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Sabadus, Farinelli redivivo

La Temporada de Música Antigua propició en el Auditori el debut en España del nuevo contratenor de moda

La Temporada de Música Antigua propició, en el Auditori, el debut en España de Valer Sabadus, el nuevo contratenor de moda. Muy bien acompañado por el grupo Concerto Köln, que interpretó en solitario diversas piezas instrumentales, el joven cantante rumano presentó un programa titulado Farinelli que incluía algunas piezas de pirotecnia vocal que interpretaba en sus actuaciones, a mediados del siglo XVIII, el célebre Farinelli, el más famoso y más cotizado castrato de la época.

VALER SABADUS

Valer Sabadus, contratenor. Concerto Köln. Obras de Nicola Conforto, Johann Adolf Hasse, José de Nebra Blasco, Geminiano Giacomelli, Juan Marcolini, Francesco Corradini, Nicola Porpora y Riccardo Broschi. Temporada de Música Antigua. Auditori. Sala Pau Casals. Barcelona, 31 de marzo.

Eran piezas de puro narcisismo vocal, de canto enamorado de escucharse a sí mismo, canto sin otro objeto ni otro mensaje que extasiarse en el arabesco, en el adorno, en la belleza del sonido. De algún modo, aunque parezca un contrasentido, canto puro liberado de cualquier misión informativa.

En el haber de Sabadus encontramos una voz joven de enorme belleza y suavidad, utilizada a partir de un gran control de respiración, una voz muy homogénea en toda su extensión, con un ataque nítido y exacto y, muy especialmente, una facilidad pasmosa para el canto de agilidad. En el debe, poca proyección, dicción poco inteligible y, en algunas piezas, un sonido poco incisivo, un timbre demasiado angelical, demasiado blanco, con poca "carne" para dar la intensidad emocional requerida a sus apasionados personajes.

En cualquier caso, estamos, sin duda, ante una voz sobresaliente que se está construyendo y que está llamada a figurar pronto entre las mejores de su cuerda. Prueba de ello fue la propina que ofreció al final de su actuación, el aria Crude furie degli orridi abissi de la ópera Serse de Händel. Fue con mucho lo mejor de la noche y lo fue porque Sabadus había interpretado anteriormente esa obra en un escenario operístico. La gestualidad era totalmente diferente de la que había tenido hasta el momento, no era una gestualidad de recital, sino teatral, Sabadus no estaba simplemente cantando, estaba construyendo un personaje en una situación dramática de gran intensidad, estaba haciendo bello y hermoso teatro.