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Con el 36 en mente

Gabriel Rufián se ha definido en campaña como “el poeta del olivo”, aunque a veces actúa como el Paulo Coelho del procés

Joan Tardà es un orador de otra época. Sus referentes son lejanos. Se emociona imaginando al anarcosindicalista Salvador Seguí, el noi del sucre, dirigiéndose a las masas en una plaza de toros, sin micrófono y a pelo. “El silencio que debía mantener la gente para escucharle”, me susurra Tardà, admirado. Su cabeza de lista al Congreso, Gabriel Rufián, habla suave, con retórica de salón; él se ha definido en campaña como “el poeta del olivo” –aunque a veces actúa como el Paulo Coelho del procés. Oriol Junqueras habla en público impartiendo clases magistrales. En Sant Adria de Besòs es Tardà el que emociona, el que provoca que algún vecino salga al balcón a ver qué sucede.

“Los jóvenes han de romper desde el frente popular del 36. ¡A las armas! ¡Pero a las armas electorales! [...] Ahora los segadores solo tienen un arma! ¡Los votos!”, grita Tardà con envidiable dicción y vozarrón. Dice algo acerca de la imposibilidad “de un rey cristiano de jurar dos veces la misma cosa”. Doy por hecho que se trata de alguna cláusula en un tratado medieval pero Tardà confiesa que no, que lo ha improvisado para denunciar que Juan Carlos I juró lealtad a Franco pero no a la Constitución.

El acto electoral de ERC pasa desapercibido, encajonado en una plazoleta. A un lado hay una biblioteca, al otro, el Colegio San Gabriel. Rufián, cara angelical, es el que habla menos. Denuncia que “España es una anomalía, el único país en el que triunfó el fascismo. En el resto de Europa ganaron los aliados”. La prueba de ello, según Rufián, es que Franco murió en la cama y que “la Constitución la firmaron fascistas”. Por fascistas, el candidato de ERC se refiere a Manuel Fraga.

Adornos navideños coronan la plaza: una estrella de Oriente y dos trineos tirados por renos. Algún vecino se acerca un rato y se va. En total, el público no llega al centenar de personas. El suelo de la plaza está lleno de cáscaras de pipas.

En un lugar tan poco propicio para la épica nacional, Junqueras recomienda que veamos un breve documental sobre La Marsellesa que se emitió en canal 3/24. Rufián admite que el documental le pareció “una chapa” –aunque solo dura nueve minutos y aparecen los Beatles y Serge Gainsbourg–. Para él, es mejor referente Son Goku: “Para reformar la Constitución son necesarias las siete bolas de dragón”. Ironía en verso, poesía de una nueva generación.