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El poliédrico artista Benet Rossell fallece a los 78 años

El creador, al que le dedicó una exposición el Macba en 2010, padecía ELA

El artista Benet Rossell en 2010, durante la exposición que le dedicó el Macba.
El artista Benet Rossell en 2010, durante la exposición que le dedicó el Macba.

Polifacético como pocos, Benet Rossell (Àger, 1937) cultivó el dibujo y el grabado, pero también la escultura, el cine experimental, la poesía, el teatro y la música, entre otras manifestaciones. Este artista, complejo y atrevido, falleció ayer a los 78 años debido a la complicación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica que padecía, según sus familiares. La obra diversa de este grande del arte contemporáneo catalán pudo verse recientemente en la gran exposición que le dedicó el Macba en 2010 donde sus obras y series desbordaban al espectador. “Se han quedado millones de cosas fuera”, aseguró el artista.

Economista, abogado y sociólogo, Rossell descubrió el arte en los años sesenta en un viaje a París, ciudad a la que acudió en calidad de economista a dar una conferencia sobre el Plan Badajoz franquista. Allí se instaló y comenzó a estudiar teatro y cine y allí realizó sus primeros trabajos de cine. Luego vendrían sus viajes a la India y al Nepal donde se empapó de las técnicas depuradas y metódicas de la escritura oriental que tanto le gustaba y que le llevaron a ser uno de los padres del arte conceptual catalán. Tras pasar por Estados Unidos se instaló a finales de los años ochenta en Barcelona. Para definir su trabajo el crítico francés Jean-Clarence Lambert acuñó un nuevo término: “artor”, contracción de artista y actor.

Su obra está llena de personajes que protagonizan microhistorias. En la exposición de Barcelona pudieron verse más que obras series de obras, comenzadas en los sesenta y llevadas hasta el siglo XXI. “Siempre he hecho lo mismo y siempre he hecho cosas diferentes, siempre he ido avanzando por territorios a descubrir”, dijo. También que era muy tímido y que “los tímidos somos muy descarados. Tengo la osadía, debida a mi timidez, de llevarlo todo de tal modo a mi terreno que puedo cogerlo todo. Creo que el arte tiene también todas las respuestas, porque es residual y porque en cierto modo no sirve para nada, porque todo lo que sirve para algo se revela como inoperante”.