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Tres décadas de malaventura y desvergüenza

Martirio muestra en el Palau de la Música la ductilidad de las coplas, recreadas con reminiscencias jazzísticas y momentos de bravura en cada interpretación

Segundo round del 14ºFestival Mas i Mas en el Palau de la Música también centrado en el recuerdo. Esta vez fue Martirio la dispuesta a demostrar que aunque hayan pasado 30 años desde que se lanzó a la carretera en solitario (como cantante en otros grupos lleva algunos más), la cosa se nota poco.

MARTIRIO, 30 AÑOS

Martirio. Con las intervenciones de Maria del Mar Bonet, Arcángel y Silvia Pérez Cruz. 14º Festival Mas i Mas. Palau de la Música Catalana. Barcelona, 29 de julio de 2016

Menuda, pálida, sonriente tras sus eternas gafas de sol, enormes pendientes, exuberantes collares, discreta peineta con un par de flores laterales y un abanico manejado con soltura, la onubense se metió al Palau en el bolsillo con solo aparecer y sonreír. Ovación de gala y piropos compartidos.

Los lamentos de Quintero, León y Quiroga abrieron la velada y marcaron la senda por la que caminarían los recuerdos de Martirio, con la copla como motor y el bolero y los toques flamencos como idóneo aderezo.Coplas hábilmente martirizadas con reminiscencias jazzísticas y momentos de bravura en cada interpretación pasando sin solución de continuidad de la malaventura a la desvergüenza, del llanto a la sonrisa, del desgarro al regocijo. Temas de Kiko Veneno, Fito Páez, Carlos Gardel y Joaquín Sabina se colaron entre las coplas clásicas sin que se notaran los cambios estilísticos porque, en realidad, no existían: Martirio es mucho Martirio haga lo que haga y en la noche del viernes en el Palau se rajó de arriba a abajo una vez tras otra.

Donde sí se notaron los saltos de discurso fue con los tres invitados. Tres luminarias que aportaron una nota de entrañable diversidad. Lo dijo Martirio: las fronteras están hechas con un hilo y cuando lo levantas, la tierra es la misma.

Primero fue Maria del Mar Bonet, amiga de muchos años. Compartieron un Águila negra en catalán y después la mallorquina cantó en castellano (por vez primera en su carrera en Cataluña) la melodía andaluza sobre la que basó su La mort de na Margalida, que ambas concluyeron en catalán. Momento emotivo: algo así como la ejemplificación del seny y la rauxa. Después subió Arcángel y el concierto alcanzó su momento más flamenco entre fandangos y sevillanas. La tercera fue Silvia Pérez Cruz: juntas recordaron a la cubana Marta Valdés y, sobre todo, a Carlos Cano. María la portuguesa fue uno de las cimas de una velada llena de ellas.

Por si la noche no había tenido suficientes sorpresas, Martirio acabó cantando La bien pagá en inglés, con aromas del Mississippi. Una vuelta de tuerca a esa deconstrucción/reconstrucción de la copla que Martirio lidera.

La cosa no acabó ahí y la tanda de bises desembocó, claro, en las Sevillanas de los bloques. Así, la celebración acabó arreglá pero informal y al final ella atacá y el público de pie, entusiasmado. ¡Fiesta!