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Un hogar para animales que ya no pueden vivir en libertad

Un macho de águila imperial lesionado en un ala, último inquilino del centro de fauna José Peña

El último inquilino del centro, el águila imperial lesionado del ala izquierda.
El último inquilino del centro, el águila imperial lesionado del ala izquierda.

Un macho de águila imperial ibérica con una fractura en el ala izquierda se ha convertido este miércoles en el último inquilino del centro de fauna José Peña de Navas del Rey. El animal fue encontrado en una caja de cartón el 20 de febrero a las puertas de este complejo dedicado a la conservación de especies que ya no pueden vivir en libertad. Tras el hallazgo, fue trasladado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS), dependiente de la Comunidad. Allí, los veterinarios le diagnosticaron una lesión que le impide volar, por lo que sus posibilidades de supervivencia en el medio natural serían nulas. Por ese motivo, ha sido cedido a este centro, uno de los cinco de la región que se encargan de cuidar y alimentar animales mediante programas de promoción de la fauna ibérica.

Desde la inauguración del CRAS en 2010 se han entregado a estos centros más de 200 animales, entre ellos ciervos, gamos, corzos, cernícalos primilla y águilas. "Solo albergamos animales autóctonos que sean irrecuperables. No compramos ni criamos, solo los recibimos. En el caso de que se recuperen, los vuelve a valorar el CRAS y si así lo estiman, se dejan en libertad", explica Álvaro Domínguez, responsable del centro José Peñas. Tres personas cuidan y alimentan en este complejo de ocho hectáreas a más de 200 ejemplares de 40 especies diferentes. Desde rapaces (buitres, halcones o águilas), a mamíferos como lobos, ciervos, cabras montesas o gamos. Lo hacen gracias a la aportación anual que reciben de la Consejería de Medio Ambiente y a los beneficios que genera el centro, que funciona como parque zoológico. Las 10.000 personas que lo visitan anualmente pagan una entrada de 8 euros (6 para niños).

El centro es de propiedad municipal, aunque está adjudicado a la empresa Naturanavas desde abril de 2012, fecha en la que abrió. Desde entonces, el Ayuntamiento de Navas del Rey pide a la Comunidad la cesión de diferentes animales. El último, un ejemplar macho de águila imperial ibérica de dos años (no se considera adulto hasta los seis). SEO/BirdLife alerta de un significativo aumento de casos de expolio de nidos de esta especie, la rapaz más amenazada de Europa y catalogada en peligro de extinción. Según sus cálculos, en la península Ibérica solo quedan 480 parejas reproductoras (estas aves, que viven una media de 20 años, se mantienen fieles a sus parejas durante toda su vida).

"Desde agosto de 2015 han surgido dos casos de rapaces que aparecen en manos de particulares y hace poco se ha desmantelado una red de tráfico de halcones", denuncia Sara Cabezas, coordinadora técnica de SEO/BirdLife. Como el caso del ejemplar aparecido en Navas del Rey, muestran evidencias de haber vivido en cautividad. Detrás de ese hecho, según Cabezas, se esconde la intención de vender los rapaces en el mercado ilegal (por una pareja de halcones puede pagarse 50.000 euros y el águila imperial ibérica sería más cara).

Sin plan de recuperación

Desde la organización ornitológica se critica que el rapaz encontrado en una caja de cartón se haya cedido al centro de fauna José Peñas por no ser "el lugar más adecuado". En opinión de Sara Cabezas, en este lugar el águila está solo, no hay otros ejemplares de su especie. "Habría sido más conveniente llevarlo hasta el centro de Grefa. Sus instalaciones son más seguras y adecuadas y se acostumbraría a vivir con otros ejemplares de su especie, sobre todo ahora que se está desarrollando la cría en cautividad". Es lo que sucede cada año con la cría de una pareja de buitres del centro de fauna José Peñas. Grefa se lleva el polluelo cuando ha superado los tres meses y lo reintroduce en Centroeuropa para incrementar la especie.

Con esa intención nació en diciembre de 2007 la Ley Estatal de Patrimonio Natural y Biodiversidad. La normativa obliga a las comunidades autónomas a realizar un plan de recuperación de los animales incluidos en el catálogo español de especies amenazadas, entre las que se encuentra el águila imperial ibérica. La especie se reproduce en cinco regiones: Castilla-La Mancha, Castilla-León, Extremadura, Andalucía y Madrid. De ellas, solo Madrid carece del plan (tampoco hay plan para otras especies en peligro de extinción, como el lince). Desde la Consejería de Medio Ambiente se explica que no es algo prioritario porque "tenemos la mayor población de águilas del mundo", aunque se asegura que dicho plan estará aprobado en esta legislatura (antes de 2019). "Desde SEO/BirdLife lo hemos pedido varias veces, pero solo existe un borrador", recrimina Sara Cabezas. De todas formas, asegura que, aún así Madrid está en una tendencia positiva porque es el lugar en el que más se ha incrementado el número de parejas de esta especie.

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