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Junts pel Sí se resiste a apartar a Mas e insta a la CUP a que lo acepte

Baños manifestó tras consultar a sus bases que “todas las opciones están abiertas”

Artur Mas en la inauguración del año Ramon Llull este lunes.
Artur Mas en la inauguración del año Ramon Llull este lunes.

A Junts pel Sí se le acaba la paciencia. Tras la asamblea de la Candidatura d'Unitat Popular, que el domingo insistió en vetar la investidura de Artur Mas, la coalición cargó ayer contra la CUP y le volvió a exigir que ceda. En un tono más tenso del que acostumbra, el portavoz adjunto de Junts pel Sí, Raül Romeva, avisó a los anticapitalistas de que su formación ya se ha movido lo suficiente y no renunciará a Mas. La coalición de Convergència y ERC espera un gesto que muestre que los 10 diputados de la CUP quieren un pacto para avanzar hacia la secesión. Pese a la tensión, la negociación continua, con la amenaza de elecciones cada vez más cerca.

Junts pel Sí reunió ayer al grupo parlamentario para analizar con calma el debate de la CUP celebrado la víspera, y la conclusión fue que la formación anticapitalista no debatió su última oferta: un Gobierno presidido por Artur Mas con tres grandes áreas: economía, bienestar social y exteriores. “Nos gustaría que valorasen esta propuesta”, apuntó Romeva, que lamentó que los más de mil militantes de la CUP que discutieron el domingo votaran una propuesta que no está sobre la mesa: la retirada de Artur Mas.

“Que el candidato a la presidencia es Mas nunca ha estado en cuestión”, recalcó Romeva, que aseguró que Junts pel Sí ha hecho todo lo posible para amoldar su petición al deseo de la CUP de una presidencia menos personalista: “Hemos hecho muchas propuestas, muy elaboradas, muy trabajadas, a partir del marco legal que tenemos”, insistió el portavoz, molesto porque la formación anticapitalista considera que no ha habido ningún cambio en Junts pel Sí: “Eso es mentira”, dijo. Ante tal cerrazón de la CUP, Romeva cree que la formación anticapitalista debe demostrar que quiere realmente un pacto: “Les instamos a que demuestren, por la vía de los hechos, su voluntad de llegar a un acuerdo. La situación es un poco confusa”.

La CUP no ayudó a clarificar la situación. A pesar de su debate del domingo, Antonio Baños, presidente del grupo parlamentario, aseguró ayer que la opción de votar a Mas sigue existiendo: “Todas las opciones están abiertas”, apuntó en una entrevista en RAC1. Baños justificó la afirmación: lo que se hizo el domingo, dijo, fue tomar el pulso a la militancia; pero en función de como evolucionen las negociaciones, los dirigentes de la CUP podrían volver a someter la investidura al voto de sus bases: “Si hacemos una asamblea y nos dice que votemos a Artur Mas, cómo cualquier mandato que nos den, lo obedeceremos”, mantuvo Baños. La CUP prevé un nuevo cónclave de sus militantes. La fecha que suena con más fuerza es el 27 de diciembre, después de las elecciones generales.

Propuestas para el ‘president’

La CUP publicó ayer un informe con todas las propuestas realizadas a Junts pel Sí para la presidencia: candidato de consenso, gobierno coral, presidencia rotatoria y una copresidencia con un presidente y un vicepresidente. Hasta aquí todo se había discutido en público con Junts pel Sí, pero la CUP añadió la creación de un “comisionado para la internacionalización del proceso” que estaría destinado a Mas: “Entendemos que podría tener un papel clave”. La intención de la CUP es dar la imagen de que el “expresidente autonómico” también trabaja por la construcción de la futura república independiente.

El 20-D puede marcar un punto de inflexión en la batalla que libran Junts pel Sí y la CUP. Ambos esperan que su contraparte ceda: para la coalición, el hecho de que 474 militantes anticapitalistas votaran favorablemente a Mas (823 lo hicieron en contra) indica que la opción puede tener más adeptos a medida que se acerque la amenaza de unas nuevas elecciones. Para los anticapitalistas, un resultado adverso de CDC el 20-D puede precipitar cambios en la coalición. De momento, ERC se mantiene fiel a Mas.

Unas nuevas elecciones en Cataluña son un escenario cada vez más factible. La sensación de que esa sería una buena vía para resolver la situación crece entre sectores de CDC y la CUP. Sin embargo, las conversaciones continúan, y la mayoría coincide en que, más allá de la investidura, hay avances. Pocos, según la diputada de la CUP Anna Gabriel, que en una entrevista en Catalunya Ràdio lamentó que en el debate sobre Presupuestos Junts pel Sí se resiste a paralizar sus privatizaciones.

La tensión entre ambas formaciones se visualizó en la Junta de Portavoces del Parlament que debía decidir la forma de reparto de los senadores autonómicos. La CUP se alió con el resto de la oposición para que Junts pel Sí se quedara con un senador menos.