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Colau precintará la música de las discotecas del Front Marítim

El Ayuntamiento de Barcelona inutilizará los equipos si los bares no cierran las terrazas

Tras un año de avisos, el Ayuntamiento de Barcelona que capitanea la alcaldesa Ada Colau lanza un último aviso a las discotecas del Front Marítim: si no anclan las ventanas y puertas que dan a las terrazas, las precintarán durante los próximos días. El Consistorio quiere evitar el exceso de ruido que se produce con la prolongación de las discotecas en la parte descubierta. O bien porque los locales ponen equipos al aire libre, o porque abren los cristales que separan el interior de la terraza.

La concejala del distrito Ciutat Vella, Gala Pin, advirtió ayer después de la reunión entre técnicos del distrito y empresarios del sector de que deben ajustarse a la normativa. La regidora insistió en que ya les venían avisando desde octubre del año pasado y es algo que les han reiterado en anteriores reuniones. "El incumplimiento es sistemático, no nos podemos permitir la vulneración de la normativa", explicó.

Los empresarios representantes de cuatro locales de los grupos Tragaluz y Costa Este se comprometieron a desarrollar una propuesta alternativa, algo que los técnicos del Consistorio inspeccionarán durante esta semana. En caso de no hagan las obras necesarias, el Ayuntamiento precintará los equipos. El Gobierno local insiste en que el objetivo de estos precintos es el cumplimiento de la normativa tras años de "impunidad". No se trata de si hay o no molestias a los vecinos, sino de ajustarse a la norma, dice Pin.

En origen, los cuatro locales tenían licencia de restaurante con terraza y el permiso para discoteca estaba en la parte del fondo del local, el opuesto al que da a la playa. Sin embargo, en la práctica toda la discoteca actúa habitualmente como tal, ya que la apertura de las ventanas y puertas permite escuchar la música prácticamente al mismo nivel que dentro. Los vecinos colindantes se quejan desde hace años de la falta de descanso que se produce, sobre todo en verano, por el ruido y los botellones en la playa que atraen las terrazas.