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La Comunidad elimina los puntos negros en 124 kilómetros de carreteras

Cambios de señalización, iluminación adecuada o instalación de bordillos, principales actuaciones del Ejecutivo regional

La Comunidad ha identificado los puntos negros de las carreteras de la región —aquellos tramos en los que se acumula el mayor número de accidentes con víctimas, no solamente mortales— y se dispone a eliminarlos antes de final de año. En concreto, actuará sobre una extensión de 124 kilómetros de asfalto. Cambios de señalización, iluminación adecuada o incluso instalación de bordillos son las principales actuaciones que ha puesto en marcha el Ejecutivo regional.

La actuación de la Comunidad se distribuye en dos áreas perfectamente diferenciadas. Para las zonas norte, noroeste y oeste destinará 1,9 millones de euros y actuará en 75 kilómetros. En el sur y el sureste actuará en 49 kilómetros con 2,2 milones de euros. El director general de Carreteras e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, José Trigueros, explica que “para elegir los tramos hemos tenido en cuenta los accidentes con víctimas, no solo fallecidas. Los tramos en los que no vamos a actuar son aquellos en los que ha habido golpes de chapa o alcances sin mayores consecuencias”. Para identificarlos se han basado en los datos sobre siniestralidad de la Dirección General de Tráfico (DGT).

De hecho, el Gobierno regional habla técnicamente de tramos de concentración de accidentes (TCA) tanto en carreteras principales como secundarias. Las grandes autovías de entrada a la capital y que cruzan la comunidad de punta a punta pertenecen a la Red de Carreteras del Estado y, por tanto, al Ministerio de Fomento.

Algunos de esos tramos son especialmente complicados y arrastran problemas desde hace años e incluso décadas, sin que las sucesivas actuaciones hayan permitido eliminar la siniestralidad o al menos reducirla. Es el caso de la M-513 (Boadilla del Monte-Pozuelo de Alarcón), donde se han registrado varios accidentes mortales. En una curva muy pronunciada perdieron la vida al menos cuatro personas en la década anterior. Entre ellas, un cabo de la Policía Municipal de Boadilla, Eduardo A., de 42 años, que chocó frontalmente contra un autobús. Se trata de un tramo no superior a medio kilómetro, en el que se suceden tres curvas cerradas que carecen de arcén. A ello se añade que el peralte está cambiado y, cuando llueve, convierte el trazado en muy peligroso. El Ayuntamiento ha pedido en numerosas ocasiones que se actúe en ese punto.

El Gobierno quiere radares en las carreteras secundarias

Una de las medidas que baraja la Consejería de Transportes es que las carreteras secundarias cuenten a medio plazo con radares fijos. La Dirección General de Carreteras e Infraestructuras ha iniciado conversaciones con la Dirección General de Tráfico (DGT) para ver en qué puntos conflictivos o de mayor siniestralidad se colocan estos cinemómetros. “Muchos accidentes en las carreteras secundarias se deben a que los conductores no respetan la velocidad”, reconoce el director general de Carreteras, José Trigueros.

La colocación y el cobro de las denuncias corresponderían a la DGT. Eso sí, los puntos en que se instalen se estudiarían de manera conjunta entre la DGT y la Administración regional. Se desconoce el número exacto y su ubicación.

Pero si una carretera es famosa en la región por su siniestralidad acumulada, es la M-607 (carretera de Colmenar Viejo). Llegó incluso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid cuando una mujer denunció que su hijo había muerto por el mal trazado de una curva. Los vehículos, pese a ir a la velocidad adecuada, salían por el margen derecho. Los jueces no le dieron la razón, pero la Comunidad tomó medidas en ese punto, sobre todo al difundir la mujer un vídeo en el que se veía la salida de un conductor de la curva. Puso bandas sonoras y amplió la señalización.

Los trabajos varían en función de las necesidades de cada tramo. Así, mejorará la señalización vertical para avisar de la peligrosidad, repintará las marcas viales, acondicionará los márgenes y los arcenes, instalará bordillos o colocará baldosas en las isletas. Otras mejoras consistirán en poner pasos peatonales, podar la vegetación o instalar paneles direccionales.
Los motoristas también recibirán una inversión importante. La Consejería de Transportes invertirá 979.615 euros en eliminar las barreras que protegen ciertas vías o en hacerlas dobles para evitar que estas protecciones se conviertan en mortales.

Se busca adecuarse a la normativa aprobada por la Unión Europea y que obliga a poner faldones en los guardarraíles que todavía no estén protegidos por faldones en sus zonas bajas. En otros casos, resultará más adecuado que se eliminen directamente estas barreras protectoras y el vehículo (tanto el de dos ruedas como los de mayores dimensiones) frene en el campo o en el sembrado.

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