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La Asamblea avala un protocolo para el ictus infantil

La medida, propuesta por Podemos, implica establecer medidas a seguir por el personal sanitario si algún menor presenta síntomas

Los familiares de niños afectados por daño cerebral adquirido (DCA) —patología resultado de una lesión súbita en el cerebro que produce secuelas físicas, psíquicas y sensoriales— han logrado que la Asamblea apruebe por unanimidad una proposición no de ley presentada por Podemos para implantar un código ictus infantil. El protocolo implica establecer una serie de medidas a seguir por el personal sanitario si algún menor presenta síntomas de padecer dicha patología.

Blanca, 16 años, sufrió un ictus cerebral.
Blanca, 16 años, sufrió un ictus cerebral. EL PAÍS

En la actualidad existe un código ictus, pero solo para mayores de 18 años. El ictus es una de las causas más comunes por las que los niños pueden sufrir DCA, además de los traumatismos craneoencefálicos, tumores e infecciones cerebrales.

Alberto, padre de una niña de 14 años con DCA debido a un ictus que sufrió hace tres, señala: “Ahora solo hace falta que se desarrolle el código y, sobre todo, que se le dé publicidad para que el personal sanitario lo conozca”. Si a su hija le hubieran aplicado un código ictus a la llegada a urgencias, le habrían realizado un TAC con contraste o una resonancia magnética, que podría haber detectado el daño que tan graves secuelas le ha dejado, relata la Asociación contra el DCA infantil en una carta enviada a la presidenta de la Comunidad.

La misiva recuerda otro de los problemas a los que se enfrentan los menores de 16 años con DCA: no pueden acudir a rehabilitación al CEADAC (Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral) ni a los centros concertados con el Sermas. “Nadie me ha explicado nunca la razón”, declara Paloma Pastor, portavoz de los afectados y madre de Mahesh, un niño de 11 años que sufre DCA tras sufrir una caída por un terraplén. La hija de Alberto acude a un colegio concertado de educación especial, pero sigue sin poder utilizar los centros de los que dispone un adulto para llevar a cabo la imprescindible rehabilitación.

El doctor Pedro Castro, especialista en neuropediatría del hospital Gregorio Marañón, no conoce “ningún estudio que justifique” que el código ictus solo se aplique a los mayores de 18 años. Así lo manifestó en su comparecencia ante la Comisión de Sanidad de la Asamblea que aprobó la proposición. Las razones que se barajan habitualmente, como la menor incidencia del ictus en la población infantil o que su recuperación es mejor, no son suficientes para él.

En adultos la frecuencia de esta patología es de 150 a 200 habitantes por cada 100.000, mientras que en niños oscila entre dos y 13 casos. Si se extrapolaran estos porcentajes a la Comunidad de Madrid, habría 44 casos de ictus posnatales nuevos cada año y 29 neonatales, según los datos del neurólogo. “No son frecuentes, pero no es una cantidad despreciable, es la misma que la de los tumores cerebrales”, manifestó Castro.

Castro concluyó que el ictus infantil “es una urgencia médica, porque el tratamiento precoz disminuye las secuelas”. Por este motivo debe concienciarse al personal hospitalario sanitario, extrahospitalario y al de urgencias de la existencia de la enfermedad en niños. También debe facilitarse el traslado a un centro de referencia con UVI pediátrica, y que sea posible realizar una resonancia magnética cerebral las 24 horas del día. Los grupos parlamentarios aprobaron crear un grupo de trabajo para llevar a cabo un programa de ictus pediátrico que regule su proceso asistencial.

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