.

Puigdemont celebró el ofrecimiento de Rabell, pero lo recibió con el mismo escepticismo con el que había propuesto la vía escocesa el primer día del debate. El presidente catalán se escudó en la negativa permanente de PP y PSOE a asumir una negociación sobre una consulta. Por ello, preguntó con ironía al dirigente de Catalunya Sí que es Pot que qué hará cuando reciba un noa la negociación: “Supongo que luego no pedirán a la gente que vuelva a casa”. Rabell lamentó “las prisas” con las que actúa el Govern al fijar para la segunda quincena de septiembre de 2017 el referéndum, y reclamó que este ha de tener todas las garantías democráticas para ser reconocido por la UE y la comunidad internacional.

Por su parte, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, reclamó a Puigdemont que abandone su idea de celebrar el referéndum. “Es muy difícil que sea acordado, pero es imposible acordarlo poniéndolo sobre la mesa como un ultimátum y es un error acordarlo poniéndolo como condición para un cambio de Gobierno en España”, dijo el líder socialista catalán.

Iceta considera que la vía unilateral “no va a ningún sitio” y que Puigdemont no tiene “ni fuerza ni legitimidad para impulsarla”, porque los partidos secesionistas representaron el 48% en las últimas elecciones catalanas del 27 de septiembre. Por ello volvió a ofrecer la vía del “diálogo, negociación y pacto” que, en su opinión, supondría la reforma constitucional. “Esa vía nos aboca a un empate infinito si la otra parte no quiere pactar. Y estamos hartos de empatar”, replicó Puigdemont. Por eso anunció a Iceta que no renunciará a su compromiso independentista.

Iceta y Puigdemont mantuvieron un intenso rifirrafe dialéctico, mucho más duro que el de tono conciliador utilizado entre el presidente catalán y Rabell. Esa línea de respeto mutuo solo se rompió en las comparecencias de los líderes de Ciudadanos y el PP. Entonces el debate derivó en agrio, como viene siendo habitual en las sesiones de control. La jefa de la oposición, Inés Arrimadas, calificó la consulta como una “enorme tomadura de pelo”, recalcando que el objetivo es seguir alimentando la mentira a los votantes independentistas. A su juicio, con este esquema, el Gobierno catalán vive tranquilo y muy bien, además de asegurar que mucha gente en Cataluña vive del “procés”. En su turno de réplica, Puigdemont se tomó la revancha y comparó a Ciudadanos como un cazador de “pokémons”, que se enorgullece de logros “virtuales”. Hubo respuesta de Arrimadas: “El próximo año, por estas fechas, veremos quién se ha dedicado a cazar pokémons y quién ha trabajado por todos los catalanes”.

Muy similar fue el discurso de Xavier Garcia Albiol, líder del PP catalán, quien no solo denunció que la hoja de ruta de Puigdemont no tiene “base legal, jurídica ni apoyo internacional”, sino que le aseguró amenazante: “Ni usted ni nadie convocará en Cataluña un referéndum ilegal. ¿Me ha entendido bien?”. Lo repitió hasta en cuatro ocasiones. Y le acusó de ser “de la CUP: usted piensa, siente y actúa como ellos. Son los del mechero y la gasolina”.

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