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Fomento resucita el proyecto de una autovía alternativa a la A-1 hasta El Molar

La infraestructura atravesará más de una docena de espacios protegidos en el noreste de la región

El Ministerio de Fomento ha iniciado los trámites para construir una carretera alternativa a la autovía de Burgos (A-1) entre Alcobendas y El Molar con el objetivo de descongestionar un tramo que recorren a diario 155.000 viajeros. El informe inicial del proyecto (que resucita los fracasados intentos de la Radial 1 de peaje, aunque esta vez la intención es que sea de uso gratuito) estudia los pros y contras de dos alternativas de trazado (una al este y otra al oeste de la A-1) a través de más de una docena de espacios protegidos, entre cuencas de ríos, humedales o áreas de importancia para aves.

La nueva infraestructura ya no será el inicio de la R-1 de peaje, como se planteó en el proyecto fracasado hace casi una década por el Ministerio de Fomento (en 2007, la adjudicación quedó desierta) o en el intento de la Comunidad de Madrid de hacerlo por su cuenta. Esta vez será una autovía independiente y de uso gratuito. Tendrá unos 24 kilómetros de longitud, será de dos carriles (aunque se dejará una mediana que permita una futura ampliación a tres) y costará, calcula el ministerio, 220 millones de euros.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (PP), le pidió hace meses a Fomento que rescatara del olvido este plan y el ministerio se comprometió a hacerlo el pasado noviembre. Ahora, este estudio inicial, redactado por la empresa pública Ineco y recibido por el Ministerio de Medio Ambiente el pasado 8 de junio, permite iniciar el proceso de consultas previas a Ayuntamientos (hay 14 afectados) y otros organismos como Aena o a las organizaciones ecologistas.

El texto expone la necesidad de solucionar la saturación del tramo más cercano a Madrid de la A-1, “agravado recientemente tras la llegada de 6.000 trabajadores a la ciudad del BBVA y la ciudad de Telefónica”. Después, estudia los impactos potenciales del trazado inicialmente pensado para la autovía (desde la intersección entre el Eje Aeropuerto, M-12, y la autopista R-2), pero también analiza una alternativa de trayecto al oeste de la A-1, partiendo desde la M-40, entre el enlace con la M-607 de Colmenar Viejo y la M-603, a la izquierda de Alcobendas.

Yacimientos y humedales

El análisis concluye que, pese a que ambos corredores “son ambientalmente viables”, el oeste “atraviesa un territorio mucho más natural”, con “una mayor superficie de espacios protegidos, entre los que se encuentran varios lugares de Red Natura 2000, y El Parque Regional y Reserva de la Biosfera de la Cuenca Alta del Manzanares”, afirma el informe.

En todo caso, el trayecto por el este también presenta inconvenientes, pues atraviesa una zona más poblada —lo que incrementará el ruido para los vecinos—, en la que además hay “yacimientos arqueológicos y paleontológicos detectados” y “numerosas vías pecuarias”.

Asimismo, este trazado pasa por los ríos Jarama y Guadalix, por los arroyos La Fresnera, Quiñones, Paeque y Viñuelas, y por los humedales protegidos Lagunas de Belvis y Lagunas de Soto Mozanaque, las cuales, “además de su protección legal, destacan por su importancia faunística”, reconoce el estudio. Por último, la nueva infraestructura tocaría “parcialmente al Área de Importancia para las Aves de Talamanca-Camarma”.

“La carretera afectaría a los ríos Jarama y Guadalix, fragmentándolos y aislando a las especies animales que los habitan. Esta obra supondría, como mínimo, una afectación de hábitats catalogados en la directiva 92/43/CEE”, se quejaba en la moción presentada el pasado marzo el Grupo municipal Somos Vecinos de El Molar. Se trata de un texto muy parecido al que se presentó en otros municipios de la zona (como San Sebastián de los Reyes), fruto de un trabajo conjunto de los grupos municipales de las candidaturas de confluencia y el Grupo de Podemos en la Asamblea de Madrid.

"Seguir alimentando la burbuja"

La idea de todos ellos es que esa variante que impulsa Fomento, espoleado por la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, “es más de lo mismo: seguir alimentando una burbuja inmobiliaria, meter más carreteras y agotar los exiguos fondos que actualmente existen”, dice la diputada de Podemos en la Asamblea Laura Díaz. Lo que opinan es que el proyecto, si no va “acompañado por medidas de fomento del transporte público, atraerá más tráfico privado, produciendo más atascos y embotellamientos”, dice la moción presentada en El Molar. Por eso, reclaman un plan de movilidad que contemple una buena red de trenes de cercanías para la zona, así como plataformas exclusivas para autobuses.

“Lo único que van a conseguir es facilitar la venta de nuevas promociones de viviendas”, añade Díaz en referencia a un proyecto para construir una urbanización con 5.374 viviendas en El Molar que se ubicaría justo entre la A-1 y la futura autovía planeada por Fomento. Esta iniciativa, como la de la autovía alternativa de la de Burgos, lleva más de una década atascada, pero fue resucitada el pasado mes de mayo. Entonces, se reiniciaron los trámites ambientales para urbanizar 233 hectáreas a 12 kilómetros del casco urbano. Esa nueva zona residencial, que duplicaría la población de El Molar (8.000 vecinos), cuenta con el visto bueno de la alcaldesa, Yolanda Sanz (Ciudadanos), por sus "efectos económicos positivos" y porque le dará al municipio "una relevancia importante".

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