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Los pobres energéticos invisibles

La fundación ABD alerta de que el 75,6% de los 19.448 barceloneses que atiende no pueden pagar las facturas de gas, agua y luz

Una mujer afectada por los cortes de luz y agua Ampliar foto
Una mujer en la cocina de su vivienda afectada por los cortes de luz y agua.

Con el invierno a las puertas, la pobreza energética se ha erigido como uno de los grandes problemas con los que se topan las entidades sociales. Hasta ahora, Administraciones y tercer sector habían aceptado el indicador económico del 10% para marcar el umbral de pobreza. Este medidor señala que los hogares que dedican más del 10% de sus ingresos a pagar facturas de suministros, están en situación de pobreza energética. Sin embargo, la ONG Asociación, Bienestar y Desarrollo (ABD) alertó ayer de que emplear este medidor exclusivamente para cuantificar los pobres energéticos “invisibiza” a una parte de los afectados.

La cifra de pobres energéticos atendidos por ABD en el área metropolitana se eleva al 75,6%.

A través del Termómetro de Exclusión Social, la ONG presentó ayer su propio diagnóstico a partir de las familias que asiste y probó que este indicador económico, por sí solo, no muestra una fotografía real del número de afectados. En base a este único criterio, el 63% de las 19.448 personas atendidas por la entidad en 2014 en el área metropolitana de Barcelona sufre pobreza energética. Sin embargo, al aplicar medidores sociales propios, como el pedir ayuda para pagar facturas o el haber sufrido cortes de suministros, la cifra de pobres energéticos en la misma zona se eleva al 75,6%.

“La diferencia entre utilizar sólo el índice del 10% y añadir los indicadores sociales es de 12 puntos porcentuales. Esto no es extrapolable a toda Cataluña pero está claro que si añadimos el índice social aumentaría la población afectada porque afloraría un porcentaje que no se visibiliza hasta ahora”, explicó Ariadna Fitó, responsable del informe. El indicador económico, señala el estudio, sólo tiene en cuenta los ingresos de la unidad familiar y los gastos en energía. Sin embargo, una familia puede reducir estos gastos, por ejemplo sin encender la calefacción, y minimizar el impacto en los ingresos familiares, pero esto no significa que dejen de estar en situación de pobreza energética.

Según el Termómetro de Exclusión Social, de los 14.000 usuarios de ABD que sufren pobreza energética en el área metropolitana de Barcelona, el 52% ha tenido dificultades para pagar facturas, el 14% las ha dejado de pagar directamente y alrededor del 6% de los hogares han sufrido cortes de suministros energéticos.

Criterios más cualitativos

La entidad apostó ayer por crear un nuevo indicador para medir la pobreza energética que contemple, además del criterio económico del 10%, otros aspectos cualitativos como pedir ayuda para pagar facturas energéticas, haber sufrido cortes de suministros, declarar no poder calentar la vivienda o reconocer que habría encendido más tiempo la calefacción si hubiese podido hacer frente al pago.

El 88% de los hogares donde hay pobreza energética residen menores de 16 años

Con su Termómetro de Exclusión Social, la organización humanitaria también detectó que en el 88% de los hogares donde hay pobreza energética residen menores de 16 años, “una situación que puede afectar a su desarrollo y a su salud”, advirtió Fitó. El perfil de pobres energéticos responde a familias monoparentales (madres solas con hijos), inmigrantes y jóvenes. Además, el 31% de sus usuarios viven en hogares “energéticamente ineficientes”.

Ante este panorama, ABD pidió a las empresas energéticas que cumplan la ley aprobada por el Parlamento catalán sobre desahucios y pobreza energética y que avisen a los servicios sociales antes de proceder a un corte de suministro para estudiar la situación de la familia.

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