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El primer radar de tramo de la capital funcionará desde la primavera

El Ayuntamiento anunciará con antelación su puesta en marcha para no sorprender a los conductores

Señales y cámaras del radar de tramo instalado en Usera.
Señales y cámaras del radar de tramo instalado en Usera.

La capital contará a partir de la primavera con una novedad para controlar la velocidad de los conductores. El primer radar de tramo entrará en funcionamiento en la avenida de Córdoba (Usera), en un tramo superior a un kilómetro, en el que se han producido varios accidentes mortales en los últimos años. Lo que era la salida de la autovía de Andalucía (A-4) es una calle en la que se alcanzan grandes velocidades por parte de los conductores, pese a que a veces se instalan radares móviles. Antes de su entrada en funcionamiento, el Área de Movilidad avisará a los madrileños para no pillarlos de improviso.

El tramo que mide se encuentra entre la glorieta de Cádiz y la calle de Tolosa Latour, en un tramo de 1.031 metros de longitud caracterizado por ser una vía amplia de varios carriles en los que se alcanzan altas velocidades. El radar consta de dos dispositivos. Justo a la entrada hay un báculo en el que se han instalado varias cámaras dotadas con un lector de los dígitos y letras de las matrículas. Para ello utilizan infrarrojos, que resultan invisibles para el ojo humano y que permiten hacer esta lectura incluso de noche en momentos de baja visibilidad.

2,2 millones de multas en 2015

El Ayuntamiento tramitó en 2015 2.246.756 multas de tráfico, un 6,87% menos que en 2014. Este es el resultado más bajo en los últimos diez años y supone cerca de la mitad de las denuncias que se formularon en 2005.

Las denuncias más frecuentes son las relacionadas con el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), seguidas por las de exceso de velocidad, acceder sin permiso a las Áreas de Prioridad Residencial y estacionamiento en lugar prohibido.

En período voluntario se pagaron en 2015 un total de 961.467 boletines. En 2015 se presentaron 100.325 alegaciones, de las cuales fueron estimadas un 32,3% del total, un 2,5% más que en 2014.

A la salida hay otro báculo que lee de nuevo las matrículas y calcula el tiempo invertido en recorrer ese kilómetro por parte del vehículo. Se comprueba de esta forma que se trata del mismo vehículo. En caso de haber superado la velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, el sistema informático envía los datos al sistema de gestión de multas. “Las sanciones se tramitan siempre que se encuentren dentro de los márgenes metrológicos. Es decir, que la multa solo llega tras los descuentos de los posibles errores del velocímetro para que no se generen multas injustas”, explica el director general de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Francisco López Carmona. Todo el sistema está comprobado por el Centro Español de Metrología para asegurar que las multas no resultan ilegales.

Según López Carmona, el tramo resulta especialmente peligroso porque los conductores recorren una avenida amplia en la que muchas veces no hay gran circulación y desde la que se accedía antiguamente a la Autovía de Andalucía (A-4): “La gente tiene una memoria histórica y tiene una tendencia a incrementar la velocidad en ese punto. Ocurre igual con los fotorrojos [los semáforos con cámaras que también sancionan] que hemos instalado en algunos puntos, como en la avenida del Mediterráneo, cuando ya ven las autovías”.

“Es un ámbito con un problema de seguridad vial especial”. Este radar de tramo es, posiblemente, el primero que se instala en un área urbana en España. Hasta ahora solo han funcionado en las carreteras principales, como en los túneles de Guadarrama. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado su puesta en marcha en otros seis puntos de carreteras secundarias en las provincias de Murcia (2 tramos), Lugo, A Coruña, Zaragoza y León.

“En esta zona ya se han registrado graves accidentes. En 2010 murió atropellado un niño de ocho años y en 2012 falleció otras persona en una colisión en la que fue arrollado un peatón”, recuerda el director general de Movilidad. Otra de las medidas que pretende conseguir el Ayuntamiento es que, al actuar en la vía principal, también se atempere la velocidad en las vías límitrofes.

El radar de tramo lleva funcionando en pruebas desde hace seis meses, durante 2015. En ese tiempo se han producido más de 600.000 mediciones de conductores. El 3% (18.000 vehículos) ha superado el límite de velocidad establecido. “Las cifras son bastante altas por la cantidad de personas que se mueven en esa zona”, recuerda López Carmona. Lo que sí resulta aún más peligroso es que en ese tiempo el cinemómetro ha detectado a 18 conductores que han superado los 100 kilómetros por hora, es decir, duplicaban el límite. Si hubieran llegado a rebasar los 60 kilómetros por hora por encima del límite (110 o más), estos conductores estarían cometiendo un delito contra la seguridad vial, recogido en el Código Penal.

“Lo que debe quedar claro es que no hay un afán recaudatorio. Los datos nos demuestran que algunos conductores infringen las normas y que crean situaciones peligrosas para el resto de usuarios, sobre todo para los peatones”, añade el director general. También hay buenas noticias para las arcas municipales. Este sistema de control no ha costado nada al Ayuntamiento ya que se trata de una de las mejoras propuestas por el adjudicatario del concurso de mantenimiento de semáforos. “En un futuro no descartamos que haya más tramos. Lo más importante es la seguridad vial, que es siempre nuestra prioridad”, relata López Carmona.

El último resquicio que queda para que el radar empiece a funcionar es una simple adaptación técnica de forma que los báculos solo envíen una foto al sistema de gestión de multas en lugar de las dos que hace hasta ahora (una a la entrada y otro a la salida). Es lo que marca la normativa de seguridad vial. Para ello se ha contratado a una empresa especializada que depure el software y acabe con este inconveniente técnico.

El Ayuntamiento avisará antes de su puesta en marcha

El funcionamiento del nuevo radar de tramo, colocado en Usera, no será automático: “Habrá control por parte de un agente de la autoridad. Un policía municipal o un agente de movilidad ratificarán las denuncias antes de tramitarlas”, dice el director general de Movilidad, Francisco López Carmona. De lo que también se han percatado las autoridades municipales es que, pese a que el radar está señalizado, los conductores siguen sin respetar los límites de velocidad: “Los patrones de algunos no cambian pese a que hay grandes carteles que lo indican”.

“El radar de tramo es mucho más justo. Si se ha entrado fuerte en una zona se puede evitar la multa yendo más lento, ya que no se mide solo en un punto, sino que se hace la media en todo el recorrido. Desde este punto de vista es mucho más garantista para los conductores, a los que no se les mide en un momento dado”, afirma López Carmona.

El Ayuntamiento avisará con antelación a los madrileños, como ha hecho siempre que han entrado en funcionamiento fotorrojos o radares fijos. Lo hará en la página web municipal, a través de los medios de comunicación y en paneles informativos. Y añade: “Tampoco descartamos que en los primeros días se envíe una carta a los infractores y se les informe de que el radar les ha detectado con exceso de velocidad, pero sin que tengan que pagar la denuncia”, como ya hizo la Dirección General de Tráfico (DGT) en Guadarrama.

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