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Los Mossos se despliegan ante la amenaza terrorista

Agentes de la policía autonómica blindan las playas por miedo a atentados

Un agente de los Mossos armado con un subfusil.
Un agente de los Mossos armado con un subfusil.

Los Mossos d’Esquadra, por primera vez este verano, han puesto en marcha patrullajes antiterroristas en municipios de costa. Los turistas que disfrutan unos días en la playa o que caminan por el paseo marítimo de localidades como Roses (Girona), pueden cruzarse con agentes con armas largas. La medida se tomó después del atentado de Niza del 14 de julio, en el que murieron 84 personas atropelladas por un camión conducido por un terrorista. La policía catalana ha aumentado además los controles en los accesos a estas poblaciones.

Los atentados en Francia y Bélgica y las situaciones políticas complicadas de destinos turísticos clásicos como Turquía ha modificado las preferencias de los viajeros beneficiando —a la espera de que la tendencia alcista no se modifique en lo que queda de verano— otros destinos como Barcelona y la costa catalana. Los responsables políticos y policiales de la Generalitat son conscientes del peligro y la repercusión mundial que podría tener un atentado en Cataluña y han destinado un gran número de efectivos de los Mossos d’Esquadra a patrullar con armas largas y subfusiles en zonas costeras —que han preferido no especificar, para no generar alarma— y puntos de especial concentración turística intentando evitar cualquier tipo de acto terrorista.
El departamento de Interior de la Generalitat asegura que por motivos de seguridad no proporciona información sobre el número de agentes destinados a la lucha antiyihadista. Aun así, playas como la de Roses o la de Lloret de Mar, ambas en Girona, y otros puntos estratégicos de la costa ya han detectado cómo agentes fuertemente armados destacan entre bañadores, toallas, vendedores ambulantes y olor a crema solar.

Cada vez que los radicales han atentado en alguna capital europea, el consejero de Interior de la Generalitat, Jordi Jané, se ha apresurado en advertir que Cataluña —y sobre todo Barcelona— también puede ser objetivo de la barbarie ya sea organizada o de manos de algún lobo solitario. El jefe político de los Mossos d’Esquadra siempre ha mantenido que existe un “nivel alto” de atentado pero nunca han elevado el nivel de alarma a 5, un nivel en el que es inminente la comisión de un acto terrorista. Cataluña, igual que el resto de España, se encuentra en un nivel 4.

Subfusiles y armas largas


Tras el atentado el pasado 14 de julio en Niza, el Gabinete de Coordinación Antiterrorista de la Generalitat, presidido por el propio president, Carles Puigdemont, se reunió de forma urgente. Jané advirtió que los Mossos le habían informado esa misma semana de que se iba a producir un atentado en alguna zona turística francesa. El gabinete anunció entonces los patrullajes en las zonas costeras, aunque según fuentes de Interior, la medida ya se había decidido con anterioridad.

Tras aquella decisión, mossos armados con subfusiles y armas largas no solo controlan las costas sino que han reforzado su presencia en zonas especialmente sensibles como estaciones de tren, aeropuertos, redes de transporte infraestructuras y centros oficiales.

Interior es consciente de que la amenaza terrorista busca tener el máximo de repercusión y ha puesto especial énfasis en concentrar efectivos sobre todo de los grupos destinados al Área Regional de Recursos Operativos (ARRO) y a la Brigada Mòbil (BRIMO). Agentes con equipamiento especial destinados en puntos de mayor afluencia turística y simbólica como la Sagrada Familia o el Paseo de Gràcia. Entre septiembre de 2015 y el pasado junio, el 30% del patrullaje que ha realizado la policía catalana se ha dedicado a operativos antiterroristas. En ese periodo se habían identificado 41.021 personas y 16.729 vehículos.