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La Biblioteca Provincial se construirá por fases, según el Ministerio

El Estado y el Ayuntamiento no concretan una fecha para abordar el futuro del centro cultural

Maqueta del proyecto ganador para la Biblioteca Provincial de Barcelona, con sus tres edificios.
Maqueta del proyecto ganador para la Biblioteca Provincial de Barcelona, con sus tres edificios.

Con la ley en la mano, un ejecutivo en funciones no puede tomar decisiones de inversiones nuevas en ningún área. Por lo tanto, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte no podría decidir ahora iniciar las obras de la Biblioteca Provincial de Barcelona, un proyecto que lleva más de cinco años a la espera del definitivo semáforo verde. Desde Madrid se insiste en que la única forma de afrontar su construcción en estos momentos económicos es periodificar las obras en tres fases, de manera que sean asumibles los cerca de 40 millones de euros que costará. La propuesta ya se planteó el año pasado por los responsables del Ministerio al Ayuntamiento de Barcelona, entonces gobernado por CiU, que no la aceptó por considerar excesivos los plazos. Una idea que todavía no han podido confrontar cara a cara los responsables del Ministerio de Cultura —ahora en funciones— y los del Barcelona en Comú —al frente del gobierno municipal desde la primavera del año pasado— con unas agendas que parece imposible hacer coincidir.

No antes de 2023

La ejecución del proyecto aprobado hace cinco años para el solar colindante con la estación de Francia tenía una previsión de obras de entre 37 a 40 meses, algo más de tres años. Si se hiciera según el plan del Ministerio, serían necesarios unos 70 meses, casi seis años. Con ese calendario, la Biblioteca Provincial de Barcelona no sería una realidad antes de 2023: 20 años después de que la ciudad cedió el solar para su construcción y después de verse obligada a renunciar a su inicial emplazamiento, en el Born.

Lo que planteó el Ministerio, y lo sigue haciendo, fue afrontar la construcción de la biblioteca en tres fases. En la primera, con un coste calculado de 15,7 millones de euros, se levantaría la planta subterránea donde se alojarían todas las instalaciones comunes del equipamiento, como el garaje, los depósitos, las salas polivalentes y el edificio destinado a la zona infantil. La segunda, con una inversión de 6,8 millones de euros, comprendería el edificio de oficinas, el vestíbulo de acceso, información y zona de revistas y prensa. Y, en la tercera, con otros 15,3 millones, se construiría el edificio de mayor volumen donde estarían las salas generales de lectura, la zona destinada al público adolescente, música, cine y la cafetería.

Se trata de un gran equipamiento con unos 16.000 metros cuadrados útiles con capacidad para 600.000 volúmenes y que fue proyectado con la idea de poner en práctica el modelo de biblioteca con espacios para estar y atraer a un público joven, como ocurre en centros de esa nueva generación en Birmingham, y otras ciudades de Dinamarca y Holanda.

Los arquitectos ganadores del concurso, del despacho Nitidus Arquitectes, están de acuerdo en poder afrontar la construcción por fases porque, en cierta manera, la disposición de los tres edificios lo facilita. De hecho, estudiaron conjuntamente con el Ministerio cómo hacerlo.

Desde Madrid se insiste en que, en la actual coyuntura, no es posible afrontar una biblioteca con un coste de 40 millones de euros: “el presupuesto para 2016 contempla para inversiones en infraestructuras y equipamientos destinados a la totalidad de Bibliotecas Públicas del Estado un crédito inicial de 8,66 millones de euros por lo que resulta imposible poder iniciar una licitación de la obra que, al menos, debería contemplar un crédito anual de 10 millones de euros como media en los próximos cuatro ejercicios exclusivamente destinados a la nueva Biblioteca de Barcelona”.

Proyecto inicial en tres

Así lo precisa un documento relativo a la propuesta del Ministerio en el que avanza que si finalmente se aceptara por el Ayuntamiento, los arquitectos deberían modificar el proyecto inicial en tres —los respectivos a las tres fases— con la idea de licitar las obras de la primera fase en 2017 y “realizando en 2016 la demolición de las construcciones” que ahora ocupan parte de la parcela donde se levantará.

De paso, también apunta que al tratarse de un edificio que deberá estar gestionado por la Generalitat “es imprescindible que sus responsables acepten recibir los distintos edificios”. Un comentario que está relacionado con la polémica que rodeó la apertura de la Biblioteca Provincial de Girona cuya entrega formal del fin de obra enfrentó a las dos administraciones; mientras que desde el Ministerio se consideraba que ya estaba concluida, la Generalitat exigía que se acondicionara completamente para recibirla.