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Una redada por corrupción policial en Portugal destapa nexos con Galicia

Dos jefes antidroga arrestados habrían recibido sobornos a cambio de permitir la entrada de alijos que movían clanes gallegos

Una operación de gran calado contra la corrupción policial desarrollada en las últimas horas en Portugal ha permitido desarticular una presunta red de al menos 15 personas detenidas que estaba dirigida por dos mandos de la brigada antidroga que eran sobornados por organizaciones de narcotraficantes a cambio de permitir la entrada y salida de alijos de territorio luso. Además de la investigación patrimonial abierta contra los detenidos que emprendió la Fiscalía General y que ahora dirige un juzgado de la capital lusa, el operativo, todavía abierto, también se centra en las conexiones de la red con traficantes gallegos desde 2009.

Las pesquisas confirman que los implicados habrían recibido dinero y patrimonio de distintas organizaciones que operan tanto en Galicia como en el sur de España, eludiendo la vigilancia en los puertos y zonas costeras para facilitar la entrada de cargamentos de cocaína, según confirmaron fuentes próximas a la investigación.

Las mismas fuentes no descartan que la red desmantelada pudiera estar implicada en la entrada del último cargamento de tres toneladas de cocaína interceptado en Galicia en diciembre pasado, valorado en más de 105 millones de euros. De hecho, la hipótesis que se baraja es que el alijo entró por Portugal, luego se almacenó en un galpón de Meis (Pontevedra) con la cobertura de traficantes gallegos para terminar en manos de distribuidores holandeses y británicos en la Costa del Sol, donde precisamente se investiga la localización de inmuebles a nombre de los dos mandos policiales arrestados.

Ricardo Macedo, uno de los inspectores con mayor prestigio al frente de la Unidad de Combate al Tráfico de Estupefacientes, y el comisario ya jubilado Carlos Días Santos, ambos con un amplio historial dentro de la misma unidad, cayeron en la macrorredada de este martes. En ella intervinieron 250 agentes, la mayoría policías que trabajaron bajo sus órdenes, que los arrestaron por supuesta corrupción, blanqueo de capitales y tráfico de estupefacientes.

La Operación Aquiles se fraguó a partir de varias denuncias que recibió la fiscalía en las que se desvelaban las presuntas prácticas corruptas de los implicados como colaboradores de narcotraficantes internacionales entre los que figuran grupos radicados en Portugal, Galicia, Alemania y Holanda, además de cárteles proveedores de cocaína de Latinoamérica. Por una de estas denuncias se destapó incluso el robo de mercancía por parte de la red corrupta.

El operativo se aceleró a partir de 2014 cuando se ordenaron intervenciones telefónicas y vigilancia de los detenidos coincidiendo con la jubilación del comisario Días Santos, de 61 años, excoordinador de la unidad que dirigía hasta este martes Ricardo Maceda, de 39, los dos máximos implicados en la investigación cuyos arrestos se anunciaron en un comunicado oficial.

La Fiscalía General, a través del Departamento Central de Investigación y Acción Penal (DCIAP), confirmó los registros que se llevaron a cabo en Lisboa y Oporto así como las pesquisas sobre el patrimonio intervenido y que supuestamente habría servido para blanquear parte del dinero movido por la red.