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Una novela sobre una célula comunista gana el premio Bertrana

El historiador Jordi Casassas logra el Carles Rahola con un ensayo sobre el Noucentisme

Los galardonados con los premios Bertrana. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Cauhé, Fulquet, Casassas, Puntí, Ruiz Garzón, Macip y Sala.
Los galardonados con los premios Bertrana. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Cauhé, Fulquet, Casassas, Puntí, Ruiz Garzón, Macip y Sala. EFE

Una célula comunista del Baix Empordà en los últimos años del franquismo y la relación entre un viejo pescador de la zona con un oficial norteamericano son las coordenadas de la novela de aventuras que pasea por la historia reciente e incorpora personajes reales y con la que el escritor y periodista, actual director adjunto del Grupo El Punt Avui, Xevi Sala (La Bisbal d’Empordà, 1965), ha obtenido el 49º Prudenci Bertrana de novela, dotado con 30.000 euros. I ens vam menjar el món, título de la obra ganadora, encabeza el cartel de los Premios Literarios de Girona que convoca la Fundació Prudenci Bertrana, donde también se ha reconocido un estudio sobre el Noucentisme del historiador Jordi Casassas con el 37º Carles Rahola de Ensayo.

Sala coloca a Elias Barrera, un sargento de los Estados Unidos, en L’Estartit para asistir al funeral de su padre, militar que sirvió en la base norteamericana Loran de esa localidad. A pesar de que, según su autor, “no es una novela de misterio”, el lector deberá descubrir por qué el militar dejó en herencia a un pescador, Gori Vilar, una peluca, un libro en ruso y una bandera. Para recuperarla, deberá entenderse con el pescador y militante comunista, quien le detallará la increíble historia que vivió con Kirk Barrera.

La obra, que arranca en la actualidad y hace un recorrido de flash-backs a lo largo de tres décadas, es “una crónica del anti-franquismo, del mundo de la cultura pasado por el cedazo de l’Empordá y de la transformación vital de un país”, define su autor. Una mezcla de ficción y realidad en la que desfilan personajes como Kirk Douglas, Dalí o Santiago Carrillo, y que tiene de banda sonora a Raimon y Ovidi Montllor. Los protagonistas acaban demostrando “la importancia de las segundas oportunidades”, dice el autor, que practica con el ejemplo: fue finalista del Bertrana en 2010 con Causes perdudes, su primera novela.

“Hay que romper tópicos con el Noucentisme: no es solo cultura, es también política e instituciones; y no es de derechas como se ha dicho siempre: los primeros que lo formulan son gente de izquierdas”, apunta Casassas, catedrático de Historia Contemporánea, presidente del Ateneu Barcelonès y rector de la Universitat Catalana d’Estiu, tesis que desarrolla en su La voluntad i la quimera: el Noucentisme català (6.000 euros). Esto “no es exclusivo de Catalunya, es una corriente del mediterráneo europeo”. Tampoco fija el periodo entre 1906-1920, como es habitual, sino que lo enmarca desde finales del XIX hasta la irrupción marxista a mediados del XX. Fenómeno que se dio en diversos ámbitos europeos, Casassas cree que el Noucentisme en Cataluña presenta una peculiaridad. “Muchos novecentistas europeos viraron a posturas ultraconservadoras, antiparlamentarias y algunas cercanas el fascismo; aquí fue liberal, demócrata, republicano y parlamentario: debían diferenciarse de España y optar por la modernidad liberal”.

El 31º Ramon Muntaner de literatura juvenil ha recaído en Herba negra, obra a cuatro manos entre el médico y escritor Salvador Macip (Blanes, 1970) y el también autor y periodista Ricard Ruiz Garzón (Barcelona, 1973), nueva pareja literaria que ha coincidido sólo en escasas ocasiones físicamente, pero que esperan tendrá continuidad. Ambos han creado una novela de aventuras en la que una planta invasora gana terreno en Cataluña. “Hay una mezcla de acción con seres fantásticos, sexo y violencia, los ingredientes que nos gustaría leer”, detalla Macip. Ruiz Garzón apunta que en la novela juvenil “suele haber poco de real cuando se abordan los sentimientos y, sobre todo, el sexo; por eso hemos pretendido que estos temas aparezcan como no suele ser habitual”. La obra, además, presenta un “giro” en el tema medioambiental, en tanto “a un grupo ecologista se le va la mano y convierte una buena obra en un peligro”, adelantan.

En el ámbito poético, Josep Maria Fulquet (Barcelona, 1948), doctor en filología románica jubilado, ha sido reconocido con el 39º Miquel de Palol (2.400 euros). En las 14 elegías de Morir com un riu, Fulguet trabaja sobre la identidad y la singularidad del ser humano. “Intento, en clave poética, reconstruir, descifrar, la carga de identidad implícita y explicita que me transmitieron padres y abuelos. La fiesta literaria se completó con el 16º premio Letra a la mejor iniciativa digital de y sobre la literatura catalana (2.000 euros), que fue para Un món de poesia de Ernest Cauhé, proyecto educativo y transmedia basado en la obra poética de Joana Raspall, abuela del autor. El premio a la letra a la mejor canción lo obtuvo Adrià Puntí por La clau de girar el taller.

Todos los libros serán publicados por Grup 62 antes de enero próximo. Los Premios Literarios de Girona, que evocaron la figura de Prudencia Bertrana en el 75 aniversario de su muerte, contaron con la presencia del presidente de la Generalitat tras 14 años sin asistir.