Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN

De Internet a la red eléctrica

En los próximos años habrá, o espero que haya, en el mundo de la electricidad una revolución parecida a la que Internet ha significado en la información

Empecemos aclarando significados. Para algunos Internet es un protocolo; para otros es un espacio de comunicación; para otros es una infraestructura física. Red Eléctrica es para muchos una empresa pública, y para otros es una red que transporta energía eléctrica desde los centros de generación a los puntos de consumo. Yo quiero dar a ambas palabras el sentido de "red de transporte y de intercambio"; en un caso es de información y en el otro de energía. Pienso que en los próximos años habrá, o espero que haya, en el mundo de la electricidad, una revolución parecida a la que Internet ha significado en el mundo de la información. Me explico.

1. De la telefonía a Internet. Hace ya más de un siglo se fue construyendo una enorme red de cables de cobre que permitió que las personas pudieran intercambiar información a través de la palabra. La red telefónica era una red de poca capacidad (unos pocos kilobits/segundo, suficientes para transportar sonidos) y de carácter bilateral (es decir, que sus usuarios podían recibir y también emitir). Independientemente, apareció la radio y después la televisión, con unas redes de difusión propias, que utilizaban las ondas hertzianas, y con características opuestas a la telefónica: enorme capacidad (muchos megabits/segundo) y carácter unilateral. Existían unos centros de emisión (emisoras), e infinidad de usuarios pasivos que sólo podían recibir (receptores). Esto creó un cierto "oligopolio" de la información, que se está debilitando.

La digitalización del sonido y de las imágenes, las fibras ópticas, los satélites, y otros progresos técnicos, han posibilitado llegar a la situación actual en la que "todos" (evidentemente lo pongo entre comillas) podemos estar conectados a una red compleja que llamamos genéricamente "Internet", a través de la cual podemos recibir y generar información de cualquier tipo, accediendo a contenidos elaborados profesionalmente o de forma espontánea, y creando espacios de comunicación social más o menos amplios. La red es una infraestructura neutra (aunque pienso que debería ser pública y más neutra) en la que todos actuamos intercambiando información.

2. El nuevo modelo eléctrico. Necesitamos cambiar el modelo para reducir el uso de carbón, gas, y petróleo, y substituirlo por recursos renovables: sol, viento, biomasa. El proceso está en marcha y se está acelerando para hacer frente al cambio climático. Pero no podemos limitarnos a cambiar sólo las fuentes de energía (de fósiles a renovables), sino que debemos incorporar otro objetivo: reducir la generación concentrada de la electricidad, e impulsar la generación distribuida.
La naturaleza de la producción a partir de fósiles, obligó a concentrarla en enormes centrales y a construir una costosísima red de distribución de electricidad de carácter unilateral, desde la central a los puntos de consumo. El actual modelo ha favorecido la concentración del sector eléctrico en enormes empresas, y la existencia de una única red. Ello hace muy difícil que se establezca una verdadera competencia. Este hecho, y el desacierto en las políticas de regulación, explican buena parte del alto precio de la electricidad.

Pero la utilización de energía solar, eólica, o de biomasa, permite mini-centrales muchísimo más pequeñas, de carácter local o hasta doméstico. Por tanto supone que los consumidores puedan ser también, de forma individual o colectiva, productores. Es un fenómeno muy similar al que he descrito en el caso de la información. Por ello me imagino un modelo eléctrico futuro con una enorme red bidireccional, de carácter público, de la que los usuarios reciban electricidad cuando la necesiten, y a la que ellos mismos aporten energía cuando la produzcan en exceso. Es cierto que ello sólo funcionará si hay una adecuada regulación pública de tipo técnico, jurídico y económico; pero no cuesta mucho imaginarla.

3. Autonomía. Este escenario reducirá nuestra dependencia de los piases con grandes reservas petrolíferas; nos defenderá de las comprensibles tentaciones oligopolísticas de los grandes productores; reducirá el coste final al utilizar el sol y el viento como energía primaria; y ayudará a combatir el calentamiento global. Vale la pena poner en marcha los esfuerzos necesarios para hacerlo realidad, esfuerzos importantes pues habrá que vencer muchas resistencias.
Joan Majó es ingeniero y ex ministro.