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941 personas duermen en la calle en Barcelona

Ningún barrio está exento. Ni si quiera el de mayor renta de la ciudad: Pedralbes

Recuento de sin techo en el barrio de Sants  Badal.
Recuento de sin techo en el barrio de Sants / Badal.

El recuento de la Red de Atención a las Personas sin Hogar (Xapsll) ha permitido esta madrugada actualizar la foto fija de la problemática de las personas sin techo en Barcelona. Los 900 voluntarios que ayudaron a barrer las calles y equipamientos de la ciudad anoche contaron un total de 2.914 personas, un aumento del 818 respecto a las 2.096 que se contabilizaron en 2011. Del recuento, 941 persones dormían al raso y 1.672 en diferentes centros sociales.

Desde las 00.00 horas hasta bien entrada la madrugada los equipos recorrieron los barrios de la ciudad y se dedicaron a organizar los datos del recuento. Se trata de una actividad que no solo busca medir cuantitativamente el problema en la ciudad sino sensibilizar a los vecinos sobre la realidad que, por su cotidianidad, termina por diluirse en el paisaje urbano. Ningún barrio está exento. Ni si quiera el de mayor renta de la ciudad y que supera en siete veces al de menores ingresos: Pedralbes.

Allí hay un sin techo en cada cajero de banco que permite encerrarse y pasar la noche con un mínimo de seguridad y sin sobresaltos. Una tendencia que también se repite en el resto de la ciudad. Y una de las metáforas más crueles de la pobreza extrema y de la crisis. El equipo que ha rastreado los alrededores de la Avenida de Pedralbes ha contabilizado a tres hombres sin techo y todos dormían dentro de las entidades bancarias.

La escena se repetía de cajero en cajero. Los zapatos al lado de la cabeza, un periódico o en el mejor de los casos una manta que sirva de colchón. Y algo para taparse la cara y poder soportar así la intensidad de la iluminación que no para en la noche. Y las pocas pertenencias, en pequeñas mochilas o bolsas, a mano por si hay algún incidente.

En el recuento no contempla conversar con las personas o despertarlas. Su presencia solo se consignaba mediante una aplicación -que al principio no funcionó como debía- y en unos formularios y mapas impresos. Por primera vez también se rastrearon zonas como la montaña de Montjuïc y las laderas de Nou Barris.