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Entre la tristeza y el orgullo

La colonia británica de Alicante muestra la misma polarización registrada en el referéndum

Ingleses en el Jack`s bar, ubicado en la urbanizacion La Marina, San Fulgencio, Alicante. Ampliar foto
Ingleses en el Jack`s bar, ubicado en la urbanizacion La Marina, San Fulgencio, Alicante.

Están encantados, casi orgullosos, y no dudan en manifestarlo. Russell tiene 49 años y Peter 76, proceden de Wiltshire (Inglaterra) y hace 30 años que pasan sus vacaciones en Playa de San Juan, Alicante. No creen que abandonar la Unión Europea vaya a tener consecuencias negativas. Como es habitual en la abundante colonia británica de la provincia, no hablan una palabra de español y se sienten como en casa acodados en la barra del Flamingo, bar y restaurante inglés que lleva sirviendo pintas y pollo al curry desde 1969. Han votado a favor del Brexit “en parte por la economía y en parte por la inmigración”. ¿Les preocupa que afecte a su estancia en España? “No, la libra ha bajado pero al final volverá a su lugar”, dice Russell. “Y siempre viajamos con seguro sanitario”, asegura Peter. Ambos coinciden también en que a David Cameron, primer ministro, “no le quedaba otra que dimitir”.

También está satisfecho Martin, 49 años, que se dedica a los negocios y reside en Alicante desde hace 20 años. Casado con una alicantina y padre de dos hijos de 15 y 11 años, manifiesta sin embargo en perfecto castellano que Cameron “debería afrontar el cambio que el pueblo ha pedido hasta el final”. Le ha sorprendido el resultado, pero ahora está satisfecho: “lo que los británicos han dicho es que quieren volver a tener el control de las decisiones propias del país”. La mayoría de sus amigos y vecinos son españoles, y a ellos les repite que “no es un no a Europa, sino a la entidad que se ha apropiado de Europa”. En su opinión, Bruselas “ha impuesto miles de leyes a Reino Unido y ninguna de ellas se ha votado en Inglaterra”.

La polarización que muestra el resultado del referéndum se aprecia también entre los expatriados de Alicante. Martin Whitehead se siente “triste”. Europeísta convencido, este natural de Cambridge trabaja como asesor de empresas británicas que negocian en el continente. Lo hizo durante varios años en Bruselas, desde 2014 reside “encantado” en Alicante. Ha vivido en Madrid, Barcelona y Sevilla y, más que su propio futuro personal, a sus 50 años le preocupa el de sus tres hijos respecto a una Europa “en la que hace poco nadie se planteaba irse; ahora, después de lo que ha ocurrido, en todos los países quedarán reforzados los que quieren marcharse. Eso es muy peligroso”.

Respecto a las consecuencias económicas que el Brexit pueda acarrear para Alicante y la colonia británica que reside en la provincia, Martin opina que “en el corto plazo”, debido a la incertidumbre, “mucha gente que tenía planes de venir o comprar una segunda residencia se lo va a pensar mejor”. Sin embargo, confía en que las autoridades, “por el bien de todos”, sean capaces de negociar de forma que la salida de la Unión se realice sin consecuencias dramáticas “ni para los millones que estamos muy felices de vivir en España, ni para los españoles que han encontrado en Reino Unido un futuro profesional”. En su móvil, Martin conserva una galería de imágenes que, a su juicio, explica lo que ha ocurrido: decenas de portadas sensacionalistas alertando del peligro de la inmigración: “Estos mensajes repetidos día tras día, han convencido a mucha gente”.

Reino Unido aporta el 7% del PIB de Alicante

La importancia que la votación de ayer tendrá en la provincia representa una incógnita, pero un informe que acaba de realizar el Instituto de Estudios Económicos de Alicante (Ineca) refleja que la actividad económica del Reino Unido en Alicante supone el 7% del PIB de la provincia, algo más de 2.300 millones al año. El presidente de Ineca, Perfecto Palacio, asegura que “por encima de la balanza comercial, hay dos cifras reveladoras: en cuanto al turismo, podríamos estar hablando de unos 1.400 millones de euros al año y si hablamos de sector inmobiliario/turismo residencial, hablamos de la primera nacionalidad extranjera que nos compra viviendas, en total, un impacto económico de 375 millones de euros al año”. El informe recoge que los casi 1,8 millones de turistas británicos que vienen a Alicante gastan 1.500 millones de euros al año. “Esta cifra podría verse seriamente comprometida por el Brexit”. El turista británico no tiene un gasto medio diario elevado pero es el viajero que más pernoctaciones realiza en la provincia.

Pero más preocupación que los hoteleros, muy convencidos de la fidelidad del mercado británico, como en reiteradas ocasiones se ha asegurado desde la patronal hotelera de Benidorm (Hosbec), muestran los promotores de vivienda, temerosos de que el repunte en un sector que ha sufrido la crisis como ningún otro se frene por la devaluación de la libra y la incertidumbre que se avecina. En el último año, más de 3.000 viviendas fueron adquiridas por ciudadanos británicos lo que supuso un desembolso de más de 375 millones de euros. La consecuente pérdida de poder adquisitivo de los británicos podría afectar especialmente a aquellas localidades con mayor presencia de estos residentes como son Orihuela, Rojales o Torrevieja, precisamente los municipios donde las grúas habían vuelto a formar parte del paisaje.

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